RESISTIENDOSE A LA FELICIDAD
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New Revised Standard Version Bible / Nueva Biblia
Versión Estándar Revisada
Copyright ©1989 por la División de
Educación Cristiana del Consejo
Nacional de las Iglesias de Cristo en los
Estados Unidos de América. Usada con permiso.
Todos los derechos Reservados.
Cubuerta de pasta ISBN-978-1-94-2611-91-2
Cubuerta de papel ISBN-978-1-94-2611-92-9
Audio-libro ISBN-98-1-94-2611-99-8
Libro electrónico ISBN—978-1-94-2611-93-6
Diseño de la Cubierta por Jessie Sayward Bright
Diseño Interior por Jenny Miller
Para más información visiten:
www.MatthewKelly.com
Primera Edición
[1]
Impresso en los Estados Unidos de América
Indice de Materias
1. Resistencia
2. Tu Búsqueda de la Felicidad
3. Buscándole el Sentido a Todo
4. Resistiéndote a Dios
5. La Vida es Complicada
6. Falta Algo
7. La Gran Pregunta
8. Cuatro Palabras
9.¿EstásSaludableEspiritualmente?…
10. Ocúpate en Vivir
11. Cosas Comunes
12. Viviendo con Toda el Alma
13. Hora a Hora
14. Personas Interesantes
15. Enamorándote
16. Ninguna Visita
17. Una Educación Original
18. Martes por la Noche
19. ¿Aburrido?
20. Aprendiendo a Escuchar
21. El Poder de los Hábitos
22. ¿Cuántos Domingos Quedan?
23. Intento de Asesinato
24. Hambriento
25. Rompiendo el Ciclo
26. No puedes Tener Exito en Nada Sin…
27. El Secreto de la Excelencia
28. La Luz Está Encendida
29. ¿Eres un Peregrino o un Turista?
30. Intervención
31. Un Fin de Semana Lejos
32. Deja que Tu Luz Brille
33. Hecho para la Misión
34. Cuando Dios Mira un Currículo
35. No Dejes que los Críticos Ganen
36. Bendecido y Agradecido
37. Nunca te Desalientes
Nota: A lo largo de este libro, los nombres de ciertas personas
han sido cambiados para respetar su privacidad.
Resistencia
Suena el despertador. Es hora de levantarse. Esta es tu primera decisión del día. ¿Te levantarás o apretarás el botón de repetición? Tu aprietas el botón de repetición y te viras de lado.
¿Qué acaba de pasar? Nada importante, ¿verdad? Incierto. Acabas de perder la primera batalla del día. La resistencia acaba de darte una patadita. Ha quebrantado tu voluntad aún antes de que te levantaras. Lo más probable es que serás su esclavo el resto del día.
Yo he estado batallando con la resistencia toda mi vida. Cuando avancemos un poquito más en este libro, creo que descubrirás que tú también. ¿Qué es la resistencia? Es esa sensación aletargada de no querer hacer algo que sabes es bueno para ti, es la inclinación a hacer algo estando consciente de que no es bueno para ti y todo lo que está en el medio. Es el deseo y la tendencia a demorar algo que debes estar haciendo ahora mismo.
¿Sientes a veces que eres tu peor enemigo? ¿Has pensado alguna vez que podrías lograr grandes cosas solamente si no estuvieras tan ocupado con tantas cosas pequeñas? ¿Luchas para tomar decisiones con seguridad? Estás cansado de fijarte metas y no alcanzarlas? ¿Procrastinas? ¿Tienes miedo de decir lo que realmente piensas y sientes? Entonces, este libro es para ti
Si alguna vez trataste de lograr algo que vale la pena, entonces has estado frente a frente con la resistencia. Puede ser que no la hayas llamado por ese nombre en el pasado, pero sospecho que lo harás en el futuro. Ayuda llamarla por su nombre. En cada momento de cada día la resistencia está ahí, esperando para saltar.
La guerra más difícil de ganar es la que ni siquiera te das cuenta de que estás peleando, y el enemigo más difícil de derrotar es el que no sabes que existe. Todos los días estás en guerra con la resistencia.
No te equivoques, la resistencia es tu enemigo. No se alejará calladamente dejándote solo. Tienes que matarla como a un dragón, y tienes que hacerlo cada día.
¿Cómo se manifiesta la resistencia? Usa mil máscaras tan efectivas, que ni siquiera la reconocemos detrás de ellas. Haraganería, dilación, temor, duda, recompensa instantánea, auto-aversión, indecisión, escapismo, orgullo, auto-engaño, fricción, tensión, y auto-sabotaje son sólo algunas de las maneras como la resistencia manifiesta su horrible ser en nuestra vida y nos causa conformarnos con mucho menos de lo que Dios ha imaginado para nosotros. No te puedes convertir en la mejor versión de ti mismo a menos que te despiertes cada mañana listo para matar la resistencia que te separa de la persona que Dios te creó para ser. La resistencia te separa de la felicidad.
