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CAPÍTULO 1
¿QUÉ ES NORMAL?
“¿Cómo es la vida cristiana normal? Hacemos bien en preguntarnos acerca de esta cuestión. El objeto de estos estudios es mostrarte que la vida cristiana normal es muy distinta que la vida cristiana promedio”
Watchman Nee
En 1886, el doctor John Pemberton, un farmacéutico de Atlanta, Georgia, creó el primer lote de Coca-Cola. El Dr. Pemberton inventó la fórmula en una caldera de bronce de tres patas en su jardín trasero. El nombre surgió como una sugerencia dada por el contador de John Pemberton, Frank Robinson. Dado que era un contador, Frank Robinson también tenía una excelente caligrafía, y por eso fue él quien escribió “Coca-Cola” con la famosa forma que ahora representa el logo de la compañía. La refinada bebida fue primeramente vendida al público a través de una fuente de soda en la farmacia de Pemberton, en Atlanta. Desde sus humildes comienzos, Coca-Cola ha ganado fama a nivel mundial. Hoy en día, más de 1.6 billones de vasos de Coca-Cola son consumidos por día, en más de 200 países. La compañía ha estado en los negocios por más de 100 años, y emplea a casi 100.000 personas alrededor del mundo.
Esta maravillosa historia moderna de pobres a ricos, hace surgir una pregunta: ¿Cómo hace un producto para convertirse en tal mercado, que casi en todas partes del mundo puedes encontrar su influencia? La respuesta es simple: Porque tiene buen sabor.
Este no es un libro acerca de sodas y su influencia en el mundo; pero habiendo viajado frecuentemente, soy consciente del triste hecho de que hay mucha gente familiarizada con Coca-Cola, incluso en las áreas más remotas, que nunca ha oído del nombre de Jesús.
¿Cómo es que el nombre de Jesús, que ha tenido 2000 años para proclamarse, no ha alcanzado el mundo entero, mientras que una bebida puede alcanzar el mundo entero en solo 100 años? Incluso con casi 500.000 iglesias en los Estados Unidos de América, la Gran Comisión (Ver Mateo 28:19-20) aún no se ha cumplido. ¿Por qué pasa eso? La respuesta es simple: Nuestro cristianismo no tiene buen sabor.
En 1985, Coca-Cola decidió alterar su fórmula secreta. Habían estado corriendo detrás de su competencia, Pepsi, y pensaron que la respuesta estaría en encontrar una nueva combinación. El director ejecutivo de Coca-Cola anunció, “¡Lo mejor se ha hecho aún mejor!”. Pero el anuncio desencadenó un furor: en cuestión de días, se arrepintieron de la modificación de la fórmula. Coca-Cola, entonces, reintrodujo su antigua fórmula, llamándola “Clásica”, y, en cuestión de meses, la Coca-Cola Clásica venció a Pepsi.
Cuando las instrucciones originales, dadas por Jesús, son alteradas, el cristianismo se vuelve indeseable. Afortunadamente, la Iglesia está entrando en un cambio significativo, que tendrá lugar en unos años, restaurando lo que yo llamo “Cristianismo Normal”. En este libro se te volverá a mostrar las instrucciones originales que Jesús le dio a Su Iglesia. Como Coca-Cola una vez dijo: “¡Una copia no puede derrotar a lo verdadero!”
AVIVAMIENTO
Los cristianos, sin importar el estilo de vida que lleven, muy a menudo declaran que lo que la Iglesia realmente necesita es un “avivamiento”. Esa es una declaración que siempre me trae una sonrisa maliciosa. Por favor, te pido que entiendas que no hay ninguna soberbia en esa expresión facial, sino que es simplemente un entretenimiento personal porque soy muy curioso. He escuchado cientos de explicaciones de lo que el avivamiento significa.
