El cachorro
perfecto

 

 

 

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El cachorro
perfecto

 

GWEN BAILEY

 

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España

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Les Guixeres

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Originalmente publicado en Gran Bretaña en 2008 bajo el título de The perfect Puppy por Halmyn Octopus, un sello de Octopus Publishing Group Ltd

Endeavour House, 189 Shaftesbury Avenue, London WC2H 8JY

© 2008 Octopus Publishing Group Ltd

Todos los derechos reservados

Copyright del texto: © Gwen Bailey 1995, 2008

Gwen Bailey declara el derecho moral a ser identificada como la autora de esta obra.

Copyright de la edición en español: © 2010 Editorial Paidotribo

Traducción: Pedro González del Campo Román

© 2010, Gwen Bailey

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Primera edición

ISBN: 978-84-9910-049-4

ISBN EPUB: 978-84-9910-233-7

Fotocomposición: Bartolomé Sánchez de Haro

bgrafic@bgrafic.es

Impreso y encuadernado en China

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Índice

 

Introducción de la 2ª edición en inglés

Prefacio

1  La materia prima

2  La visión que el cachorro tiene del mundo

3  La nueva familia

4  Fases de desarrollo

5  Convivir con un cachorro

6  Socialización

7  Enseñarle a no hacer sus necesidades en casa

8  Control de la conducta y liderazgo

9  Juguetes y juegos

10  Prevención de mordeduras y agresiones

11  Mordisqueo

12  Manipulación y cepillado

13  Educación

14  Aprender a quedarse solo

15  Adiestramiento del cachorro

16  Adolescencia y edad adulta

Apéndice: Programa de socialización

Lecturas recomendadas

Direcciones útiles

Índice alfabético

Agradecimientos

Introducción
de la 2ª edición en inglés

Hace unas semanas recibí el siguiente correo electrónico de Australia:

Buenos días. Compré su libro en 1996 en un mercadillo de Melbourne y lo leí de cabo a rabo antes de comprarme un perro (un kelpie) en 1997. He aplicado los principios de su libro desde el principio (mi perra tiene ahora diez años) y sabe incontables trucos y es la alegría de la casa. Gracias por publicar este magnífico libro en una época en que todos (al menos donde yo vivo) ¡usaban collares de ahorque!

Crystal Wemyss

No tengo palabras para expresar lo feliz que me siento de que la primera edición de este libro haya llegado a tanta gente en todo el mundo y haya mejorado la vida de sus mascotas. Ha sido el libro sobre cachorros más vendido en los últimos 11 años, y estoy orgullosa de que miles de perros y dueños se hayan beneficiado de lo que tuve la suerte de aprender desde los inicios de mi carrera profesional.

Cuando se publicó el libro por primera vez, solía contener la respiración cuando los dueños acudían a decirme que habían criado a sus perros aplicando lo aprendido en sus páginas, temerosa de que hubiera ocurrido algo horrible. Sin embargo, esto nunca sucedió y seguí sorprendiéndome y deleitándome por cuánto les había ayudado el libro y lo buenos que eran sus perros.

Ahora, transcurridos once años, tengo la oportunidad de poner al día el libro, aunque, aplicando el principio de «si funciona, no lo toques», los cambios han sido mínimos. Con los años he aprendido dónde hay que poner más énfasis y en esta edición he abordado algunas de las preguntas que los dueños noveles me plantean con más frecuencia. El mayor cambio ha sido en el capítulo 8 ‘Control de la conducta y liderazgo’, donde he tratado de aconsejar sobre la peliaguda cuestión del dominio sobre el cachorro sin recurrir a la intimidación ni al castigo.

 

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Los cachorros necesitan estar entretenidos para no cometer travesuras y amoldarse fácilmente al tráfago de nuestras vidas.

 

 

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Gwen Bailey, escritora y especialista en conducta animal, con un nuevo recluta para su sistema educativo basado únicamente en recompensas, juegos, diversión y métodos positivos.