Tienes que vencer la resistencia para cumplir hasta las tareas más pequeñas. Yo me sorprendo en una batalla con la resistencia varias veces al día.
Aquí tienes un ejemplo sencillo:
Me siento a escribir; en cambio, empiezo a chequear mi correo electrónico o a pensar sobre qué refrigerios requeriré para escribir sobre algo grande. Esto es resistencia trabajando. Seguro, yo soy un autor consumado que ha escrito veinte libros de los cuales se han vendido millones de copias, pero que al igual que todo estudiante universitario se sienta a escribir un papel. Tendré que matar la resistencia para siquiera empezar. El asunto sobre la resistencia es que es tan simple, tan común – y tan paralizante si no estamos conscientes de ella.
Es por esto que la mayoría de las personas que se sienta a escribir un libro nunca lo termina. Todos conocemos a personas que están escribiendo un libro. Yo recibo peticiones todo el tiempo de personas pidiéndome que las ayude a publicar el libro que están escribiendo. Están muy interesadas en hablar sobre el proceso de publicación ahora mismo. Siempre les digo, “Primero concéntrense en escribir su libro. Cuando su manuscrito esté terminado y listo para que lo vea un editor profesional, mándenme una copia, y entonces podemos hablar sobre las opciones de la publicación”. Nunca vuelvo a oír del 95% de ellas. La resistencia se apoderó de lo mejor de ellas.
Imagina todos los libros que no se han escrito a causa de la resistencia. Me pregunto si Mozart o Beethoven tenían una sinfonía sin escribir, o si Picasso y Monet murieron con su obra más grande en su interior a causa de la resistencia. Me pregunto cuántas enfermedades no se han curado porque la resistencia se interpuso entre el científico y la cura. Me pregunto cuántas cosas nunca se inventaron porque los inventores sucumbieron a la resistencia. ¿Cuántos hombres y mujeres no se hicieron santos debido a la resistencia? La resistencia es una asesina de sueños. Mirando hacia atrás hoy, ¿dónde encontraste resistencia? Estaba allí, ¿no es cierto? De hecho, si realmente te sentaras y analizaras tu día, descubrirías que muchas veces a través del día, estuviste en una pelea con la resistencia
Todos batallamos con la resistencia diariamente: papas y presidentes; reyes y reinas; y la clase trabajadora; el ejecutivo y el conserje; el rico y el pobre, el educado y el ineducado, el joven y el viejo. Nadie se escapa de la batalla con la resistencia.
La primera meta de este libro es simplemente darle un nombre a la resistencia. Una vez que la nombras la ves de una manera distinta. Las cosas que no podemos nombrar tienden a crear un misterio y se hacen peligrosas. Simplemente nombrando, definiendo, y aprendiendo a reconocer la resistencia en los momentos de nuestros días, hace que pierda su poder sobre nosotros. Ya no son un misterio porque las hemos nombrado.
Cuando aspirantes a autores me piden consejo, siempre les hago una serie de preguntas sobre su libro. Una de esas preguntas es: ¿Qué promete su libro? Usualmente me miran y se preguntan de qué estoy hablando. Mas para mí, todo libro hace una promesa. Un gran libro cumple su promesa, y un libro promedio no. Aprender a vencer la resistencia es una de las lecciones esenciales de la vida, es la promesa de este libro.
La primera lección es que nunca derrotas la resistencia de una vez y para siempre. Es una batalla diaria.
PUNTO CLAVE
La resistencia te separa de la felicidad.
PASO A DAR
Escribe cada vez que te encuentres con la resistencia por una semana.
Tu Búsqueda de la Felicidad
Nos resistimos a toda clase de cosas por toda clase de razones. Pero perplejamente, usualmente se resume a esto: nos resistimos a la felicidad. Es algo perplejo porque al mismo tiempo tenemos un ansia insaciable de felicidad.
Yo he estado resistiéndome a la felicidad toda mi vida. Ahora lo veo claramente, pero no lo hice siempre. Capté vistazos de ella aquí y allá durante mi vida, pero no fue hasta que tuve cuarenta años que realmente conocí los patrones. Lo que es más perturbador y humillante es que aún ahora que sé cómo funciona la resistencia, cómo reconocerla, y cómo vencerla, todavía hay ocasiones diarias en que le permito ganar.
Tendemos a ver estos patrones en la vida de otras personas con mucha más claridad que los vemos en la nuestra. Durante años he observado a personas resistirse a la felicidad. Lohemos visto en la vida de nuestros amigos. Todos hemos visto los patrones de holgazanería y dilación paralizar a personas personal y profesionalmente Todos hemos visto los patrones del miedo y la auto-aversión convertir a personas hermosas e inteligentes en una sombra de quienes son realmente. Todos nos hemos sentado mientras personas que amamos sabotean una y otra vez sus oportunidades de alcanzar el éxito y la felicidad. Estos son patrones que vemos en la vida de personas, patrones que nos hacen preguntarnos por qué.