Como he viajado y ministrado en muchísimas denominaciones distintas, he escuchado incontables definiciones de avivamiento. Reunir todas las respuestas que tiene la pregunta “¿qué es el avivamiento?”, se ha convertido en una especie de entretenimiento personal para mí. Con el tiempo, inventé una manera de entender las opiniones que he oído, ordenándolas en una escala.
Mi escala va del 1 al 10. El 1 le corresponde a las denominaciones consideradas conservadoras en su doctrina y en sus prácticas. Son las denominaciones históricas (que reúnen alrededor de 1.3 billones de personas en todo el mundo). Cuando se le pide que defina el avivamiento, una persona que venga de este trasfondo probablemente te dé una definición muy concisa, similar a esta: El Avivamiento es el momento en el que Dios se acerca a la Iglesia, y los cristianos se arrepienten de sus pecados ocultos, y los no cristianos tienen convicción de pecado en las calles, y claman a Dios por salvación. Una persona de este trasfondo me dijo una vez, “El avivamiento es cuando la sociedad está consciente de Dios”. Resumiendo, bajo este punto de vista, el avivamiento es cuando Dios espontáneamente se acerca a la Iglesia y la gente comienza a ser salva en tasas inusuales. Usualmente, esto se le atribuye a la convicción de pecado, lo que es de alguna manera, confuso, ya que la convicción de pecado es, entonces, causa y efecto del avivamiento.
Ahora considera la perspectiva de un 10 en mi escala. Aquí entran las denominaciones del tipo Pentecostales o Carismáticas (que reúnen alrededor de 707 millones de personas en todo el mundo). Cuando a una persona de esta parte de la escala se le pide que defina el avivamiento, ocurrirá un fenómeno mucho más complejo. Primeramente, la definición incluirá todos los aspectos de la escala del 1 al 9, y mucho más. Esta definición de avivamiento incluye lo siguiente: resucitar a los muertos, echar fuera demonios, sanar a los enfermos, caminar sobre el agua, multiplicar la comida, evangelismo poderoso, visitaciones angelicales, ser transportado en el Espíritu de un lugar a otro, como así también los nueve dones del Espíritu Santo en acción. Estas experiencias son las principales marcas de los que aquellos que están en el número 10 de esta escala definen como avivamiento.
En los últimos años, he notado que los cristianos de este grupo han usado tantas veces la palabra avivamiento, que muchos de los líderes han empezado a usar nuevos términos para comunicar cosas más específicas, y usan palabras como transformación cultural, renuevo, derramamiento, reforma, reestructuración, odres nuevos, etc. En lugar de arrojar mi definición personal a la pila de opiniones, he llegado a una conclusión: ¡Yo no creo en el avivamiento!
Sin importar en dónde estés en la escala, es muy probable que te haya aturdido mi declaración anterior, porque cada denominación cree en el avivamiento bajo cierta definición. Yo propongo un enfoque totalmente diferente. Habiendo estudiado los Evangelios y el libro de los Hechos, yo diría que todo lo que está en la lista se espera de todos los cristianos. No importa en dónde entres en la escala: Dios espera que el cristiano normal camine con todos los puntos de la lista del 1 al 10, y más. En resumen, el Nuevo Testamento no presenta la idea de un avivamiento, sino que muestra cómo debería ser una vida cristiana normal.
Sé que este concepto va en contra de muchos años de enseñanzas protestantes, pero como Walter Martin dijo, “La controversia por el amor de la verdad es un mandato divino”. Debemos liberarnos de los conceptos errados que no nos dejan avanzar.
Jesús y el libro de los Hechos son el estándar del Cristianismo Normal. ¿Te acuerdas de la moda de hace unos años cuando la gente usaba brazaletes que les recordaban, ‘¿Qué es lo que haría Jesús?’? Los cristianos manifiestan que Jesús es el ejemplo de cómo vivir, pero el problema con esto es que Jesús ha sido limitado en muchos casos para que sea solamente un ejemplo de moral o de carácter. Cuando los cristianos me dicen que quieren vivir como Jesús, me gusta preguntarles si han multiplicado comida, si han sanado enfermos, si han caminado sobre el agua, si han resucitado muertos, si han pagado sus impuestos con dinero hallado dentro de peces, o si han calmado tormentas. Generalmente recibo en respuesta miradas perplejas, ¡pero así es vivir como Jesús!
