Datos de la autora



Luz Marina Hernández. Se tituló como maestra normalista en 1944 y obtuvo su doctorado en Pedagogía, por la Universidad de La Haba-na en 1954. Ha trabajado durante más de dos décadas como maestra primaria y ha sido merecedora de numerosos galardones concedidos por el Ministerio de Educación de Cuba (MINED), como la Medalla de Honor Juan Gualberto Gómez (1957), el Premio al Maestro más Eficient (1958) y el Diploma de Honor por la Eficienci del Trabajo docente.


Título de la primera edición: Cómo mejorar su ortografía

Título Original: Ortografía

Edición para e-book: Lic. Aldo Gutiérrez Rivera

Redacción editorial: Alejandro Jiménez Pérez

Diseño original de la cubierta: Yadyra Rodríguez Gómez

Maquetación para e-book: Téc. Amarelis González La O

  


Primera edición, 2002

Segunda edición, 2007

Primera reimpresión, 2009

Tercera edición, 2016

 

© Luz Marina Hernández Hernández, 2011

© Sobre la presente edición:

    Editorial Científico-Técnica, 2016

 

ISBN 978-959-05-0867-7

 

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Prefacio a la tercera edición


 


La demanda de textos de la temática de la que trata este libro ya reclamaba otra edición de este pequeño manual, cuando, casi al término de 2010, aparece la nueva edición de la esperada  Ortografía de la lengua española —esta vez bajo la rúbrica de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española, en igualdad de condiciones. Todo ello apresuró la necesidad de concluir la revisión y ampliación de este libro, que ahora debía contener, además, un tratamiento actualizado según los nuevos cambios aprobados por las autoridades de la ortografía hispanoamericana.

A pesar de los revuelos que ha provocado la prensa, casi siempre preocupada por el tratamiento de los aspectos más polémicos del diferendo entre los usos de la lengua a ambos lados del Atlántico, en realidad no estamos ante una nueva «reforma» de la ortografía, ni mucho menos, como bien han planteado sus responsables. Al leer con cuidado lo que ya se venía escribiendo en las obras que la precedieron, el Diccionario panhispánico de dudas (dpd, 2005, que había servido como la referencia más fresca para elaborar la edición anterior de este libro), y luego la Nueva gramática de la lengua española (ngle, 2009) y su Manual… (mngle, 2010), muy poco margen quedaba para la sorpresa tras la reciente publicación académica. Esta no ha hecho sino radicalizar algunos pasos que ya se venían esbozando en el tratamiento de ciertos aspectos que hace tiempo demandaban atención, así como en la unificación de lo escrito en la gramática, en la ortografía y en los restantes textos del corpus académico. La supresión de injustificados usos de la tilde diacrítica, la redefinición del abecedario y la depuración de los nombres de las letras, que son algunos de los cambios más divulgados, en modo alguno representan el trabajo de sistematización que estas obras han constituido. También se intentó la eliminación de ciertos aspectos potestativos, abiertos a usos locales, que dejaban en manos de cada hablante aquello que se esperaba estuviera reglamentado, precisamente, por la ortografía. Con ello se ha comenzado a sentar una base moderna, desde donde será más fácil eliminar la frecuente arbitrariedad y duda que provocan las posibles interpretaciones múltiples de los textos académicos. El mérito mayor de estas obras en su conjunto, aunque a veces todavía no se alcance tal meta, quizás radique en la intención de presentar textos que respondan a una vocación panamericanista, mejor estructurados y más coherentes entre sí, a la vez que mantengan, la sencillez y la rigurosidad que de estos se demanda. Sus mayores adversarios serán, en primer lugar, lo voluminoso de cada obra —tanto la Ortografía… como la Nueva gramática… están compuestos en varios tomos e, incluso, sus versiones abreviadas, los Manuales…, tienen más de un millar de páginas cada uno—; en segundo lugar, y es lo peor, siempre resultarán libros de escasa circulación entre el público nacional.

