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Siglo XXI

José Manuel Naredo

La economía en evolución

Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico

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«Llevo años comprendiendo y afirmando que el mundo del año 2000 exige otra conceptualización de las relaciones humanas para la adecuada satisfacción de nuestras necesidades. La ciencia económica no es una técnica de relaciones entre objetos a base de variables cuantitativas, sino un estudio de decisiones humanas inspiradas en valores sociales y moldeadas por redes institucionales. En fin, para ser breve, hoy me considero un “metaeconomista” (pues hay que rebasar los moldes de la teoría convencional de los premios Nobel) y, por haber sido yo cocinero antes que fraile –permítaseme este lenguaje como antídoto a la pedantería–, aseguro que el libro de José Manuel Naredo es sumamente valioso para ir preparando a los economistas del futuro. Es incluso necesario que se multipliquen libros así y que llegue a los estudiosos –y a los consagrados no dogmáticos– el lenguaje de un nuevo enfoque.»

José Luis Sampedro

José Manuel Naredo (1942) es una de las voces más prestigiosas de la economía ecológica. Doctor en Ciencias Económicas y Estadístico Facultativo, su dilatada trayectoria ha sido reconocida con prestigiosos galardones como el Premio Nacional de Medio Ambiente, el Premio Internacional Geocrítica o el Panda de Oro.

Autor y editor de numerosos estudios –que abarcan desde el seguimiento de la coyuntura económica en relación con aspectos patrimoniales, hasta el funcionamiento de los sistemas agrarios, urbanos e industriales en relación con los recursos naturales–, entre sus publicaciones más recientes destacan La evolución de la agricultura en España, 1940-2000 (2004), Luces en el laberinto. Autobiografía intelectual (2009) y Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas (Siglo XXI de España, 2006 y 2010).

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RAG

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© José Manuel Naredo, 2015

© Siglo XXI de España Editores, S. A., 2015

Sector Foresta, 1

28760 Tres Cantos

Madrid - España

Tel.: 918 061 996

Fax: 918 044 028

www.sigloxxieditores.com

ISBN: 978-84-323-1774-3

 

 

A María

PRÓLOGO DEL AUTOR

Transcurrido ya un cuarto de siglo desde la primera edición de este libro, me congratula prologar ahora una nueva edición corregida y actualizada. Al revisar el libro constato que no solo su contenido sigue estando vivo, sino que –paradójicamente– ha ganado actualidad. Ello se debe a que responde a inquietudes asociadas a la ola de pensamiento crítico que alimentó la profunda crisis actual en la que las ideas usuales de lo económico vienen ocupando un lugar central. Esta inusitada actualidad me genera sentimientos encontrados. Por una parte, como es evidente, me alegra que haya ganado actualidad. Pero por otra me entristece que pasado un cuarto de siglo desde que la primera edición de este libro denunciara los engaños de la ideología económica dominante, esta siga gozando de buena salud y se nos siga ofreciendo revestida de las mismas razones científicas que puse en cuestión hace ya tanto tiempo, para justificar impunemente instituciones, políticas y comportamientos, no solo desde los poderes establecidos, sino también en buena medida desde el pensamiento crítico.

Viendo que la gente no tiene mucho afán de reflexionar sobre esa parte irreflexiva que soporta su pensamiento y orienta su comportamiento, dediqué la segunda parte de mi libro Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas (Madrid, Siglo XXI de España, 2006; 2.ª ed., 2010), titulada «Sobre la persistencia de los dogmas», a revisar los mecanismos que orientan la selección social de las ideas y hacen que determinados planteamientos con fuertes dosis de irracionalidad triunfen y se mantengan inmunes a la crítica. También he podido constatar que aunque la razón sea perezosa para pensar esa parte no pensada o irreflexiva que orienta nuestras reflexiones y valoraciones, los tiempos de crisis acostumbran espolear el pensamiento crítico, invitando a revisar paradigmas socioeconómicos de fondo que durante periodos de bonanza se aceptaban sin pestañear. En mi libro Economía, poder y política. Crisis y cambio de paradigma (Madrid, Díaz&Pons, 2013) reflexiono sobre cómo funcionan las transiciones y cambios de paradigmas, sistemas o supersistemas socioculturales en la historia, advirtiendo que la ideología económica objeto del libro que estamos prologando ocupa, junto con la política, un lugar central en la ideología dominante que se ha extendido a escala planetaria con la actual civilización.