 

Creo que el éxito de este libro se debe a que se basa en métodos positivos. El castigo y la agresión no llevan a ninguna parte, se trate de cachorros, perros adultos o seres humanos. De establecer relaciones armoniosas basadas en el amor y la confianza es de lo que trata este libro. Los seres humanos somos por naturaleza una especie muy agresiva y no necesitamos ayuda en este sentido. No es que esté en contra de poner límites y reforzar reglas de conductas; al contrario, uno de los principales cambios en esta segunda edición es la presencia de más información sobre cómo hacer esto bien y del modo apropiado. Después de haber criado recientemente otro cachorro usando estos métodos, el cual se ha convertido en una delicia de perro, feliz y bien educado, estoy más convencida que nunca de que estamos en el camino correcto y que no se necesita ningún castigo para adiestrar y educar a un perro.

Los perros siempre han sido lo más importante en mi vida y he dedicado la mayor parte de mi tiempo a enseñar a sus dueños a mejorar la vida de los canes. Nada ha tenido más éxito en dicha tarea que este libro, sobre todo si se lee cuando los cachorros (y también los amos) todavía tienen ganas de aprender y hacer las cosas bien. Espero que este libro siga teniendo éxito, tal vez incluso más con su nuevo formato y contenido.

Si logramos que todo vaya bien desde el principio, fracasarán o se socavarán menos relaciones entre dueños y perros, y serán más los que disfruten de una relación larga y feliz. Espero que la tuya sea una de ellas.

Prefacio

 

La vida de un cachorro debe ser una larga y feliz aventura. Con demasiada frecuencia se reduce a una época confusa en que las personas esperan demasiado de sus perros y en que los cachorros se meten en problemas por quebrantar reglas que ni siquiera conocen. En realidad, los perros no se parecen a Lassie. No comprenden al instante cuanto decimos o pensamos. Son una especie distinta, con diferentes capacidades y sistemas de comunicación. Necesitan nuestra ayuda para adquirir una mejor comprensión de nuestra conducta y aprender lo que queremos de ellos. Los cachorros, al igual que los niños, necesitan amor y protección. Necesitan que los controlemos para que la convivencia sea agradable, pero sin llegar a doblegar su espíritu.

Llevo más de 20 años trabajando con perros que no pasan toda su vida con el mismo dueño. A menudo se debe a que los primeros dueños no hicieron un esfuerzo suficiente por adquirir los conocimientos necesarios para criar correctamente un perro. Si la situación no se corrige, el que pierde es siempre el can. Normalmente los dueños no son irresponsables ni despiadados, pero a menudo carecen de los conocimientos necesarios para desempeñar bien esta labor. Se requiere el equivalente a la vida de varios perros para aprender empíricamente, y, sin embargo, resulta mucho más fácil si antes aprendemos de los errores y éxitos de los demás. Este libro es el resultado de lo que he aprendido trabajando con perros «problemáticos», de los conocimientos adquiridos dando clases a cachorros y viendo a los perros a los que enseñé conducta canina convertirse en adultos felices y bien educados, y de lo que he aprendido de otros profesionales en el campo de la conducta animal.

 

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Atento y deseoso de aprender. Los benjamines saben amoldarse a nuestras costumbres y de nosotros depende que, cuando crezcan, nos den alegrías o quebraderos de cabeza.

 

 

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Cada cachorro tiene su propio temperamento y personalidad. Apercibirse de sus rasgos inherentes y enseñarle buenos hábitos son aspectos esenciales para conseguir un perro equilibrado.

 

A primera vista el esfuerzo de criar correctamente a un cachorro puede parecer desalentador, pero este libro ayuda a criarlo con un grado mínimo de error y cubre todos sus aspectos. Es poco probable que haya que alterar radicalmente tu capacidad natural para criar un benjamín, pero esta guía te aportará conocimientos adicionales para hacer bien dicha labor.

A largo plazo, planificar con antelación y hacer bien las cosas desde el principio resulta más sencillo que tener que solventar problemas a posteriori. Para aprovechar este libro al máximo, aplica las ideas y sugerencias antes de que las cosas empiecen a torcerse. De este modo podrás evitar los problemas a los que se enfrentan tantos dueños de canes. Esto hará que la vida sea mejor y más fácil para tu perro y para ti.

 

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Puntos clave

•  Este libro versa únicamente sobre el modo de influir en la conducta del cachorro y moldear su carácter futuro. Aunque también tendrás que descubrir el modo de cubrir las necesidades físicas de tu cachorro, para eso ya hay multitud de libros.