Quizás estemos ignorando una gran parte de lo que conlleva vivir como Jesús. Yo estoy de acuerdo con que tenemos que vivir como Jesús, “Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió” (1 Juan 2:6. NTV), pero también soy consciente de que la aplicación de Jesús como modelo a seguir ha sido minimizada hasta el punto de ser algo que puede ser alcanzado simplemente teniendo una vida ordenada. Muchos cristianos creen que pueden vivir como Jesús sin siquiera operar en lo sobrenatural. ¿Eso suena correcto luego de leer acerca de todos los milagros que el hizo en las historias de la Biblia?
NO HAY TAL COSA
Si un grupo de cristianos de una región comienza seriamente a vivir como Jesús, en el significado completo de esa realidad, el resto de la Iglesia los elevaría y diría que un mover soberano de Dios está teniendo lugar. Cuando esto sucede, se crea una separación desafortunada que disminuye la responsabilidad del resto de la Iglesia para también vivir como Jesús, en la totalidad de Su plenitud. Cuando vemos el avivamiento como un fenómeno espontáneo que pasa de manera aleatoria, mostramos nuestra falta de entendimiento de la verdadera naturaleza del cristianismo. Debemos comenzar a ver que todo lo que ha sido definido como avivamiento está considerado normal en la Biblia. Como el autor Graham Cooke también ha dicho:
Muy distinto del concepto de habitar, no hay ninguna demanda de avivamiento encontrada en alguna parte de la Biblia. La Iglesia, sencillamente, no necesitaba avivar las cosas. El avivamiento no se trata de que haya un mayor número de personas salvas; el avivamiento es acerca de la Iglesia volviendo a su propósito original creado por Dios. Creo que es muy triste que muchos de nosotros hayamos anhelado y orado por un avivamiento. Eso nos muestra que la Iglesia está aún bastante lejos de lo que Dios quiere que sea. Quizás, y solo quizás, un toque de Dios nos lleve inmediatamente a alinearnos con lo que Él quiere que seamos. Ese es el misterio de la vida con Dios: nunca se sabe lo que podría cambiar el rumbo de la historia.
Considera esta pregunta: “¿Cuántos avivamientos hay en libro de los Hechos?”. Esta pregunta está mal fundamentada. Mi respuesta es que no hay tal cosa como un avivamiento en el Nuevo Testamento, y entonces, la respuesta es “ninguno”. Avivamiento es simplemente una palabra que ha sido desarrollada en muchas interpretaciones complicadas. El resultado de esto, es que la Iglesia se ha distanciado de lo que ha sido llamada a ser. Hay muchas interpretaciones que dicen, “La Iglesia será como Jesús cuando venga el avivamiento”, lo que en realidad quita de nuestros hombros la carga de vivir como Jesús en el presente.
Una vez más, todo lo que nosotros hemos llamado avivamiento, el Nuevo Testamento lo enseña como Cristianismo Normal. A continuación voy a explicar la definición de dos términos que serán usados a lo largo de este libro: Cristianismo Normal y Cristianismo Promedio.
NORMAL Y PROMEDIO
El promedio es una fórmula matemática para aproximar. Veamos el siguiente ejemplo: Supongamos que el granjero John vende cajones de manzanas, y que la semana pasada vendió 10 cajones. Para encontrar el promedio de número de manzanas que entran en un cajón, debes sumar el total del número de manzanas, y luego dividir por el número de cajones. En este caso, 10. Así llegamos a un promedio de, digamos, 40 manzanas por cajón. Si complicamos un poco más el ejemplo, y decimos que el granjero Steve vende 15 cajones que contiene 50 manzanas cada uno, esto significaría que el granjero John está vendiendo, en promedio, menos manzanas que el granjero Steve.