La primera edición del presente libro se gestó durante el decenio de estancamiento económico generado por las llamadas «crisis petrolíferas» de los setenta. Pero su publicación –en 1987– coincidió con el inicio del periodo de auge económico que se generó, primero, tras la adhesión de España en la UE y que se multiplicó después –tras un breve paréntesis recesivo con fuertes devaluaciones de la peseta– alimentado por la afluencia de liquidez barata y abundante que tuvo lugar bajo el paraguas del euro hasta el inicio de la nueva gran crisis en 2007. El verdadero éxito del libro ha sido sobrevivir a tan largo periodo de auge que indujo a la mayoría de las personas, y al grueso de los economistas, a abrazar sin reservas la ideología económica dominante que este libro relativiza y cuestiona. Su cuarta edición se ha gestado durante una nueva crisis que tiene trazas de abocar a un estancamiento económico que se revela bastante pertinaz, sobre todo en nuestro país. Pues aunque la crisis acabe dando paso a nuevas burbujas especulativas que animen la actividad, estas serán sin duda bastante más modestas que la precedente. La enorme intensidad y duración del auge económico presidido por la burbuja inmobiliaria que imperó en la economía española entre 1997 y 2007, pasará a la historia como un episodio singular e irrepetible, dado que además de devorar el ahorro del país, se siguió inflando durante años con una financiación exterior barata y abundante sin precedentes. Todo ello después de haber practicado devaluaciones de la moneda, reducciones del tipo de interés y alargamiento de los plazos de devolución del crédito hoy irrepetibles. Esperemos, pues, que la mayor atonía de la actividad económica incentive el pensamiento crítico y reflexivo, favoreciendo la acogida de esta nueva edición.

La experiencia pasada debería también poner en cuarentena la idea habitual que identifica auge económico con mejoras sustanciales del bienestar de la gente. Pues el pasado auge, al estar gobernado por prácticas extractivas y especulativas, ha revelado ser en buena medida un juego de suma cero, en el que si unos ganaron mucho, ahora otros han de cargar con las pérdidas. La clave está en que, mientras los precios inmobiliarios y bursátiles subían, parecía que todos los jugadores ganaban y siguieron financiando sus apuestas cada vez más a crédito hasta el colapso final. Pero cuando los precios se desinflaron, se vio cómo es la gran mayoría la llamada a sufrir las minusvalías y los recortes para sufragar la abultada deuda ocasionada por el festín de comisiones, plusvalías y beneficios asociados a megaproyectos e inversiones especulativas de las que sacaron tajada algunos. Se vio, en suma, que el intenso y prolongado auge económico que vivió la economía española hasta 2007 no se ha traducido en mejoras sustanciales de la vida de la mayoría de la gente, cuya precariedad e incertidumbre han resultado ser a la postre mucho mayores, sobre todo entre los más jóvenes, que las que acusaban antes de iniciarse el pasado ciclo alcista.

Pero, más allá de los avatares de la coyuntura, el presente libro está concebido para lectores con curiosidad intelectual y afán de repensar los enfoques y categorías de fondo que orientan nuestra percepción de lo económico. Como decía en el prólogo a su primera edición de 1987, desenredar la inmensa maraña de valores y creencias que sostiene la idea actual de lo económico, en la que están inmersos no solo los economistas, sino el común de los mortales, no es tarea fácil. Sobre todo cuando buena parte de los hilos que la constituyen permanece a un nivel implícito, e incluso inconsciente y aquellos que afloran, a fuerza de repetirse, pasan por evidentes, únicos o inevitables.