•  Habitualmente hablo de los cachorros en masculino, englobando a ambos sexos. No existen grandes diferencias entre los perros macho o hembra; ambos poseen cualidades que los convierten en mascotas ideales.

 

 

CAPÍTULO 1

La materia prima

 

Tal vez creas que por dentro los cachorros se parecen mucho unos a otros. No obstante, cuando llegue a su nuevo hogar, tu cachorro será un ser individual y único que reaccionará a su manera ante un nuevo entorno, en virtud de sus caracteres genéticos y las experiencias vividas en la camada. Tanto si todavía no has elegido tu cachorro como si ya lo has adoptado o comprado, con este capítulo entenderás que su pedigrí influye en su futura conducta y sabrás cómo aprovechar esas diferencias para que se convierta en un adulto educado y estable.

Razas agrupadas por sus características

Las razas de perros se agrupan atendiendo a sus características generales. Elige uno de los siete grupos descritos en la siguiente tabla.

Genes: un indicio de la conducta

Las razas de perros actuales se crearon seleccionando generación tras generación rasgos útiles para un tipo concreto de trabajo, hasta que todos los miembros de esa casta mostraron predisposición a las conductas inherentes a la raza. Por ejemplo, si tu perro procede de una línea genealógica de Dachshund, una raza originalmente criada para sacar a los tejones de sus madrigueras, será más propenso a cavar que, por ejemplo, un Deerhound, idóneo para cazar venados. Es más probable que un Collie quiera cazar que no un Cocker Spaniel. Los Dobermanns, por ejemplo, son más dominantes que los dálmatas.

 

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Los Collies son perros inteligentes criados para trabajar, por lo que necesitan mucho ejercicio estimulante.

 

RAZAS AGRUPADAS POR SUS CARACTERÍSTICAS

Perros de caza

Amistosos, sociables, obedientes, enérgicos, revoltosos, juguetones, de tamaño mediano y grande

Perros de pastor

De pastoreo: vivaces, sensibles, susceptibles, activos, trabajadores, enérgicos, juguetones, obedientes, protectores

De guarda del ganado: por lo general de gran tamaño o razas gigantes, perezosos, de pelaje espeso y con sentido de guarda

Terriers

Habitualmente pequeños, fáciles de motivar y dispuestos a recurrir a la agresión, predadores, dominantes, excitables, y pueden ser ruidosos

Perros de compañía

Dulces, pequeños, disfrutan de las muestras de afecto

Perros rastreadores

Afables, independientes pero sociables, no muestran interés por los juguetes, criados para rastrear y cazar, difíciles de controlar en los paseos

Perros de trabajo

Grandes, inteligentes, protectores; el resto de sus rasgos depende del trabajo para el que hayan sido criados

Perros de ayuda

Perros que no se ajustan a ninguno de los otros grupos; sus características individuales dependen del trabajo para el que se seleccionó la raza

 

La predisposición de la raza constituye la materia prima con la cual tendrás que trabajar y, para sacar lo mejor de tu mascota, resultará útil saber exactamente qué has adquirido. La información sobre el origen de sus ancestros se puede obtener leyendo libros sobre razas, en Internet o de personas conocedoras de esa casta. Piensa en si esos rasgos heredados se acomodarán a la vida que llevará contigo. Por ejemplo, ¿vives en una propiedad donde la actividad exterior puede provocar que un perro de guarda ladre con demasiada frecuencia? ¿Vives en un área donde hay multitud de cosas que cazar y donde la caza tendrá consecuencias? ¿Importa si tu perro excava hoyos en el jardín?

Conocer los rasgos y apetencias de la raza de tu cachorro permite dar con medios positivos para canalizar esas energías y que no adquiera malos hábitos. Por ejemplo, enseñar a un Collie juegos de persecución con una pelota puede impedir que en el futuro cause problemas persiguiendo a ciclistas o corredores. Recompensar de cachorro a un perro guardián por estarse quieto y no reaccionar a los ruidos del exterior garantizará que no ladre en exceso cuando sea adulto. Piensa bien en los rasgos de raza que ha heredado tu perro y encuentra formas de canalizar sus energías hacia hábitos adecuados en vez de permitir que se desarrollen de forma inaceptable.

