
Economía
española
en
650 palabras
Diego Barceló Larran
© Diego Barceló Larran
© Economía española en 650 palabras
ISBN digital: 978-84-686-9855-7
Impreso en España
Editado por Bubok Publishing S.L.
Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.
Prólogo
Sobre el autor
De qué va este libro
Medios en los que se publicaron los artículos (mencionados por orden alfabético)
Agradecimientos
Contexto Editoriales del informe trimestral Carta de Economía Española
Primer trimestre de 2014
Segundo trimestre de 2014
Tercer trimestre de 2014
Cuarto trimestre de 2014
Primer trimestre de 2015
Segundo trimestre de 2015
Tercer trimestre de 2015
Cuarto trimestre de 2015
Primer trimestre de 2016
Segundo trimestre de 2016
Tercer trimestre de 2016
Artículos agrupados por temas
Economía general
Por qué esta recuperación no es solo “brotes verdes”
¿Estimular el consumo para reactivar la economía?
¿Democratizar la economía es aumentar el gasto público?
¿Qué es el cambio de modelo productivo?
¿Qué es “democratizar la economía”?
Alternativas a la política económica oficial
Países nórdicos: ¿socialdemócratas o liberales?
El derecho a la estabilidad económica
2011-2015: una legislatura para sacar la economía del hospital
Promesas electorales que ojalá nunca se cumplan
¿Y si el nuevo gobierno decide empezar a gastar más?
¿España rescatada 2.0? Muchas medias verdades no hacen una verdad
Lehman Brothers, año 8: no compremos “pescado podrido”
Cuentas públicas
Política fiscal: al límite de lo prudente
Reestructuración de la deuda pública: jugar con fuego para salir quemados
¿“Austericidio” o “deudicidio”?
Ingresos y gastos públicos: la trampa de la media de Europa
Las subvenciones del gobierno cuestan 80 euros anuales a cada español
Deuda pública: una “bomba de relojería” que debe desactivarse
¿Austeridad? ¿Qué austeridad?
Déficit fiscal 2015: peor de lo esperado pero mejor de lo que parece
Multa de Bruselas: no equivoquemos el mensaje
Empleo y salarios
La frágil recuperación del mercado laboral
¿Ha llegado el momento de aumentar los salarios?
¿Empleo precario o empleo posible?
Acuerdo salarial de los “agentes sociales”: malo para la mayoría
Salarios en la UE: ¿por qué son tan diferentes?
¿Qué es un salario “digno”?
El alto desempleo es una decisión política
¿Bajar el paro con empleo público?
Pensiones y temas sociales
IVA cultural, equidad y gasto público
Los efectos de “blindar” el Estado del Bienestar
La insensatez de los políticos con las pensiones
La “hucha” de las pensiones no es lo importante
Renta básica incondicional o cómo dislocar la economía
Propuestas
Cómo atenuar el problema de la deuda pública
Un empujón de prosperidad al alcance de la mano
Cómo acelerar la reducción del paro
Paro de larga duración: un “apartheid laboral” que se debe terminar
Cómo garantizar el futuro de las pensiones de forma razonable
Una propuesta económica para el próximo gobierno
Temas diversos
La reforma fiscal propuesta por los expertos
Reestructuración y rescate bancario: un breve balance
¿Qué es eso de la “españolidad” del aceite de oliva?
¿Puede ser el crédito un derecho?
Gasolineras sin personal: lo que se ve y lo que no se ve
Un cambio de modelo productivo para el sector público
Libre comercio con EE.UU.: una gran oportunidad para todos
Libertad “socialdemócrata” y libertad “liberal”
Por qué las empresas no pagan impuestos
La economía española después del “Brexit”
¿Alquileres “pirata” o nuevos competidores?
Que pague más el que más tiene … ¿hasta qué punto?
Prólogo
Un día, a comienzos de 2015, llamé por teléfono a Diego Barceló. Entonces no lo conocía personalmente, aunque sí había leído algún artículo suyo que me había gustado. Lo llamé para invitarlo a que escribiera artículos para Libertad Digital/Libre Mercado. Diego accedió de inmediato. Desde aquella primera charla hasta ahora, cada cuatro semanas, aproximadamente, él me envía un nuevo artículo. Siempre de unas 650 palabras.
Por su claridad y precisión, para mí ya era una satisfacción poder publicar los artículos de Diego. Pero ahora que sé que esos artículos contribuyeron a conformar el libro que usted tiene en sus manos, mi satisfacción es doble.