Este libro es un intento de desentrañar esa maraña, para advertir los rasgos esenciales del sistema de pensamiento que de ella se deriva, poniéndolo en perspectiva y descubriendo la posibilidad de adoptar otros enfoques de lo económico. Esta tarea exige un gran esfuerzo de reflexión, de concentración introspectiva, difícil de conciliar con el vivir atolondrado que impone el «agitado ritmo de la vida moderna» o también con ese vivir de cara al exterior propio de esta «sociedad del espectáculo». Fascinación-anonadamiento; irreflexión-atolondramiento; autoexposición-exhibicionismo, son fenómenos que han corrido paralelos a esa regresión de la capacidad –o quizá de la tranquilidad– para dar rienda suelta al pensamiento más allá de las cuadrículas que le trazan las matrices disciplinares establecidas. Esa «meditación trascendental» tan extendida en otras culturas se muestra como un lujo cada vez más inaccesible en la nuestra. El tiempo destinado a la contemplación, al ensueño, o a la reflexión, aparece ahora como un tremendo despilfarro, medido en dinero o en falso «vivencialismo». El pensamiento mismo ha de orientarse por los caminos del beneficio o del éxito, y estos se alcanzan apoyándose en el statu quo conceptual e institucional y ofreciendo productos a la medida de las clientelas más indolentes y/o de los poderes establecidos.

Se observa, así, en el campo de la edición, una patente dicotomía. Por una parte, se martiriza al estudiante con la lectura obligada de manuales, tan voluminosos como poco atractivos o con la continua reiteración y la deriva instrumental asociada a los viejos planteamientos neoclásicos. Por otra, en el mercado libre de las tutelas académicas se reducen los libros a folletos, se convierten los ensayos en novelas y estas en fotonovelas, o se recurre a trucos fraudulentos para seguir vendiendo ideas rancias bajo envolturas falsamente prometedoras y novedosas. Lo cual, unido a la baja calidad de la enseñanza, da pie a ese neooscurantismo ya advertido por algunos autores que corre parejo a los conocimientos cada vez más sofisticados y parcelarios de los especialistas, apuntando hacia una sociedad en la que –al decir de Fromm[1]– la razón decae mientras la inteligencia aumenta. Pues el actual sistema académico promueve la especialización, valorando y primando con ascensos los trabajos de colegas que compiten dentro de una misma «área», mientras que el trabajo interdisciplinar normalmente no ayuda a la promoción.

En contra de estas corrientes, el presente libro parte de la hipótesis de que hay personas capaces de leer y pensar por su cuenta, que se fijan más en el contenido que en la fachada publicitaria. Por ello, en vez de un título de reclamo, se ha optado por otro más descriptivo del contenido de la obra, pensando que los lectores sabrán apreciar y divulgar lo que de novedoso hay en la misma. También se ha evitado aligerar el manuscrito más allá de lo que exige la buena exposición de su contenido. Fácil es percatarse de que un tema como el que se va a tratar no puede resolverse en unos pocos folios y de que, si se dicen cosas nuevas, hay que respaldarlas debidamente, siendo obligadas las referencias a autores y a formalizaciones matemáticas, aunque rompan a veces la agilidad literaria del texto.

En cualquier caso, he tratado de cuidar la expresión literaria e incluso de utilizarla como vehículo para resaltar las paradojas e incoherencias que afloran al aplicar el análisis lógico a los planteamientos usuales de lo económico. Por otra parte, la referencia y el recurso a las formalizaciones lógico-matemáticas que impone el presente esfuerzo racionalizador, se ha reducido al mínimo necesario para apoyar la argumentación del texto concentrándolos en el capítulo 24 o en notas y anexos para que puedan evitarlas los lectores que lo deseen. Ello no tanto por pensar, con Bertrand Russell, que «para una mente con bastante poder intelectual, el conjunto de las matemáticas aparecería como trivial»[2], como por desear que el discurso llegue también a quienes no están en disposición para habérselas con formalismos matemáticos.