Informarse sobre la predisposición hereditaria es más complicado cuando tenemos un cachorro de padres desconocidos. Si el cachorro es un primer cruce de dos perros con pedigrí, es bastante probable que herede una mezcla de los rasgos de las dos razas y, con suerte, lo mejor de ambas. No obstante, si se trata de un perro callejero, también habrá que conocer sus posibles características y esperar a que se manifiesten en el cachorro.

 

¿Qué raza es la que más te conviene?

Muchas personas eligen el perro porque les gusta su aspecto sin plantearse las características de su conducta. No es ésta la mejor forma de elegir un compañero que probablemente viva con tu familia y contigo los próximos 15 años o más. Acertar con un perro cuyos caracteres genéticos sean compatibles con tu familia y contigo hará más probable que críes con éxito una mascota. Vale la pena, por tanto, prestar de antemano considerable atención a esta parte de la ecuación. Si ya has adquirido tu cachorro y te has dado cuenta de que no has elegido sabiamente, no desesperes. Es posible convertir en un perro perfecto a un cachorro sin los caracteres genéticos idóneos, pero tendrás un poco más de trabajo y habrás de acumular más conocimientos para conseguirlo.

 

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Los sabuesos se criaron para que su gran olfato les permitiera rastrear presas; además tienen gran resistencia y energía.

 

 

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¿Por sus habilidades o por su estampa?

Cuando se seleccionaban perros para crear distintas razas, se elegían por su conducta más que por su aspecto. Sin embargo, los tiempos han cambiado y ahora la mayoría de los perros de compañía proceden de tiendas de mascotas en las que lo importante es que los canes conserven la estampa propia de su raza.

Como en las pistas de exposiciones lo que se examina es la estampa, sólo los criadores más comprometidos se preocupan del temperamento de los canes y adoptan las medidas necesarias para garantizar que sólo los perros con rasgos seguros perpetúen la línea familiar. Aún en estos casos la tentación de usar machos de temperamento imperfecto, pero de estampa óptima, para cubrir a hembras de su camada y, por tanto, para criar campeones que compitan en las exposiciones caninas, es demasiado golosa para algunos criadores.

 

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Elegir un cachorro que tenga paciencia y sea afectuoso y tolerante es importante si tienes niños. El labrador retriever es una buena elección para familias.

 

 

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Los incansables Springer Spaniel son vivarachos y afectuosos, y son grandes mascotas siempre que hagan suficiente ejercicio.

 

Algunos perros todavía se crían por sus habilidades para ciertas labores. Los perros de pastor son un buen ejemplo. Sólo se conservan los mejores cachorros de la camada para ser entrenados y trabajar. El resto se destina a perros de compañía. Antes de quedarte con un cachorro con este pedigrí, plantéate si quieres un perro capaz de correr 32 a 48 kilómetros diarios y con resistencia para aguantar sin parar todo el día. En un hogar normal, donde los dueños pasan fuera trabajando la mayor parte del día, perros de trabajo como estos pueden volver locos a sus amos a menos que los canes enloquezcan antes. Por tanto, si al concluir una competición para perros pastores, o después de ganar el premio de Mejor Perro Policía del Año, o tras competir en la carrera de trineos Iditarod de Alaska, el criador te muestra orgulloso fotografías de los padres, lo más sabio será plantearte seriamente si quieres una mascota con estas cualidades heredadas. Además, los perros de trabajo a menudo se crían en perreras, por lo que los cachorros no siempre gozan de la temprana socialización necesaria para vivir en un hogar con personas.

Por desgracia, pocas personas crían perros mascota en Inglaterra. Los perros se suelen criar por su belleza, por su capacidad para ciertas labores o porque una hembra se ha quedado preñada por accidente. Sólo conociendo los distintos linajes podrás tomar una decisión informada sobre el pedigrí más adecuado para ti. Si ya tienes un cachorro, obtener esta información te ayudará a entender los rasgos de carácter que pueda desarrollar al madurar, y a estar listo para que alcancen una expresión aceptable.

