
IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Jorge Ruiz Morales
Editado por: 
ISBN PDF: 9788492509973
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Introducción
El cambio climático puede definirse como la variación global del clima de la Tierra, variación que se produce en diversas escalas de tiempo y que afecta diversos parámetros, como temperatura, nubosidad y precipitaciones.
Sus causas pueden ser muy diversas. Sin embargo, hoy se piensa que la causa principal es la actividad humana sobre el planeta, a través de la emisión de gases por combustión y la consecuente elevación de la temperatura de la atmósfera.
El calentamiento global causado por el efecto invernadero consiste en que los gases que componen la atmósfera retienen el calor del sol y evitan que escape al espacio, manteniendo al planeta en una cierta temperatura. En esto intervienen gases como el CO2, el vapor de agua, el ozono, el metano y el óxido nitroso. Este efecto es algo natural y es en gran parte responsable de que se mantenga la vida en la Tierra. El problema es que, según los científicos, desde la Revolución Industrial y el consiguiente uso masivo de combustibles fósiles en maquinarias y transportes, la emisión de gases de efecto invernadero se ha incrementado en forma dramática, lo que hace que la temperatura de la Tierra aumente. A esto se agrega la deforestación que evita que el CO2 sea reciclado naturalmente.
Dado el complejo y extenso estudio al que nos llevaría repasar minuciosamente esta inferencia, nos centraremos exclusivamente en ver con detenimiento solamente algunos aspectos.
El impacto en las zonas costeras
Alrededor de 643 millones de personas que viven en áreas costeras –una décima parte de la población mundial– están en grave peligro debido al impacto del cambio climático en los océanos
Se trata de la primera investigación que identifica a poblaciones que corren gran riesgo por la elevación del nivel de mar y por las cada vez más intensas tormentas a causa de las transformaciones del clima.
De los más de 180 países con poblaciones en zonas costeras de baja altitud, 130 de ellos, tienen su mayor conglomerado urbano en esas áreas.
Además, las ciudades más grandes del mundo, las que cuentan con más de cinco millones de habitantes, tienen en promedio un quinto de su población y un sexto de su territorio en zonas costeras.
La investigación evalúa los riesgos para las poblaciones y los asentamientos urbanos en las costas que están a menos de 10 metros por encima del nivel del mar.
Esas áreas representan sólo el dos por ciento de las tierras del planeta, pero albergan a 10 por ciento de la población mundial y a 13 por ciento de los centros urbanos, según el estudio.
Las 10 naciones con mayor cantidad de personas en zonas vulnerables son China, India, Bangladesh, Vietnam, Indonesia, Japón, Egipto, Estados Unidos, Tailandia y Filipinas.
Ciudades como Shangai, la india de Mumbai o Dhaka, la capital de Bangladesh, son las más expuestas a los peligros que se ciernen sobre las costas, como inundaciones, tormentas y ciclones.
Además, la rápida urbanización, en especial en China, país con grandes zonas económicas en expansión a lo largo de su costa, sigue atrayendo a cada vez más personas.
Las ciudades costeras crecen en promedio 20 por ciento más rápido que las otras y tienen entre 10 por ciento y 15 por ciento de mayor densidad. Además, de las 20 grandes ciudades del mundo, 15 se encuentran en el litoral.
La mayoría de científicos coinciden en que el recalentamiento del planeta, con sus consecuentes transformaciones climáticas, es causado por las actividades humanas, sobre todo por el efecto de los gases liberados por la combustión de petróleo, gas y carbón, el principal de los cuales es el dióxido de carbono.
Esos gases se acumulan en la atmósfera y, por su gran capacidad para retener el calor de los rayos solares, acentúan el llamado “efecto invernadero”.
El Protocolo de Kyoto impone a los países industriales que lo firmaron y ratificaron la obligación de reducir sus emisiones de gases a volúmenes 5,2 % inferiores a los de 1990. El plazo para operar esas reducciones vence en 2012. En la Cumbre de Copenhague de 2009 no se ha avanzado nada al respecto.
La investigación reveló que 75 por ciento de las personas que residen en zonas de baja altitud y dos tercios de la población urbana mundial se encuentran en Asia.
En consonancia con el estudio de Ciesin-IIED, Hábitat elaboró en 2005 una lista indicando que 11 de las 15 grandes ciudades del mundo se encuentran en países de bajos y medianos ingresos.
Además, 14 por ciento de la población total del Sur en desarrollo se encuentra en las zonas vulnerables, frente a 10 por ciento de las naciones ricas. Asimismo, 21 por ciento de la población urbana en los países pobres se ubica en esas áreas, mientras que, en las naciones de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, el porcentaje cae a 11.
Por lo tanto, los asentamientos humanos en países de bajos ingresos y con recursos limitados son significativamente más vulnerables a los peligros que supone el cambio climático.
Bahamas, Holanda y Suriname tienen 70 por ciento de su población en áreas vulnerables. Detrás vienen Vietnam, con 55 por ciento, Bangladesh, con 46 por ciento, y Egipto, con 38 por ciento.
Los científicos han usado datos geográficos, los más recientes y disponibles de los censos y los relativos a asentamientos urbanos para elaborar mapas donde resaltan las poblaciones y territorios de zonas vulnerables de 244 países. Luego se clasificó la información por país, región e ingresos.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), calculó que el nivel del mar podría elevarse en el rango de los 22 a 34 centímetros hasta 2080. Pero el aumento podría ser significativamente mayor con el acelerado derretimiento de los hielos de Groenlandia y los casquetes polares, sostiene el estudio del Ciesin-IIED.
Los pequeños países insulares tienen grandes porciones de sus tierras en zonas de baja altitud (16 por ciento) y se verían, por lo tanto, probablemente más afectadas por los peligros de la subida del nivel del mar. Sin embargo, tienen un porcentaje menor de su población en esas áreas.
Esto obedece a que las poblaciones isleñas están mejor adaptadas a esos peligros y suelen asentarse lejos de la costa.