Lo normal es un sistema totalmente diferente para comparar. Lo normal se basa en comparar con un ideal. Por ejemplo, un ser humano normal tiene 10 dedos en las manos, y 10 dedos en los pies. Nota que no estoy diciendo que el humano promedio tiene 10 dedos en las manos y 10 dedos en los pies, sino que un humano normal los tiene. Eso es porque estamos comparando a todos los seres humanos con el concepto de un ser humano ideal. El ser humano normal tiene dos ojos, una nariz, una boca, y demás. Si a una persona le falta alguna de estas cosas, la misma no estaría debajo del promedio, sino que esa persona sería anormal. Anormal significa que hay una falencia que no lo deja estar en el estándar de lo considerado normal. Jesucristo es el ejemplo de lo Normal para los cristianos. Ser diferente de Jesús, en cualquier forma, es ser alguien con falencias, que no llega al estándar marcado por Su vida.
La mayoría de los cristianos analizan su vida haciendo promedios, comparándose espiritualmente con sus vecinos, sus amigos, los miembros de su iglesia, y sus parientes. Cuando describen el tipo de iglesia a la que asisten, suelen usar comparaciones para describir: “Mi iglesia tiene una gran alabanza comparada con la iglesia a la que solía ir. El pastor da sermones aburridos, y no tan buenos como los que da el pastor de jóvenes. Tenemos una iglesia enorme, comparada con las otras iglesias de la ciudad”. Las comparaciones son infinitas. Cuando describen el avivamiento, la espiritualidad de hoy en día (por debajo del promedio) es comparada con lo que ellos describen como avivamiento (espiritualidad por arriba del promedio).
Considera cómo tu mente responde automáticamente a las siguientes preguntas:
•¿Te enojas con frecuencia?
•¿Tienes una gran cantidad de pensamientos lujuriosos todos los días?
•¿Insultas a menudo?
•¿Lees la Biblia a menudo?
•¿Cuán fuerte es tu vida de oración?
Las respuestas a estas preguntas no importan tanto para la observación que quiero hacer, sino que lo que me importa es cómo llegaste a esas respuestas. Es muy probable que hayas llegado a tus respuestas por comparación. Quizás te hayas comparado con lo que conozcas de la gente que te rodea, o con la gente a la que admiras (o con la que desestimas). Quizás incluso hayas comparado tu estado actual con tu estado en el pasado. Cada una de esas formas de llegar a tu respuesta revela que estás pensando en un sistema de promedios.
Si has llegado a tus respuestas mirando a Jesús como tu ejemplo, dado que Él es la única vara de medir para tu vida, entonces eres una de las pocas personas que piensan de esta manera. Este es el cambio en el pensamiento que todos debemos hacer: Jesús es la única vara de medir para lo que se considera Cristianismo Normal. Si nuestras vidas no se parecen a la vida de Jesús, entonces la única definición para nosotros es que somos anormales.
Mientras sigamos teniendo un sistema de medida incorrecto, vamos a seguir cometiendo por siempre el mismo error que el de esta persona, en el siguiente proverbio chino:
Un día un hombre quiso instalar una tubería en su cocina. Él midió el largo del caño que necesitaba con su regla, y le pidió al calderero que le hiciera una tubería de diez pies de largo. Cuando la tubería fue enviada al hombre, parecía ser un pie más larga. Simplemente no cabía. Reprendió al calderero por el error, y el calderero midió otra vez con su regla. El hombre vio que la cañería medía exactamente diez pies, pero el cliente insistía con que era un pie más largo.
Finalmente, el calderero examinó la regla del cliente y descubrió que había sido aserrada, y que arrancaba a medir desde un pie. El hijo del cliente había cortado la regla mientras jugaba con ella. No había dudas, entonces, de que la medida siempre iba a tener un pie de más.