 

La procedencia del cachorro

El origen de tu cachorro es muy importante. Como veremos más adelante (véase la página 56), el proceso de socialización debe estar en curso cuando los cachorros estén listos para dejar a su madre, y lo profundo que haya sido este proceso supondrá una gran diferencia en la evolución futura de tu cachorro. Si no ha sido bien socializado por el criador, tendrás que esforzarte mucho mientras el cachorro todavía sea pequeño para asegurarte de que se adapta bien y no alberga miedos.

 

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Todo buen criador mantendrá a los cachorros en buenas condiciones higiénicas y se asegurará de que crecen adecuadamente y están bien socializados antes de ponerlos en venta.

 

El mejor comienzo posible para un cachorro es nacer en un hogar bullicioso donde esté expuesto a todas las imágenes y sonidos con los que necesita familiarizarse. Si mantiene a diario contacto físico (esmerado) con niños y adultos, si juega con las visitas y mantiene relación con otros perros amistosos, cuando llegue a tus manos ya estará en el buen camino para mostrarse estable y confiado en cualquier situación. Si, por encima de todo, la camada fue buscada y se tuvo cuidado en elegir padres de temperamento sereno y afable, habremos dado con la mejor receta posible para alcanzar el éxito.

Cachorros de otro origen pueden dar buen resultado siempre que tengas cuidado con la elección. No hay muchos criadores que mantengan los canes en perreras y tarden tiempo en trasladarlos al hogar para socializarlos, pero incluso así crían buenos cachorros; al igual que algunos centros de acogida que mantienen a los cachorros con abundante contacto humano y distintas experiencias desde temprana edad. Comprar un cachorro que sepas que ha tenido muchas y agradables experiencias en distintos entornos te permitirá iniciar la senda con buen pie.

Cuidado con comprar un cachorro en un lugar en que se hayan adoptado pocas precauciones; por ejemplo, en una granja donde los cachorros siempre estén a su aire y no hayan estado nunca bajo techo en un hogar humano; una perrera en que no se haya hecho esfuerzo alguno por mantener contacto físico o socializar a los cachorros; una tienda de mascotas donde no haya medio de saber el origen ni la forma de criar a los cachorros; o una granja de cachorros donde se críen perros de distintas razas con el fin de ofrecer más posibilidades a los compradores.

Los perros de estas granjas, criados en masa en condiciones inadecuadas, traídos al mundo específicamente para el mercado de mascotas, son conocidos por sus trastornos físicos y de temperamento. Es poco probable que se haya elegido esmeradamente a los padres; a menudo vale cualquier perro cuya estampa recuerde vagamente a la raza, y las experiencias traumáticas y el estrés que experimentan desde edad muy temprana por haber nacido en tales circunstancias y por haber viajado largas distancias desde muy pequeños deja huellas. Se han detectado algunos problemas peculiares de conducta y trastornos del temperamento en perros criados de este modo.

Para asegurarte de que no compras un perro de este tipo, insiste en ver al cachorro con su madre, y sospecha si el criador pone excusas y dice que no es posible. Repite la visita si fuera necesario. Nunca compres un cachorro que el criador o el vendedor te ofrezcan llevar a casa, o si te ofrecen encontrarte a medio camino «para ahorrarte un largo viaje». Ten cautela con los anuncios en que se ofrezcan cachorros de varias razas.

 

Elección de un cachorro

Selecciona un cachorro que, con una edad entre seis y ocho semanas, se te acerque con presteza y una actitud de confianza y meneando felizmente la cola. Los cachorros socializados muestran alegría y gustan de saludar con calma y amistosamente, y se manifiestan contentos cuando se les levanta del suelo o se los contiene con suavidad. No elijas cachorros que se aplasten contra el suelo cuando te aproximes o que intenten huir. Si ya has comprado un cachorro con miedo al contacto humano, tendrás que dedicar grandes esfuerzos a superar ese miedo y timidez mientras el cachorro sea todavía pequeño (véase la página 68).