Es por esta razón que creemos en la utilidad de este pequeño libro, elaborado con el objetivo de poner en manos de los lectores un resumen breve, pero actualizado, de la ortografía española. Nuestra meta es que ella parezca más sencilla y comprensible a quienes la estudian, en la medida en que logremos presentarla, cada vez, de una manera más coherente y sintética. Después de intentar sostener esta premisa de sencillez, al elaborar las actualizaciones, el mayor peso del trabajo en esta nueva edición recayó en la revisión, siempre necesaria, del texto completo, así como la adición de otros verbos y palabras propensas a producir dificultades ortográficas, las cuales la autora había venido recogiendo desde la publicación de la edición anterior.

Los principales factores opuestos al mejor resultado de nuestra misión han sido también los ya citados; en la urgencia de brindar cuanto antes un texto actualizado, ha resultado muy breve el tiempo con que contamos para presentar una exhaustiva revisión de los nuevos materiales académicos. Nuevos errores involuntarios y erratas se deslizarán, y nuevas ediciones harán falta para llevar a cabo esta tarea de depuración, resumen y adaptación a las necesidades de nuestro público. Ello solo será posible contando con un lector activo que reciba esta obra. Así pues, solicito, en nombre de la autora y en el de este editor, el interés y el juicio crítico que necesitamos para que este trabajo aliente con nueva vida y sea más útil en cada edición por venir.


 

Alejandro Jiménez, editor

La Habana, marzo de 2011

Prefacio a la segunda edición

 

Un pueblo culto necesita saber leer y escribir. Pero un pueblo que necesite seguir elevando su cultura requiere dominar y defender la ortografía de su lengua. Después de la publicación por la Academia de la polémica Ortografía de la lengua española (1999) y del Diccionario panhispánico de dudas (2005) se han ordenado y resuelto algunos tópicos conflictivos; pero se han abierto otros que el público precisa conocer: ¿Cuántas letras tiene ahora nuestro alfabeto? ¿Cómo se acentúan los mono-sílabos? Esta edición renovada de Ortografía —un libro que pretende ser más popular que erudito— se publica para intentar contribuir a esta necesidad, en un momento en que el español, en especial el de América, demanda, quizás como nunca antes, el lugar y la atención que le corresponden en el panorama de las lenguas.

Antes de someter este libro a juicio del lector sería conveniente exponer algunas de las pautas que han sido seguidas en las modificaciones realizadas al texto, que hacen a esta edición diferente de la precedente. De estos cambios se hace responsable quien escribe estas líneas y han sido posibles gracias a la confianza depositada por la autora y por la Editorial.

Se ha refundido el contenido de cada sección teniendo en cuenta la proximidad de los temas tratados, según su mayor afinidad, secuencia lógica y propósitos didácticos. En especial se han ampliado y actualizado los temas concernientes a la acentuación y la puntuación.

Los nombres de categorías y términos gramaticales, así como la forma de marcar los accidentes ortográficos se han modificado tomando como referencia, en primer lugar y casi siempre, los textos académicos anteriormente citados. Respecto a las reglas y enunciados polémicos allí, se ha tenido en cuenta las críticas a estas obras, pero además de tratar de esclarecer una u otra exposición para mostrar una lógica de base común a todos los planteamientos, nunca se ha tomado el partido de aportar con libertad ideas sin suficiente acreditación.

Por otra parte, respetando y compartiendo la intención de la autora, se ha preferido no llenar el texto de citas, acotaciones marginales y polémicas eruditas, a fin de mantenerlo accesible al mayor público. No obstante, a veces ha sido necesario introducir algún que otro término técnico a fin de poder dar una explicación adecuada de un fenómeno lingüístico o de un accidente fonético, cuyo efecto se manifiesta en la ortografía. La mayoría de las veces que esto sucede puede ignorarse tal comentario, sin que por ello se pierda la idea general. No obstante, al final del libro se agrega un breve vocabulario sobre los términos de naturaleza ortográfica, gramatical o lingüística que se manejan en el texto, elaborado a partir de las definiciones que aparecen en el «Glosario de términos lingüísticos» del Panhispánico, así como del Diccionario de la Real Academia Española (drae) y el Diccionario de uso del español de María Moliner (1996).