No es habitual encontrar artículos de economía que, al mismo tiempo que son claros, resultan técnicamente precisos y ofrecen una lectura amena. Tener esta colección de artículos es un verdadero lujo para todos aquellos que quieran aproximarse a la economía de un modo práctico y sin un lenguaje complicado, ya sean estudiantes, empresarios o público en general.
Los temas de los artículos son muy variados. Hay algunos que se refieren a cuestiones vinculadas con las cuentas públicas: déficit fiscal, deuda pública, subvenciones, impuestos, etc. Pero también se habla, por ejemplo, de empleo, de salarios, del “rescate” a las cajas de ahorro, de pensiones y del Estado del Bienestar. A mí personalmente, los que más me gustan son los artículos que tratan cuestiones conceptuales. Por ejemplo, en este libro se responde si el crédito puede ser un derecho, qué es la “españolidad” de las empresas, qué es un salario “digno”, qué es “democratizar” la economía y también se aclara esa extraña paradoja por la cual los países escandinavos son puestos de ejemplo tanto por socialistas como por liberales.
En un mundo en el que abundan los tópicos y las opiniones sin fundamento, Diego tiene la buena costumbre de respaldar sus argumentos con datos que el propio lector puede verificar en páginas de Internet. En estos artículos no hay dogmatismo alguno. Hay explicaciones sencillas a temas de gran importancia económica. Hay análisis económico aplicado a situaciones concretas. Hay razonamientos lógicamente sólidos que se apoyan en hechos y datos.
Un año y medio después de aquella primera conversación, fue Diego el que me llamó por teléfono. Me pidió que escribiera un prólogo para su libro, a lo que accedí de inmediato. Aquí está y aquí lo termino. Tiene menos de 650 palabras, pero en este caso la mayor brevedad se justifica: quiero permitirle que se zambulla cuanto antes en estos artículos, con el mismo interés y satisfacción con el que lo hice yo.
Manuel Llamas Fraga
Manuel Llamas Fraga es actualmente redactor jefe de Economía en Libertad Digital y participa en varios programas de radio y televisión. Es Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de Santiago de Compostela, máster de Periodismo de El Mundo y máster de Economía de la Escuela Austríaca por la Universidad Rey Juan Carlos. Es analista del Instituto Juan de Mariana. Anteriormente trabajó como redactor en Expansión.
Sobre el autor
Diego Barceló Larran nació en Buenos Aires en 1969. Se graduó de Licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires, donde también completó parte de la carrera de Administración de Empresas. Cursó un máster en Economía y Ciencia Política en ESEADE, centro entonces dirigido por Alberto Benegas Lynch. En la materia Análisis Económico, el propio Benegas Lynch le otorgó la máxima calificación, cosa que no había hecho en más de veinte años. De manera paralela a sus estudios, Barceló aprendió el oficio de economista-consultor de empresas trabajando con Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo.
En 1999 fundó FASEL (Fundación para el Análisis Socioeconómico de Latinoamérica), organización con la que realizó informes para la Fundación Konrad Adenauer (KAS – Konrad Adenauer Stiftung), entre otras entidades. Radicado en nuestro país desde finales de 2000, mantuvo actividad profesional en Argentina y en España al mismo tiempo hasta diciembre de 2001.
Pocos meses después comenzó a realizar investigaciones para el IESE Business School de Madrid. Allí trabajó en el CELA (Centro para la Empresa en Latinoamérica) y el IRCO (International Research Center on Organizations), en ambos casos bajo la dirección del Profesor José Ramón Pin Arboledas y con la colaboración de Ángela Gallifa Irujo. Esas tareas se desarrollaron durante diez años.
En 2011 puso en marcha Barceló & asociados, que elabora Carta de Economía Española (un informe trimestral dirigido a empresas), así como informes especiales, como los que realiza periódicamente para Adecco, referidos al mercado laboral español.
Más información sobre Diego Barceló Larran en:
Web: economiaespanola.net
Twitter: @diebarcelo
Facebook: www.facebook.com/barcelo.economiaespanola
YouTube: Barceló & asociados (http://bit.ly/2dJDaNK)
De qué va este libro
Este libro es una selección de cincuenta y tres artículos que publiqué en diversos periódicos y medios españoles, unos digitales y otros de papel. En todos los artículos intento ser claro, breve y preciso. El lector decidirá en qué medida logro el objetivo de la claridad. Contribuyo a ello evitando lenguaje técnico y utilizando palabras simples. En cuanto a los otros dos objetivos, creo cumplirlos con comodidad: cada artículo tiene en torno a 650 palabras y siempre aporto datos para respaldar mis opiniones.