Ver a la madre con los cachorros es un buen indicador del futuro carácter de tu mascota. Los rasgos de nerviosismo suelen ser heredados, y también es probable que los cachorros que experimentan el miedo de la madre y una conducta agresiva ante extraños aprendan ese comportamiento desde bien temprano, comportamiento que se manifestará más adelante cuando maduren. A menudo he visto a personas cuyos cachorros mostraban un problema de nerviosismo y agresividad, y a las que, al preguntarles si habían visto a la madre, decían: «Sí, pero no me dejó acercarme», o peor aun, «Sí, pero me dio una tarascada». Una pareja cuyo perro se mostraba tremendamente agresivo ante extraños y que fue comprado sabiendo que sus padres eran perros guardianes, comentaron que querían que el suyo fuera también de guarda, pero no que mordiera a la gente. Los criadores tal vez digan que no se puede ver a la madre, porque se muestra agresiva con los extraños desde que tuvo los cachorros; eso significa que tiene un problema de agresividad silente que se ha manifestado con la tensión del parto y el aumento de las visitas de extraños. Por esa razón no es aconsejable quedarse uno de sus cachorros.

 

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Los perros de la raza Golden retriever suelen ser fantásticas mascotas para jugar. Intenta elegir un cachorro que no muestre agresividad posesiva en su pedigrí.

 

Por último, guárdate de los criadores y vendedores poco escrupulosos que usan los cachorros como un medio para ganar dinero. Conozco a un hombre que cría pastores alemanes de temperamento poco fiable y los vende garantizando que admitirá su devolución si algo sale mal. Por lo general, los devuelven al cabo de un año, porque los dueños no consiguen hacerse con ellos, y los vende una segunda vez como perros de guarda.

 

Cuándo llevarse un cachorro a casa

Hay diversas opiniones sobre cuál es la mejor edad para separar un cachorro de su madre y hermanos y que se vaya con su familia humana. Hay que sopesar las ventajas de permanecer con la camada y las ventajas de integrarse en una nueva familia.

Cuanto más tiempo permanezca el cachorro con la madre y sus hermanos, más aprenderá sobre los sistemas de comunicación canina y más capaz será de afrontar correctamente los encuentros con otros perros cuando sea mayor. Los cachorros que abandonan muy pronto la camada –como los cachorros huérfanos que se han de amamantar artificialmente– no juegan con otros congéneres. Tal vez no sepan actuar ni comportarse adecuadamente con otros perros, lo cual causará problemas cuando maduren. También se pierden la vital educación que reciben de la madre mientras los cría y desteta. Los cachorros que abandonan la camada demasiado pronto pueden ser díscolos y agresivos si no se salen con la suya, dado que nunca han aprendido a superar sus frustraciones ni a enfrentarse a sus sentimientos, lo cual sucede naturalmente durante el destete.

 

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Un cachorro como este, socializado por el criador y feliz y confiado, ofrece la mayor posibilidad de éxito.

 

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Mientras todavía está con el criador, el cachorro necesita multitud de experiencias positivas para que adquiera confianza y esté relajado al incorporarse a una nueva familia.

 

No obstante, cuanto más tiempo permanezca el cachorro en la camada, menos oportunidades tendrá de aprender las costumbres humanas. Si un cachorro se mantiene demasiado tiempo con la camada –como en el caso de benjamines que siguen con los criadores hasta los seis meses para ver si se desarrollan armoniosamente y sirven para las muestras de exposición–, será mucho menos competente en los encuentros con personas, haciendo de él una pésima mascota. Estos perros a menudo disfrutan más de la compañía de otros perros que la de los humanos, y es difícil comunicarse y jugar con ellos, y tal vez sean tímidos y más propensos a manifestar una conducta agresiva ante extraños.

Una complicación añadida es que los cachorros de razas pequeñas tienden a madurar antes que los de razas grandes. Por ejemplo, un cachorro de terrier puede estar en el mismo estadio de desarrollo a las seis semanas que un cachorro de una raza gigante a las ocho semanas.

En consecuencia, la decisión sobre el momento adecuado para llevarse un cachorro a casa tiene que ser fruto de un compromiso. Como es más importante que los perros mascota interactúen mejor con las personas que con otros perros, habrá que prestar más consideración a este aspecto. Si el cachorro está bien socializado con adultos y niños y vive multitud de nuevas experiencias a diario, tal vez sea mejor dejarlo con el criador hasta que tenga ocho semanas. Si no es así, seis semanas pueden ser una edad mejor para ir a su nuevo hogar, donde el tiempo se invierte en aprender a formar parte de una familia humana. No se debe adoptar a un cachorro que tenga más de ocho semanas a menos que estemos seguros de que está bien socializado con personas y ha tenido experiencias variadas y mucha atención individual.