Podrá apreciar el lector que se ha intentado reducir al mínimo la reiteración de la palabra «regla». Este es un libro dedicado en primer lugar a las nuevas generaciones y sabemos lo difícil que es para la juventud seguir reglas... En especial cuando, a veces, estos enunciados no pueden considerarse siquiera como tales, y quizas son solo normas,consecuencias lógicas de otras reglas o generalizaciones, más o menos amplias, de determinados accidentes frecuentes. Por lo demás, esta es la misma tendencia que siguen los documentos rectores de la Academia. Así, la Ortografía de 1999 las trata, por ejemplo, de «Notas orientadoras sobre el uso de la letra tal...». Este proceder agrega una ventaja, que consiste en la posibilidad de poner juntas informaciones de varias clases, como reglas, consecuencias de estas, generalizaciones, reflexiones y comentarios. De usar el patrón rígido de «reglas y excepciones», muchas de estas aseveraciones no hubieran podido ser consideradas, en buena lid, ni como unas ni como otras.

Cada regla y sus excepciones han sido verificadas utilizando las herramientas de las versiones informatizadas de las dos últimas ediciones publicadas del drae (21.a ed. y 22.aed.). Esto ha permitido suprimir algunas no representativas y consolidar, separar o incorporar otras. Tal tarea es susceptible de mayor perfeccionamiento, pero a ella se contraponen las naturales urgencias de la industria. Solo podrá lograrse un resultado bien representativo y equilibrado en futuras y sucesivas ediciones. Se ha intentado escribirlas desprovistas de muletillas, tales como: «se escriben con tal letra… todas las palabras que...» a fin de evitar el aprendizaje mecánico y propiciar la lectura cuidadosa. Más bien, han sido redactadas como parte de una explicación general que se da al comienzo de cada sección y que debe ser leída en su totalidad para que su sentido pueda ser desentrañado. Se pretende lograr un acercamiento al sistema ortográfico, que es resultado de un complejo proceso de evolución del idioma —bajo el que casi siempre puede descubrirse una cierta lógica y una tendencia a la economía— y que este adquiera algún sentido para el lector. El aprendizaje de reglas a diestra y siniestra, sin la comprensión de los accidentes que ocurren en la lengua, generalmente ofrece resultados contraproducentes y no favorece a las personas que tienen peor memoria. No debe olvidarse, además, que la mejor herramienta para lograr verdaderas conquistas en ortografía es la lectura: Esta clase de manuales sirve más bien para consolidar, reflexionar y explicarse lo aprendido allí; cualquier uso memorístico debe ser genuinamente rechazado.

Sobre las premisas seguidas en la elaboración de las listas de palabras es necesario reconocer que se ha preferido obviar una buena cantidad de términos en los ejemplos y, sobre todo, en las excepciones, que apenas se utilizan en el español corriente y ni siquiera en el culto —casi siempre localismos y arcaísmos ibéricos de los que está plagado eldrae. En estos casos se ha tenido cuidado de dejar entrever, en la redacción de los enunciados, que no se trata de listas exhaustivas, sino de recopilaciones más bien pragmáticas. Por el contrario, cuando se ha querido indicar generalización, se han elegido palabras como «siempre», «por lo general», etc. Los vocablos producidos por alguna forma de derivación o conjugación y que también cumplen con las reglas enunciadas, deben ser tenidos en cuenta, aún sin que se citen de manera explícita, pues han sido ignorados a voluntad para no hacer enumeraciones demasiado largas, excepto en casos donde se hace muy necesaria su mención. No obstante, en las listas de palabras se incluyen algunos cubanismos (algunos topónimos locales, como Holguín, no necesariamente aceptados en el drae por razones obvias, y otros vocablos de menor uso, tales comosebiya, a fin de que su ortografía sea conocida por el público nacional); lo mismo puede decirse de algunos americanismos de reciente reconocimiento por parte de la Academia, como por ejemplo ayllu. Se ha optado por suprimir las explicaciones de la edición anterior, en torno a significados de palabras muy raras —si son tan poco frecuentes, para qué atormentar al lector con ellas. Cuando fue necesario citar un término que se presta a confusión —por ser una palabra homófona, por ejemplo—, se ha transcrito, a continuación de esta y entre paréntesis, su significado más usual, solo para orientar ante potenciales ambigüedades. De la búsqueda de todas las palabras que conforman las excepciones de una regla o de los significados de algunos de estos vocablos menos conocidos es posible hacer ejercicios útiles de trabajo individual con el diccionario, los cuales pueden servir al profesor para ampliar el vocabulario de sus alumnos. Los vocablos de nueva aceptación o que han sufrido modificaciones recientes se han acompañado de una aclaración entre paréntesis que indica en cuál edición del drae ello ha ocurrido.