Los artículos fueron publicados entre mayo de 2014 y septiembre de 2016. Así, este libro sirve, en primer lugar, como una suerte de “memoria” de los temas que dominaron el debate económico en España durante ese período, la gran mayoría de los cuales sigue vigente. Por eso, este libro puede ser útil también como una introducción no técnica a los grandes temas económicos de actualidad. Los estudiantes de economía pueden tener a través de estas páginas ejemplos de cómo la teoría económica se convierte en un análisis concreto.
Clasifiqué los artículos en áreas temáticas diferentes: Cuentas públicas, Empleo y Salarios, Pensiones y temas sociales, Propuestas y Temas diversos. Dentro de cada área, los artículos fueron ordenados cronológicamente. Los artículos en los que se trata acerca de más de un tema se agruparon en Economía general. Al final de cada artículo se indica la fecha y el medio de publicación. En los casos de publicaciones de Internet, también se incluye el enlace abreviado a la publicación original.
Todos los datos utilizados eran los correctos al momento de escribirse los artículos. La periódica revisión de las estadísticas económicas hace que, en algunos casos, las cifras mencionadas ya no coincidan con las actuales cifras revisadas. En ningún caso eso compromete las conclusiones que se alcanzan ni la comprensión del texto.
Para que se entienda el marco económico general en el que se escribieron los artículos, he incluido los editoriales del informe trimestral Carta de Economía Española, cuya elaboración dirijo yo mismo. Esos editoriales también tienen una extensión de alrededor de 650 palabras.
No es necesario que la lectura siga el orden en que se presentan los artículos ni es imprescindible leer el contexto antes de comenzar a leer los artículos. Cada uno puede adentrarse en estas páginas de la forma en que prefiera.
Aprovecho para agradecer a todos los medios la gentileza de permitir la reproducción de los artículos.
Diego Barceló Larran, septiembre de 2016
Medios en los que se publicaron los artículos
(mencionados por orden alfabético)
Cataluña Económica, cateconomica.com
El Comercio, elcomercio.es
El Confidencial, elconfidencial.com
Expansión, expansion.com
Invertia, invertia.com
La Información, lainfomacion.com
Libertad Digital / Libre Mercado, libertaddigital.com y libremercado.com
OK Diario, okdiario.com
Te Interesa, teinteresa.es
VozPópuli, vozpopuli.com
Agradecimientos
Es increíble la cantidad de personas que directa o indirectamente, sabiéndolo o no, tienen que poner su grano de arena para que un libro como este se concrete. Jefes, compañeros de trabajo, compañeros de estudio, amigos, familiares, clientes, etc. Son muchos los que en mayor o menor medida me dejaron alguna influencia positiva. Es seguro que voy a olvidar algún nombre, por lo que pido perdón por anticipado. Sin embargo, voy a correr el riesgo y mencionar a las personas que hicieron posible “Economía española en 650 palabras”. Las voy a separar en dos grupos.
Entre los agradecimientos profesionales, tengo que comenzar por Javier Quintanilla, Ángela Gallifa y José Ramón Pin, del IESE Business School de Madrid, que confiaron en mí cuando no era más que un inmigrante recién llegado. Santiago Muñoz, de Repsol, también me ayudó en mis primeros tiempos en España, del mismo modo que Monchu Telenti y, especialmente, Javier Roces. Quiero agradecer también a Luis Perdiguero, por su apoyo continuo a lo largo de muchos años, así como a Sara Baeza, Marina Gómez y Margarita Álvarez, todos de Adecco. Francesc Álvarez, de Cataluña Económica, fue el primero que me invitó a publicar artículos. Le siguió Manuel Llamas, que además tuvo el gesto de aceptar la escritura del excesivamente elogioso prólogo. Con Antonio Maqueda congeniamos desde la primera vez que me llamó por teléfono; si no fuera por él no habría podido escribir en VozPópuli ni en Okdiario. Gracias a Antonio conocí a Jesús Cacho, que tuvo unas palabras muy elogiosas hacia un par de artículos míos, cosa que recuerdo como si de un galardón se tratara. También quiero agradecer a Lorenzo Ramírez (OKdiario), Rubén Espiniella (El Comercio), Íñigo Noriega (Diario Montañés), María García Mayo (Expansión), Luis Aparicio (Invertia) y Alexia Acosta (Te Interesa). Mención aparte merece Rafa González, que me introdujo en el mundo de la radio. Kike y Víctor, de Teleasturias, me guiaron en mis primeros pasos en la televisión.