CAPÍTULO 2

La visión que el cachorro tiene del mundo

 

Los antepasados de los perros domésticos, los lobos, evolucionaron hace milenios hasta convertirse en colaboradores en la caza de grandes presas. Sus cerebros y cuerpos se desarrollaron para cumplir este propósito y permitirles detectar, cazar y matar grandes presas mediante la cooperación y coexistencia en jaurías. Por consiguiente, los perros muestran distintas motivaciones, sentidos y capacidades que nosotros, y su concepción del mundo es muy distinta a la nuestra. Para criar un cachorro con éxito, es útil saber ponernos en su lugar.

 

Vivir en un mundo de olores

La vista es nuestro órgano primario y aprendemos casi todo sobre el mundo viéndolo a través de nuestros ojos. En los canes, el sentido del olfato es mucho más importante, y gran parte de la información que recaban sobre el entorno les llega por el olfato. Observa a un perro y a su dueño cuando entran en una habitación nueva. El ser humano emplea los ojos para saber lo que ocurre en su interior, mientras que el perro empezará a olfatear para descubrir lo que necesita saber.

 

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Los cachorros son relativamente pequeños respecto a nosotros y, hasta que se acostumbran, las manos que extendemos desde arriba para cogerlos pueden resultar amedrentadoras.

 

 

 

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Los cachorros viven en un mundo donde rastros y olores son muy importantes y donde el olfato les aporta muchísima información sobre su entorno.

 

Los perros detectan olores que nos resultan difíciles de entender. Los perros entrenados pueden seguir con facilidad el camino de una persona que ha pasado hace horas (a veces días) y que no ha dejado huellas visibles, o son capaces de olfatear cantidades minúsculas de drogas o explosivos bajo capas de envolturas o metidos en contendedores.

Su sentido del olfato es al menos cientos de veces mejor que el nuestro, y tal vez incluso más. El área que ocupa la nariz de un perro y detecta olores es unas catorce veces más grande que en nosotros, y la parte de su cerebro que procesa tal información es proporcionalmente mayor que la nuestra y está más desarrollada. Por consiguiente, los perros no sólo son más capaces de detectar olores, sino que también están más interesados en ellos.

En la naturaleza esto habría sido muy útil no sólo para la detección de animales de presa, sino también para el mantenimiento de los grupos sociales y la defensa del territorio. Determinar a qué distancia están amigos y enemigos también resulta muy útil. Conocer por el olfato el sexo, estado de salud, edad y estado reproductor ¡también evita multitud de preguntas!

Este asombroso sentido del olfato es un rasgo que han heredado nuestros perros mascota, y explica por qué les fascinan tanto los olores, y por qué recorren tan largas distancias para recabar información con el olfato. Al olisquear las farolas o al meter el morro en partes inconvenientes al investigar a gente nueva, los perros recaban información sobre su entorno que les puede ser útil más adelante, de forma muy parecida a como tú y yo buscamos claves sobre nuestro entorno usando la vista. Los cachorros a menudo te reconocerán al instante por el olfato, pero tardarán más en distinguirte por la vista.

 

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Los perros pueden oír ultrasonidos, lo cual explica por qué aprenden a responder a los silbatos ultrasónicos que nosotros no podemos oír.

 

Un oído asombroso

Los perros son más sensibles a los sonidos que nosotros. Sonidos que sólo percibimos a cierta distancia son detectados por los perros a una distancia cuatro veces superior. Por eso no es necesario gritarles.

También oyen sonidos de frecuencia más alta, lo cual significa que oyen ultrasonidos que nosotros no detectamos. En la naturaleza esto les permite localizar presas pequeñas, como roedores, que se comunican con chillidos de frecuencia muy alta. Esta capacidad explica por qué responden a los silbatos caninos que nosotros no oímos.

 

Campo auditivo

Además de oír sonidos más lejanos, los perros también oyen sonidos de frecuencia más alta, pudiendo detectar los ruidos que hacen animales de presa. El campo auditivo de los perros cubre entre 40 y 60.000 Hz, mientras que el del hombre abarca entre 20 y 20.000 Hz.