No encontrará el lector, en este libro, formas erróneas utilizadas para contrastar con las formas correctas: la autora ha preferido evitarlas deliberadamente, a fin de que el lector no fije, mediante su lectura, las versiones equivocadas.

Este trabajo, como se ha dicho, no debe verse como una obra concluida —tampoco lo estará nunca la propia ortografía—, sino más bien como una pieza en desarrollo, que requiere la retroalimentación de los lectores para su ulterior perfeccionamiento, el cual la Editorial y seguramente la autora habrán de agradecer.




Alejandro Jiménez, editor

La Habana, abril de 2007


Advertencia al lector

 


La mayoría de los lectores se acerca a un libro de ortografía buscando ‘reglas’ que lo ayuden a vencer sus problemas. Ningún libro de ortografía que se respete consiste en esas ansiadas y mínimas reglas que bastaría aprender… Este tampoco. No es posible reducir a un mero formulario, un proceso que demanda del uso de la razón y la comprensión de los accidentes de la lengua que provocan las dificultades que nos asedian en el acto de la escritura. Es por ello que este libro opta, además, por abordar aspectos que no son de la competencia estricta de un libro de ortografía, como es el caso de la morfología o la fonética, especialidades de la gramática. Pero no tema, creemos que esto puede ayudarle y siempre se hará de la manera más sencilla, si quiere seguir aprendiendo sobre ellos, puede continuar con una obra más especializada. De todas formas, al final del libro hay un vocabulario en el que puede esclarecer el significado de los términos especializados que pueda encontrarse en él. Volviendo a las reglas: Cuando se presentan los enunciados, además de las explicaciones generales, algunos sí son verdaderas reglas, que pueden tener o no excepciones, otros no son sino recomendaciones, con mayor o menor generalidad. A veces existen las excepciones, pero no se transcriben, porque son demasiado extrañas para que merezca la pena aprenderlas, no obstante siempre podrá notar, por las palabras utilizadas, que ellas sí existen. Tenga a mano siempre un buen diccionario. Este libro no lo sustituye. Otras veces los enunciados se aplican solo a determinado tipo de palabras que debe reconocer (para eso se explican estas, en otra parte del libro). Pero, no desespere, en cada enunciado se usan palabras justas que revelan las condiciones de aplicación y los regímenes de excepción; por ejemplo, es posible que un enunciado se aplique a sustantivos y adjetivos, pero no a todas las palabras; así que lea con cuidado, antes de decidir en falso la aplicación de una regla que quizás no es tal. Por último, amigo lector, en ortografía tiene que usar la memoria, pero no olvidar el razonamiento a través de la explicación que se le brinda. Si no cree que tenga buena memoria, entonces lea, lea mucha literatura, que esa es la mejor cura a los problemas de la ortografía; un libro como este solo puede ser una clave para entender cuáles son y dónde se producen aquellos.


 

El editor