Del resto de personas, tengo que empezar por mi padre, que me enseñó a escribir. En lo relativo a la escritura, me dieron consejos útiles Jorge Fritzsche, Ismael Álvarez (tal vez quien más celebra mis artículos), Pato Zapata, Claudio Mauro y Guillermo Poggio. Sin Felipe Martínez, mi informe Carta de Economía Española no existiría. No puedo dejar de mencionar todas las charlas e ideas económicas que intercambiamos con Dudú, Ángel y Walter. Todos mis amigos y compañeros de El Club de los Viernes han sido un apoyo muy importante, generoso e inesperado.
Hay mucha gente que me hace ser la persona que soy. Algunos ya están mencionados. Del resto, no puedo dejar de mencionar a mis padres, mis hermanos Ramiro y Santiago, Paco (mi tío y segundo padre), Víctor (mi suegro y tercer padre), Otto (mi padrino y cuarto padre), mis amigos-hermanos (José, Pablo, Pato, Ariel, Biaco, Silvia y Ale), mi suegra, mis sobrinos, primos y cuñados. Muchos amigos se alegran cuando ven mis artículos publicados (¡aunque a veces no estemos de acuerdo!): Charo, Arturo, Richard, Teresa, Marta, IBM, Alberto, Ana, Roberto, Nacho, Javier, Josechu. Sus comentarios, críticas y apoyo son un estímulo para escribir. Hay muchas personas más.
Finalmente, quedan Mercedes, Rochi y Tuco, quienes comparten conmigo todos los días y me dan más amor del que se puede agradecer.
Contexto
Editoriales del
informe trimestral
Carta de Economía
Española
Primer trimestre de 2014
18-3-2014
La primera parte del año nos deja una noticia fundamental: la economía española dejó la Unidad de Cuidados Intensivos para quedar ingresada en planta. La satisfacción que trae este hecho no debería hacer olvidar lo esencial: el paciente sigue ingresado. No puede descuidar su dieta (seguir reduciendo el déficit fiscal) ni olvidar la toma de los medicamentos prescritos (implementación de las reformas aprobadas y aprobación de las pendientes).
Hay un progreso real en la salud de la economía. Pero la percepción sobre el estado de la misma ha mejorado mucho más deprisa. Exagerar el alcance de la recuperación puede hacer que el lógico optimismo degenere en complacencia. O, de modo alternativo, que se torne en decepción.
La política monetaria expansiva, la evolución positiva de la economía europea, la misma mejora de la confianza y la muy baja inflación (no deflación), son todos elementos que respaldan una paulatina recuperación.
No obstante, no deberían olvidarse las razones que influyen para que la misma sea lenta y frágil: una deuda privada excesiva (aunque declinante), una deuda pública también excesiva (y creciente), un déficit fiscal aún enorme y la segunda tasa de paro más alta de Europa.
Por eso, aunque el viento a favor de la recuperación sopla para todos los países por igual, la economía de España es más vulnerable que el resto. Un ajuste súbito en los mercados financieros globales, tensiones geopolíticas que escalen más allá de lo “aceptable” (Ucrania) o una mayor inestabilidad en los países emergentes, son factores que pueden dañar la recuperación.
El escenario base para el 2014 no ha cambiado y es el mismo que venimos sosteniendo desde septiembre de 2012: un crecimiento del PIB en torno a 1%, que va ganando fuerza conforme avanza el año.
El cambio está en el matiz de nuestro mensaje. Antes enfatizábamos la confianza en una recuperación. Ahora, la “catarata” de revisiones al alza de proyecciones macroeconómicas (gobierno, FMI, etc.), de la que nos mantenemos al margen, nos obliga a subrayar los riesgos. Riesgos que siempre han estado, pero que la tendencia actual parece ser subestimarlos.
La crisis ha sido para la economía equivalente a un bombardeo en una ciudad. La reconstrucción de una ciudad se realiza por etapas. Con la economía ocurre lo mismo. Aunque la recuperación se haya iniciado, no todos (empresas o familias) la perciben con la misma intensidad.
El aumento del número de ocupados en febrero (el primero desde mayo de 2008) es la prueba de que la recuperación es un hecho.
Meses atrás dijimos que la recuperación seguiría un patrón “Exportaciones – Inversión – Consumo”. Los datos del cuarto trimestre muestran que ese patrón dejó de ser una hipótesis para convertirse en una realidad. Por primera vez en tres años y medio aumentaron simultáneamente las exportaciones, la Inversión en Bienes de Equipo y el Consumo final de los hogares.