Nuestros sistemas espirituales de medida son como esta regla: un estándar no fidedigno. Debemos reorientar todos los sistemas de medidas y mirar solamente a Jesús como el ideal. Él es el único con el que deberíamos compararnos. Él es Normal, y somos como Jesús, o somos anormales. Esas son nuestras únicas opciones. No debemos mantener una falsa sensación de comodidad comparándonos por promedio, encontrando, quizás, que nuestra espiritualidad está por arriba del promedio. La mayoría de los cristianos que están arriba del promedio, siguen siendo anormales. Cuando confundimos promedio con normal, terminamos mucho más bajo de lo que Dios estableció, en donde Jesús es lo Normal.
SER NORMAL ES UNA RESPONSABILIDAD PERSONAL
Todos los avivadores, tanto en el pasado como en el presente, han cargado un nivel muy alto de responsabilidad personal para vivir como cristianos normales, teniendo a Jesús como su modelo a seguir. El avivamiento no es algo que esté en el espacio exterior y que deba ser bajado a la Tierra a través de la fórmula exacta de acciones. El avivamiento ni siquiera es algo que exista, sino que es simplemente un término para describir a los cristianos que realmente viven como Jesús. Si vamos a cambiar nuestra pasada manera de pensar en donde ocasionalmente veíamos a alguien que vivía como Jesús, y llamábamos avivamiento a eso, vamos a tener que estar dispuestos a aceptar el hecho de que se nos va a demandar que vivamos como cristianos normales todos los días. Esta es nuestra responsabilidad. No se trata de algo externo que toma el control soberanamente. La pregunta nunca debió ser, “¿en dónde está el avivamiento?”, sino que la pregunta siempre debió haber sido, “¿quién es avivamiento?”. Tú y yo somos la respuesta a esa pregunta.
Como un cristiano normal, soy un avivador (si debemos usar ese término). El avivamiento no es algo que ocurre por fuera de mí. Proverbios 26:20 dice, “Sin madera, el fuego se apaga…” Los cristianos normales le prestan mucha atención al fuego de sus propios espíritus, y están constantemente arrojando madera y alimentando la llama del Espíritu Santo. El avivamiento se sostiene manteniendo vivos el fuego del Espíritu Santo y de nuestro propio espíritu.
Es un cambio rotundo el entender que el avivamiento es, en realidad, tomar la responsabilidad de vivir como Jesús. La mente renovada es lo que nos va a guiar a mantener un avivamiento permanentemente y prolongado. El avivamiento no se trata de encontrar e implementar la fórmula correcta, se trata de encontrar la perspectiva y estilo de vida correctos.
Un cristiano promedio es como un termómetro, en donde él o ella pueden describirte el clima espiritual de un lugar. Los cristianos normales, en cambio, son como termostatos, porque donde sea que vayan, cambian la atmósfera. Consideremos a Jesús, el primer cristiano normal, luego de las bodas de Caná (el comienzo de Su ministerio): Nunca más pudo, desde entonces, entrar a algún lugar y pasar desapercibido. Los cristianos normales cambian y afectan el ambiente, cualquiera que sea. Este estilo de vida no es accidental, sino que requiere una responsabilidad personal constante.
Uno de los desafíos más grandes para ser un cristiano normal, es vivir en el presente. Por lo general, queremos adorar en el altar de nuestras experiencias anteriores, de los avivamientos del pasado, y de los “viejos buenos tiempos”; o si no, queremos profetizar y declarar acerca de los futuros movimientos de Dios. La responsabilidad de vivir como normales en el presente es algo de lo que no se habla, por eso, es vital que tomemos nuestra responsabilidad personal todos los días, sin importar las circunstancias que nos rodeen. A Charles Finney, un famoso cristiano normal, una vez le pidieron que defina el avivamiento. Él declaró que definir el avivamiento era tan simple como dibujar un círculo en el suelo alrededor de ti mismo: dentro de ese círculo, tienes un avivamiento.