La presente obra no se dirige así solamente a científicos o a técnicos más o menos relacionados con la economía, sino a personas que, con un mínimo de sensibilidad y cultura, se pregunten por el caldo de cultivo ideológico que configuró los actuales enfoques de lo económico, para mejor relativizarlos apreciando sus virtudes y flaquezas, su lógica y sus incoherencias, y apuntar sus perspectivas de evolución en consonancia con lo ocurrido en otros campos del conocimiento científico y a la vista de los problemas que plantean las sociedades industriales de hoy.

Cabe advertir que he venido solapando la elaboración y reedición de este libro con otras investigaciones empíricas, evidenciando que mi preocupación por las ideas, plasmada en este libro, no implica despreocupación por los hechos. Antes al contrario, mi experiencia como estadístico en el manejo de datos ha alimentado algunas de las reflexiones teóricas contenidas en el libro, a la vez que estas reflexiones me han servido para orientar algunos de los trabajos aplicados a los que más adelante se hace referencia y que detalla la autobiografía intelectual recogida en mi libro Luces en el laberinto (Madrid, La Catarata, 2009). La relación entre las ideas y los hechos o entre la teoría y los resultados empíricos será así objeto de atención permanente a lo largo de la obra, rediscutiendo en un marco más amplio las preocupaciones dirigidas a hacer de la economía una ciencia cuantitativa.

Las reflexiones sobre lo económico que se desarrollan en el presente libro apuntan a superar la contradicción que se observa entre la teórica universalidad de la ciencia y la práctica incomunicación entre disciplinas que permanecen atrincheradas en sistemas de razonamiento y lenguajes cerrados e inconexos. Pues estimando que la gestión económica no debe permanecer ajena a los conocimientos de los campos tan diversos que obligadamente roza, se ha tratado de evitar el lenguaje «para entendidos» propio de los economistas, para extender las preocupaciones económicas a los especialistas de otras disciplinas, coadyuvando a que sus elaboraciones teóricas trasciendan las escalas parcelarias usuales para cubrir las exigencias que plantea la economía en las sociedades de hoy. Desde esta perspectiva, lo económico escaparía a su actual aislamiento para dar lugar a enfoques transdisciplinares capaces de derribar esa Torre de Babel de las especialidades.

Cabe llamar la atención sobre la convergencia que se observa entre las perspectivas de evolución de la economía que se sugieren en la sexta parte de esta obra y las apuntadas por Margalef para la ecología, cuando señala su esperanza de que esta disciplina progrese hacia una teoría muy amplia que estudie la interacción de la especie humana con la biosfera en un marco obligadamente transdisciplinar[3]. El hecho de que tanto la economía como la ecología se encuentren hoy lejos de este horizonte, evidencia la profunda reconversión teórica que una tal evolución exigiría.

La amplitud de posibles lectores está en relación con la amplitud de contenidos y de posibles lecturas del texto. Las seis partes que componen la obra indican la pretensión de estudiar el ciclo completo de evolución del sistema de pensamiento llamado económico, alcanzando desde la génesis hasta su culminación y declive y delineando su evolución y perspectivas. Así, las amplias referencias históricas contenidas en el trabajo no responden al simple afán de explicar la génesis y evolución de las ideas en el pasado, sino que constituyen un medio para mejor enjuiciar el presente y para influir sobre el futuro que se apunta en la última parte de la obra, hacia desarrollos que guíen con mejor fortuna la economía de nuestras sociedades.