Los datos disponibles de las primeras semanas del año sugieren que la recuperación se consolida, abarcando gradualmente más actividades tanto en la Industria como en los Servicios.
Esa mejoría debería ser reforzada por el aumento de los ingresos corrientes de las familias (salarios + pensiones + prestaciones). En el primer trimestre crecen 0,3% respecto a un año antes. Aunque magro, tiene la importancia de ser el primer incremento interanual en cinco años de las rentas de las familias. En los próximos trimestres se registrarán nuevos aumentos.
Frente a la mesura de los signos de mejora del nivel de actividad económica, el aumento de la confianza en la economía tiene varios ejemplos contundentes procedentes del mercado financiero. La pregunta es si la opinión optimista que los mercados financieros expresan sobre España ha ido más allá de lo razonable.
Todas las hipótesis “razonables” apuntan en el mismo sentido: las condiciones de financiación que enfrenta ahora España son excepcionalmente buenas y, por lo tanto, no pueden mantenerse indefinidamente. Eso sería así porque la política monetaria expansiva no solo reduce los tipos libres de riesgo (los de Alemania), sino que también estaría comprimiendo, en una medida difícil de determinar, la prima de riesgo.
El tipo de interés de largo plazo que paga ahora el Tesoro Público en algún momento (no inmediato) tenderá a subir. Y con él, el coste de financiamiento de las empresas. Cuanto más rápido se reduzca el déficit fiscal, menos brusco sería el proceso.
Segundo trimestre de 2014
16-6-2014
En estos días, el PIB completa su cuarto trimestre consecutivo de moderada expansión. Excepto la Construcción, todos los componentes de la demanda privada crecieron en el primer trimestre, lo que se repetiría en el segundo.
Desde el comienzo de la crisis, a finales de 2007, la actividad económica no tenía una evolución tan favorable como la actual. Con todo, debe recordarse que el PIB en esta primera mitad del año es algo inferior al del mismo período de 2006 y resulta casi 7% más bajo que el de 2008, que es el máximo histórico.
Las reformas estructurales aprobadas en los últimos dos años (en particular, la laboral, la financiera y las relativas al control del déficit público) son la base sin la cual esta suave recuperación no sería posible. Sobre ella, la mejora de la confianza, la muy baja inflación y la política monetaria ultraexpansiva del BCE son las principales razones que permitirían su paulatino fortalecimiento. Así, el crecimiento del PIB de en torno a 1% en 2014 alcanzaría al 2% el año próximo.
Que el crecimiento de la economía se prolongue en el tiempo depende del mantenimiento de la confianza. A su vez, la misma estará condicionada por la evolución del déficit público (que debe seguir reduciéndose) y del sector exterior (que debe seguir generando superávits para reducir la deuda externa), que son las principales debilidades de la economía.
La confianza de empresarios y consumidores está teniendo una fuerte recuperación. Por primera vez en 14 años, son más los consumidores que creen que el paro va a descender que los que opinan lo contrario. La confianza global de los consumidores exhibe ahora sus mejores datos desde 2001. En el caso del Comercio al por menor, la confianza ha escalado aún más: la media del bimestre abril-mayo marca un máximo histórico.
Los síntomas de confianza que expresa el mercado financiero son múltiples. Sin embargo, que el bono del Tesoro a 10 años tenga ahora su rendimiento mínimo histórico (poco más de 2,5%) parece más bien una anomalía producto de la política monetaria del BCE. Así como el rendimiento del 7% de julio de 2012 respondió a un pesimismo exagerado, el bajo rendimiento actual parece fruto de un exceso en sentido opuesto.
En el corto plazo, la política monetaria ultraexpansiva es un apoyo para la recuperación. Más allá del corto plazo, esa misma política implica una amenaza: no hay experiencia previa que sirva de guía para eliminar un estímulo monetario tan grande como el actual sin generar tensiones en los mercados financieros.
La política fiscal del gobierno consiste en mantener el gasto público constante y reducir el déficit fiscal por el incremento de los ingresos. Hasta este año se valdrá de aumentos de impuestos. Más allá del 2015, los objetivos dependen de proyecciones demasiado optimistas, por lo que no deberían descartarse nuevas medidas (de ingresos y/o gastos).