LO NORMAL ES ATRACTIVO
Se han implementado muchas estrategias para hacer al cristianismo más atractivo para el mundo secular. Quizás un sermón más divertido, o una nueva capa de pintura en la iglesia, o mejor música, o un pastor vestido de ropa casual…y la lista sigue. Todo en pos de un intento de re-representar el Evangelio para la gente que aún no conoce al Señor ¿Qué pasaría si hiciésemos a un lado las ideas comunes del pensamiento del cristianismo promedio, y pensáramos como cristianos normales?
Piensa por un minuto en el ministerio de Jesús. Él no tenía un auditorio. Tampoco tenía sermones graciosos, ni PowerPoint, ni música, ni nada de eso. Sin embargo, a Jesús lo seguían las multitudes: Era amado por los pecadores, los gobernadores no querían molestarlo, y la única gente que quería asesinarlo eran los religiosos. Éstos vivían comparándose el uno con el otro, y Jesús destrozó por completo sus evaluaciones personales porque ningún fariseo podía hacer lo que Él hacía. La vida de Jesús superó completamente al promedio que éstos tenían, y los hacía quedar mal. Sorprendentemente, Jesús declaró que Él representaba el nivel más bajo del cristianismo normal: “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.” (Juan 14:12)
El cristianismo promedio está extendido en las iglesias de Norteamérica y de Europa. Estadísticamente, esta es la forma del cristianismo menos atractiva del mundo entero. Pero volviendo al momento en donde los cristianos eran normales, Simón el hechicero hubiese pagado mucho dinero para tener lo que Pedro tenía (ver Hechos 8). Los pecadores querían estar con Jesús, pero hoy en día el mundo no quiere estar con Sus seguidores. Como Mahatma Ghandi una vez dijo, muy francamente: “Me gusta tu Cristo, simplemente no me gustan tus cristianos. Tus cristianos son muy diferentes a tu Cristo”. Estamos llamado a ser pequeños Cristos, que es lo que “cristianos” significa. El cristianismo normal es la cosa más atractiva del universo entero. En la siguiente cita, Watchman Nee describe la hermosura del cristianismo normal:
En las Sagradas Escrituras podemos ver que la vida que Dios le dio a los cristianos es una vida llena de alegría y reposo; una vida en la que tenemos una comunión ininterrumpida con Dios, y en la que tenemos perfecta armonía con Su voluntad. Es una vida en la que no sientes ni hambre ni sed por las cosas del mundo; es una vida que no conduce al pecado, y que trasciende todas las cosas. En efecto, es una vida santa, poderosa y en victoria, en la que se conoce la voluntad de Dios y se camina en amistad con Él.
La vida que Dios le dio a cada cristiano es una vida que está escondida con Cristo en Dios. Nada puede tocar, afectar o quebrantar esa vida. Así como Jesús es inquebrantable, también lo somos nosotros. Así como Cristo trasciende todas las cosas, también las trascendemos nosotros. Así como Cristo está delante de Dios, así estamos nosotros delante de Él. Nunca alimentemos el pensamiento de que debemos ser débiles o que debemos vivir derrotados. No hay tal cosa como debilidad o derrota, porque “Cristo es nuestra vida”, como se declara en Colosenses 3:4. El trasciende todo; Él no puede ser quebrantado por nada ¡Aleluya! ¡Esa es la vida en Cristo!
La vida dada a los cristianos está llena de reposo, llena de gozo, llena de poder, y llena de la voluntad de Dios. Pero preguntémonos qué clase de vida estamos viviendo hoy. Si nuestra vida no es como la que Dios nos mandó a que tengamos, entonces tenemos que conocer la victoria. Por lo tanto, deberíamos hacer introspección, teniendo en cuenta que lo que descubramos quizás no luzca bien, porque algunos de nosotros quizás tengamos una vida realmente patética. Si es así, tenemos que humillarnos para ver nuestra falta, y recibir de la gracia de Dios.