 

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Cómo ven los perros el mundo

Los perros ven de modo distinto a nosotros. Tienen un campo visual más amplio, perciben detalles y texturas con menos claridad que osotros y no distinguen el verde ni el rojo. Ven mejor con poca luz y son más verde ni el rojo. Ven mejor con poca luz y son más con más facilidad.

 

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Algunas razas caninas como los Collies, que se han criado para oír al pastor a mucha distancia, tienen un oído más sensible que otras. Esto explica por qué desarrollan fácilmente fobias a los truenos y las armas de fuego. Si estos sonidos nos parecen fuertes, imaginemos lo que le parecerá a un cachorro con oídos sensibles.

 

Una visión menos sensible a los detalles

Los perros ven peor que nosotros. Objetos intrincados que percibimos con todos sus detalles ellos los ven borrosos, y sólo reconocen la silueta y la forma, más que los detalles y la textura. No son daltónicos, pero no distinguen el rojo ni el verde, por lo que sólo ven amarillos, azules y tonos grises. Esto dificulta percibir ciertos objetos que nosotros vemos con claridad, como es una pelota roja en la hierba verde.

Los perros ven mejor de noche o con poca luz que los seres humanos porque la porción posterior de los ojos contiene una capa de células reflectoras que atrapa la luz que entra y les permite hacer un mejor uso de ella. Por eso pueden correr a gran velocidad durante los paseos invernales sin chocar con árboles ni vallas (y por eso sus ojos «brillan» cuando inciden sobre ellos los faros de un coche).

Los perros también son mucho más sensibles al movimiento que nosotros, sobre todo a ras del suelo. Nosotros distinguimos igualmente bien los objetos estáticos y en movimiento, mientras que los perros suelen ver mejor los objetos en movimiento y no hacen caso a los estáticos. Esta sensibilidad significa que pueden detectar el más mínimo movimiento de nuestros cuerpos, y les permite anticiparse a nuestras acciones antes de que nos movamos deliberadamente.

 

Espectro de colores visibles

Tal y como se ve en estos espectros visibles, los perros no distinguen el rojo ni el verde, por lo que su visión se limita a azules, amarillos y tonos grises. Es importante recordarlo cuando juegues con ellos con juguetes de color.

 

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Lo que nosotros vemos (arriba) y lo que ven los perros (abajo). Distinguimos con claridad objetos verdes y rojos, mientras que los canes sólo los ven como variedades de amarillo y azul. El mundo que ven los perros es mucho menos colorido.

 

Lenguaje corporal y lenguaje hablado

Los perros se comunican entre sí usando el lenguaje corporal. Esto implica adoptar posturas con la cola, las orejas, la posición del cuerpo, el contacto visual y la expresión facial. Los perros se intercambian mucha información de este modo, y de ese modo remplazan el lenguaje hablado del que nosotros dependemos.

En la naturaleza los perros necesitan vocalizar poco y por eso nuestras palabras les resultan difíciles de aprender. Esto explica por qué aprenden las señales corporales con más facilidad que las órdenes verbales.

Como los perros tienen un sistema de comunicación tan distinto al de los seres humanos, con frecuencia se producen problemas de comunicación al interactuar las dos especies. Los perros a menudo interpretan erróneamente nuestras intenciones y los seres humanos las de los perros, lo cual genera todo tipo de problemas. Para superar esta situación, tendrás que aprender a leer el lenguaje corporal de tu cachorro y discernir lo que le causa miedo, lo que lo hace infeliz, y cuándo está cansado o alegre. También hay que tener cuidado de enseñarle a responder a las órdenes verbales que quieras utilizar (véase la página 156).

 

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Los perros aprenden con facilidad a leer nuestro lenguaje corporal porque ellos se comunican entre sí visualmente. Aprenderán los gestos y señales con mayor rapidez que nuestras órdenes verbales.

 

Es posible asimismo mejorar la comunicación con nuestro cachorro usando posturas y señales corporales muy evidentes. Los cachorros las aprenderán mucho más fácilmente que las palabras y el adiestramiento será más rápido si las usamos (véase la página 168). Los cachorros aprenden algunas de nuestras posturas corporales sin entrenamiento, por ejemplo, mantenerte en pie sobre el cachorro en una postura envarada, sosteniendo la mirada con la boca tensa, revela una amenaza velada.