El hecho de que el sistema de pensamiento que se discute en el libro se encuentre implantado hoy, hace que nuestro empeño vaya más allá de una simple arqueología del saber y que tropiece con los intereses que sostienen tal sistema. De todas maneras, pensaba entonces que, a poco que la universidad cumpliera con su tarea de reflexionar sobre el saber establecido que imparte y que funcionaran las reglas del juego científico, cabía confiar en que este libro sería bien acogido en medios académicos, tanto de los economistas como de las disciplinas cuyos cometidos roza. Hay que insistir, sin embargo, en que los temas tratados no pueden encerrarse en ninguna torre de marfil de especialistas, cuando afectan a la vida diaria de las personas.

Pero el tiempo transcurrido desde entonces me ha permitido constatar que el bastión de la ciencia económica establecida respondió con un clamoroso silencio sobre el libro. Pues, por una parte, la historia del pensamiento económico se ha ido reduciendo y apartando de la «economía profesional». Y por otra, el libro –y mi escaso empeño divulgador– quedó al margen de los nuevos canales de difusión que utiliza y valora esa economía académica establecida: los artículos en inglés para determinadas revistas especializadas con difusión tabulada que ahora son los criterios exigidos, totalmente reglamentados y compartimentados, necesarios para promocionarse en el mundo académico. Todo lo cual evidencia que el poder académico, político o económico no es proclive a discutir libremente el fundamento de las ideas que lo soportan, sino que acostumbra a ignorar las críticas de fondo de las que son objeto. Este proceder tuvo la virtud de mostrar el oscurantismo de las especialidades científicas, que se comportan como reinos de taifas que tratan de salvaguardar su poder, exigiendo para ello fidelidad a los dogmas y haciendo oídos sordos a las críticas. Esta ignorancia se vio facilitada por los cambios operados en el propio mundo académico de los economistas en un doble sentido. Por una parte, por la escisión de las antiguas asignaturas en módulos más pequeños que impiden tocar a fondo las materias que se imparten, unida al desmedido empeño de primar el conocimiento aplicado y las enseñanzas prácticas. Por otra, estas nuevas prioridades y cambios llevaron a ignorar la historia del pensamiento económico o, todo lo más, a enviarla a los confines del mundo académico de los economistas, considerándola como una curiosa especialidad más propia de la filosofía o la sociología de la ciencia que del saber que se ofrece llave en mano a los economistas.

Pero el libro influyó por otros caminos tanto en el mundo académico de los economistas como en el de otras disciplinas. En el primer caso, el libro contribuyó a alimentar la escisión que se acabó manifestando en la propia comunidad científica de los economistas entre los practicantes de la economía ordinaria que se seguía impartiendo en los manuales y los de una economía crítica que empezó a poner en cuestión sus fundamentos, a la que se une la crisis del propio planteamiento monetario convencional. O también los de una economía estándar, que permanecía enclaustrada en su reduccionismo monetario, y los de una economía abierta y transdiciplinar, que ampliaba su reflexión hacia el mundo físico e institucional. Aparecieron así las corrientes de economía ecológica, que trata de superar el divorcio entre ecología y economía estándar, y de economía institucional, que ve el mercado como instrumento y no como panacea. Ambas han venido a ilustrar mi propuesta de enfoque ecointegrador, formulada desde la primera edición de este libro, que trata de fusionar en la misma raíz eco- las preocupaciones utilitarias de la economía con las de la estabilidad y viabilidad de los procesos propias de la ecología. Se proponía, para ello, superar el reduccionismo monetario de la economía estándar, practicando un enfoque económico abierto y transdiciplinar y ampliando la reflexión hacia el mundo físico e institucional en el que obligadamente se desenvuelve la gestión económica. En el segundo caso, constaté que mi propuesta de enfoque ecointegrador encontró buena acogida entre los profesionales de otras disciplinas relacionadas con la gestión económica y el territorio, con los que he venido compartiendo afectos, ideas y elaboraciones orientadas a hacer de la reflexión económica un punto de encuentro transdisciplinar. Estos empeños de puesta en común dieron lugar a metolodogías y aplicaciones a las que más adelante se hará referencia, que me valieron el Premio Nacional de Medio Ambiente 2000, el Premio Internacional de Geocrítica 2008 y el Premio Panda de Oro otorgado por el WWF en 2011 con motivo de su cincuenta aniversario.