¡Qué maravillosa descripción del cristianismo normal! Me gustaría agregar algo a este pensamiento de Nee, sumándole el aspecto sobrenatural a la vida del cristiano normal, como podemos ver en el Nuevo Testamento. Cada oración de los próximos tres párrafos son parafraseados de la Escritura. Así es como la Biblia describe a los cristianos normales:
Cada cristiano normal tiene un río espiritual de agua fluyendo desde lo más profundo de su ser. Este es el mismo río que fluye desde el Trono de Dios y le trae vida y sanidad a las naciones. Este río sació completamente el hambre espiritual de los cristianos normales. Ahora ellos llevaban una fuente de agua que liberaba vida eterna en cada lugar en donde fuesen. Cada uno de ellos tuvo un encuentro y una experiencia con el Todopoderoso Dios, en donde pasaron por la transformación mística de nacer de nuevo. A ellos les fue dada la mente de Cristo. Caminaron como nuevas criaturas en esta tierra, como partícipes de la naturaleza divina. Cuando hablaron, consideraron sus palabras porque sabían que eran los oráculos de Dios. Tuvieron reuniones de oración en donde el auditorio entero tembló por el poder de Dios. Sus propias sombras provocaron sanidades. Retazos de sus ropas sanaron enfermedades, y experimentaron tantos milagros, que tuvieron que crear una nueva categoría, llamados milagros extraordinarios. En efecto, uno de los líderes de la iglesia los exhortó por actuar como si fuesen simplemente humanos.
Su perspectiva era que ellos estaban sentados en lugares celestiales, y que eran embajadores enviados desde el Cielo como representantes de Dios para traer reconciliación con Dios a toda la humanidad. Cada miembro de la iglesia era considerado un rey y un sacerdote, como así también un ciudadano del Cielo. El Todopoderoso Creador del universo era conocido por ellos por otros nombres, tales como Amigo, Amado, y Papito. Cuando obraron milagros, los hechiceros anhelaban tanto ese nivel de poder, que se lo querían comprar con dinero. Cuando fueron perseguidos y encerrados, los ángeles los liberaron de la prisión.
Tuvieron reuniones con gente que estaba tan hambrienta de Dios, que se extendían durante toda la noche. Alguien, incluso, murió por caerse de una ventana, y ellos lo levantaron de la muerte. Luego llegó el momento en el que una víbora mordió a uno de ellos en la mano, y el veneno no le causó ningún efecto; de hecho, sostuvo la mano dentro del fuego hasta que la serpiente se desprendió. Caminaron en tanto poder y autoridad espirituales que el Espíritu Santo tuvo que impedirles que fuesen a uno de los viajes misioneros. Esto es lo que muchos de nosotros consideraríamos un avivamiento de dimensiones astronómicas, pero estoy convencido que, de acuerdo a la Biblia, esto es el Cristianismo Normal.
ACTIVACIÓN
Al final de cada uno de los capítulos que siguen, hay una sección de Activación. Esta sugiere un ejercicio que te ayudará a poner en práctica la verdad presentada. Son ejercicios básicos que tienen la intención de estirar tus músculos espirituales, y de ayudarte a caminar como un cristiano normal. Las verdades de este libro son profundas y requieren tener la mente ensanchada. Para poder sacar más de él, personalmente te recomiendo que te detengas al final de cada capítulo, pongas un señalador en el libro, y completes el ejercicio de activación. Vas a absorber mejor este material si lo haces. Pero principalmente, te recomiendo que ¡los disfrutes y te diviertas mientras creces!
AGRADECIMIENTOS
También, al final de los capítulos siguientes, agradezco a la gente que me ha ayudado a moldear y darle forma a mi vida espiritual. Sé que no es “normal” intercalar los agradecimientos en el medio de un libro, pero considerando el enfoque de cada capítulo, me parece bien hacerlo así.
Me gustaría agradecer personalmente a Bill Johnson, pastor de la iglesia Bethel en Redding, California. Tu trabajo incansable le ha enseñado a una generación cómo realmente ser cristianos normales. Tu enseñanza ha alimentado mi espíritu como ninguna otra, y le doy gracias a Dios por ti.