La acumulación de déficits exteriores durante los años previos a la crisis se tradujo en una creciente deuda externa que aumentó desde el 70% del PIB hasta más del 200% (en términos brutos). Para reducir esa deuda hasta un nivel sostenible, la economía española necesita crecer y generar superávits exteriores durante muchos años.
Sin embargo, por primera vez en lo que va de crisis, el déficit comercial aumentó durante dos trimestres consecutivos. Ese deterioro se produjo a pesar de la caída del precio del petróleo. El motivo fue el aumento de las importaciones de bienes de consumo.
Aunque dos trimestres no sean suficientes para determinar un cambio de tendencia, tampoco es algo que pueda pasarse por alto: la parte “permanente” del ajuste del saldo exterior podría ser menor de la pensada. Si eso fuera así, las consecuencias serían múltiples: por ejemplo, los riesgos de la recuperación de la economía serían mayores y debería acelerarse el ritmo de las reformas o, incluso, podrían ser necesarios más cambios impositivos.
Los resultados de las elecciones al parlamento europeo muestran que la hipótesis de un Parlamento atomizado a partir de 2015 no es imposible: i) el voto se ha dispersado; ii) las formaciones con propuestas económicas disruptivas más que duplicaron sus votos, logrando en total más de 4 millones (27% de los votos válidos); iii) el PSOE ha iniciado la renovación de sus dirigentes, con la posibilidad de que se opte por un perfil menos moderado.
Tercer trimestre de 2014
16-9-2014
Imaginemos a alguien que sufre de alcoholismo y que tras mucho esfuerzo consigue superar su adicción. Al poco de comenzar a llevar una vida casi normal, alguien le ofrece una copa de vino y la acepta. No podríamos decir que la persona ha vuelto a ser alcohólica, pero esa única copa bastaría para intranquilizarnos.
Algo semejante ocurre en este momento con la economía española. Dos variables claves, cuyo deterioro en la década pasada fue equivalente a incubar el virus de la crisis, han vuelto a presentar resultados insatisfactorios.
Una de esas variables es la cuenta corriente del balance de pagos, que ha vuelto a estar en déficit, lo que implica que la economía española volvió a aumentar su deuda con el exterior.
En los primeros seis meses del año el déficit comercial se duplicó con respecto al mismo período de 2013, desde 5.830 millones de euros hasta casi 11.900 millones. Un incremento de más de 6.000 millones de euros pese a la caída del precio del petróleo.
Dados esos resultados, lo más probable es que 2014 concluya con un déficit exterior equivalente al 0,6% del PIB. Así, el problema de la deuda externa no tendería a resolverse pero tampoco se agravaría demasiado. La economía habría ingresado en una etapa en la que tiene que convivir con este riesgo.
La otra variable es la productividad por persona ocupada. Por primera vez desde el inicio de la crisis, la misma se estancó, permaneciendo igual que un año antes. Que la productividad muestre síntomas de fatiga cuando apenas se ha iniciado la recuperación es preocupante. Más aún cuando el origen del estancamiento se produce en los Servicios, el único sector que crea empleo.
Ambos hechos sugieren que la economía necesita más reformas para fortalecer la recuperación. Y con más premura de la que el calendario político parece permitir (en mayo de 2015 habrá elecciones municipales y autonómicas, y cerca del final de ese año, elecciones generales).
Mientras, la actividad económica se recupera a un ritmo algo más fuerte del esperado. Todos los componentes de la demanda (excepto la Construcción), crecieron en el segundo trimestre en comparación con el mismo período del año pasado.
Con algunos matices, los dos últimos trimestres del año presentarían un aspecto similar, con lo que el año concluiría con una expansión media del PIB de 1,1%, que sería el mejor resultado en siete años.
Los datos de inflación de agosto mostraron una variación interanual negativa por segundo mes consecutivo. Eso ha motivado, otra vez, comentarios sobre el riesgo de una deflación. Creemos que ese riesgo es remoto. Nuestra previsión sigue siendo una muy baja y suavemente creciente inflación.
La variación interanual negativa del IPC en agosto (-0,5%) se explica porque los precios volátiles han tenido su mayor caída en cuatro años y medio (-2,6%). Reforzando lo anterior, los precios administrados han relajado su ritmo de aumento desde 4,5% hace un año hasta 1,8% ahora.
Un breve análisis de datos de la industria manufacturera nos muestra que aunque la “temperatura” en el sector es relativamente buena (producción y ventas crecen al mismo tiempo por primera vez en tres años), la “sensación térmica” es un poco menor (por la caída de los precios, que deprime el aumento de la facturación).