A todo esto se une la crisis del propio planteamiento económico convencional que rompió el aparente consenso al que se había llegado tras decenios de discusión con la llamada «síntesis neoclasica»: la disputa entre el liberalismo de Hayek o el intervencionismo de Keynes, entre «austeridad» o «manguerazo» del banco central, se ha revitalizado a raíz de la crisis, produciendo una quiebra importante en el seno de la profesión, que acusa una gran desorientación. Pues al descrédito de la profesión de los economistas –tanto liberales como keynesianos– motivado por la crisis, se une la pérdida de rumbo de la «corriente principal» que no se sabe ya hacia dónde apunta. Mientras algunos analistas independientes veníamos anunciando desde hacía tiempo el desastre de la crisis hacia la que nos arrastraban las burbujas especulativas en vigor, se mantuvo la ceguera voluntaria y la complacencia hacia el statu quo del grueso de la profesión, enunciada desde universidades, gobiernos y bancos centrales o privados, originando interpretaciones y propuestas divergentes. Espero que este nuevo contexto de crisis internas y externas incentive reflexiones de fondo sobre la naturaleza y el estatuto de la disciplina y de los profesionales de la economía y que la presente edición contribuya a alimentar con argumentos el proceso de revisión conceptual y replanteamiento ideológico en curso.

Quiero aclarar, por último, la naturaleza de los cambios introducidos en esta nueva edición. En primer lugar, se ha optado por unificar los prólogos de las ediciones anteriores en este único prólogo que sintetiza así lo esencial de los mismos. Parte del contenido del amplio prólogo a la segunda edición, que comentaba los cambios en la evolución del pensamiento y de las instituciones político-económicas operados desde la primera edición del libro, han pasado a engrosar un nuevo apartado de puesta al día incluido al final del capítulo 25. También se han incorporado al texto de los capítulos las notas actualizadoras a los mismos que aparecían al final de la obra. Esta incorporación se ha realizado al final de los capítulos, al igual que los comentarios nuevos, tratando de mantener así en la estructura inicial del libro. Ello con ánimo de mostrar la irracionalidad que comporta el hecho de que la relativización y crítica de la ideología económica dominante contenida en este libro se formuló esencialmente hace ya 30 años, sin que los gestores del sistema ni el mundo académico de la economía establecida se quisieran dar por aludidos. Esperemos que esta nueva edición amplíe el número de personas pensantes que han venido saludando con entusiasmo las anteriores ediciones de este libro y ayude seguir construyendo esa economía abierta y transdisciplinar con el apoyo de los profesionales de otros campos que han mostrado una mayor receptividad que la del grueso de los economistas académicos. Y, por último, como es lógico, esta nueva edición revisa y amplía las referencias del texto, la bibliografía y el índice onomástico del libro.

AGRADECIMIENTOS

En la primera edición de 1987, llegando a la parte de agradecimientos que suelen incluir los prólogos de autor, me sorprendía a mí mismo viendo que tenía pocos candidatos a agradecer. Advertía que solo, y por iniciativa propia, empecé este trabajo diez o doce años antes y solo lo terminé, sin ningún apoyo institucional ni incentivo académico. Juan Martínez Alier me acompañó en la reflexión, pero el alejamiento geográfico solo nos permitió un intercambio de ideas esporádico. Le agradezco –decía– la ayuda que me prestó, junto con Arturo Soria, en la corrección de pruebas, sugiriéndome algunas matizaciones y arreglos de última hora. Agradecía también al gran matemático, tan temprana como lamentablemente fallecido, Miguel de Guzmán, sus observaciones en la elaboración de la axiomática que se recoge en el anexo del capítulo 24. Constataba que también me ayudaron a mantener vivo mi interés por la presente investigación los contactos con mis compañeros en los trabajos más aplicados que he venido desarrollando y con mis amigos del Departamento de Historia de las Doctrinas Económicas de la Universidad Complutense de Madrid. Agradecía a mi secretario y amigo Jesús González la paciencia que había demostrado en la mecanografía y puesta a punto del manuscrito. Y, por último, agradecía también el apoyo, la comprensión y las sugerencias de mi familia y de mis amigos más próximos, que habían sufrido mis ausencias durante la preparación del manuscrito y me congratulaba de que al fin pudieran verlo publicado.

Sin embargo, en la segunda edición de 1996 constataba que –por contraposición a la soledad que sentí en el momento de redactar la nota de agradecimientos de la primera edición del libro– me sentía ya más acompañado. Pues señalaba que había ido anudando lazos de amistad y de intercambio intelectual con profesionales de diversos campos con los que he venido colaborando y con los que he podido discutir aspectos e interpretaciones que fueron enriqueciendo las siguientes ediciones del libro. Varios de estos contactos se han ido realimentando con motivo de la preparación de trabajos aplicados, seminarios o cursos, en los que la reflexión económica sirvió de punto de encuentro transdisciplinar, tal como se proponía en la primera edición de este libro. Así, he podido cambiar impresiones con Federico Aguilera sobre economía institucional, con Manuel Santos sobre el panorama académico y la historia del pensamiento económico, con Ramón Garrabou, Ángel García Sanz y Manuel González de Molina sobre historia agraria, con Manuel Delgado sobre relaciones económico-territoriales, megaproyectos, caciquismo y manejo de información estadística, con Carlos Castrodeza sobre filosofía de la ciencia, con Pedro Menéndez sobre valores y esquemas de vida y de comportamiento en sociedades distintas a la nuestra, con Antonio Valero sobre la termodinámica y sus aplicaciones a la base de recursos planetaria, con José Catalán sobre metrología, con Fernando Parra sobre ecología, con Verena Stolcke sobre antropología, con José López Gálvez sobre agronomía, con José María Gascó sobre edafología, hidrología y usos del suelo, con Antonio Ortiz sobre asuntos geológicos y mineros, con Antonio Estevan sobre cuestiones de transporte, ecologismo, modos de vida… y megaproyectos hidráulicos, con Salvador Rueda, Ricardo García Zaldívar y con los compañeros del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid –al que sigo vinculado como profesor ad honorem– sobre sistemas urbanos y ocupación del suelo, con José Frías sobre metabolismo urbano-industrial, con Carmen Marcos y Óscar Carpintero sobre economía, estadística, patrimonio y burbujas inmobiliarias, con Ignacio Duque sobre demografía, con Ivan Murray sobre geografía, metabolismo económico y territorio, con Ignacio Reguero sobre la evolución de las ciencias de la Tierra y la física de las partículas… y un larguísimo etcétera que espero me disculpe de la imposibilidad de hacer mención explícita a tantas personas que me ayudaron a mantener viva la reflexión plasmada en esta nueva edición del libro. En fin, que esa economía abierta y transdisciplinar hacia la que apuntaba la primera edición de este libro se ha ido tejiendo junto con una nueva red de relaciones a la vez gratificantes y enriquecedoras. Me congratulo así de esta puesta en común de afecto e intelecto compartidos, plasmada en el libro colectivo En buena compañía (2007) y reflejada en mi autobiografía intelectual publicada en el libro antes mencionado Luces en el laberinto (2009) o en mi página web titulada El rincón de Naredo.

Madrid, invierno de 2015

José Manuel Naredo

[1] E. Fromm, Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, México, Fondo de Cultura Económica, 1979.

[2] B. Russell, My philosophical development, Londres, George Allen & Unwin, 1959 [ed. cast.: La evolución de mi pensamiento filosófico, Madrid, Alianza, 1976].

[3] R. Margalef, La biosfera, entre la termodinámica y el juego, Barcelona, Omega, 1980.

PRIMERA PARTE

CONTEXTO