Entonces, hay momentos en los que observamos cómo alguien que amamos hace algo monumentalmente estúpido. Nos preguntamos, “¿Por qué cualquier persona haría algo tan estúpido?” La respuesta es universal y tan simple que desarma: Las personas hacen cosas estúpidas porque erróneamente creen que esas cosas estúpidas las hará felices.
Esta es la paradoja que rodea nuestra búsqueda de la felicidad: sabemos qué cosas nos hacen felices, pero no siempre las hacemos.
Sabemos cómo darle rienda suelta a la felicidad en nuestra vida, pero no lo hacemos. ¿Por qué? Porque nos resistimos. Todos buscamos la felicidad, pero la resistencia se lleva lo mejor de nosotros.
Conozco a las personas, las cosas, las conductas, y las experiencias que me hacen feliz. Sospecho que no es una sorpresa para nadie que son las mismas que me ayudan a convertirme en la mejor versión de mí mismo.
Trabajar duro me hace feliz. Y no hay trabajo que me proporcione mayor alegría que escribir. Escribir me hace feliz, y al final de un buen día de estar escribiendo todo es mejor en mi mundo. Sin embargo, cada vez que me siento a escribir, tengo que batallar y matar la resistencia.
Caminar por la mañana me hace feliz. Aclara mi mente, enciende mi metabolismo, y hace mover las endorfinas por todo mi cuerpo. No hay comparación entre un día con una caminata mañanera y uno sin ella. Y aún resistirme llena mi mente con cien excusas en ese momento de decisión todas y cada una de las mañanas, Sentarme por unos minutos a orar y reflexionar al comenzar el día me hace feliz. Me da la claridad, el enfoque, la perspectiva y la gratitud que necesito para hacer lo máximo del día. Mas casi cada día tengo la tentación de dejarlo para más tarde o no hacerlo en lo absoluto. ¿Por que? El encanto de la acción, la tentación a creer que ir a algún lugar o hacer algo es urgente. Esta es una de mis luchas con la resistencia cada día, y la resistencia sabe que ésta es la batalla más significativa del día. Si la resistencia puede apartarme de orar, ganará muchas más batallas durante el día.
Hay una docena de otros ejemplos, pero empezar mi día orando, caminando, y saltando directamente a mi trabajo, es una receta a prueba de balas para que de una manera exponencial aumente mis oportunidades de tener un día fabuloso.
¿Qué te hace feliz? ¿Sabes? Antes de saltar a esa pregunta, un lugar mejor para empezar puede ser con esta pregunta: ¿Eres feliz?
Date una puntuación de felicidad del uno al diez sobre los tres últimos meses. No la bases en cómo te sientes hoy o en la semana pasada, puedes estar teniendo una mala semana simplemente. Tres meses nos dan una mejor idea. ¿Cuál es tu puntuación? Anótala en algún lugar de esta página.
La mayoría de las personas piensa que es razonablemente feliz, y la mayoría de las personas ansía ser más feliz. Así que hagamos algo sobre eso. Aumentemos tu puntuación de felicidad. Estoy seguro de que lo que estoy a punto de compartir contigo en estas páginas va a inundar tu vida de felicidad, y mucho más.
Es hora de dejar de resistirte a la felicidad. Es hora de dejar de destruir nuestra propia felicidad. Lo hacemos de tantas maneras. ¿Te preocupas sobre cosas que no están bajo tu control? La preocupación destruye la felicidad. ¿Te comparas con otras personas de una manera insana? Las comparaciones destruyen la felicidad. ¿Te aferras a relaciones malas? Las malas relaciones destruyen la felicidad. ¿Dudas mucho de ti mismo o te tienes aversión? Las dos cosas destruyen la felicidad. ¿Compras cosas que no te puedes permitir y que no necesitas? Las deudas destruyen la felicidad y crean tensión. El chisme, la holgazanería, el miedo, las excusas, los pensamientos negativos, la ingratitud, y los celos destruyen la felicidad.
Estás buscando la felicidad. Determinar qué te hace feliz es esencial, más también lo es determinar qué destruye tu felicidad. Para hacerlo, exploremos por qué todos tenemos ese deseo constante de ser felices.
PUNTO CLAVE
Averigua qué te hace realmente feliz.
PASO A DAR
Identifica tres actividades que aumentan tu felicidad. Escríbelas.
Encontrándole Sentido
a Todo
¿Conoces a alguien que no quiera ser feliz? Tú quieres ser feliz, y yo quiero ser feliz. Tu novia – o novio – quiere ser feliz, tu esposo – o esposa – quiere ser feliz, y, si tienes hijos, ellos también quieren ser felices. Tus amigos quieren ser felices. Todo el mundo quiere sería feliz, y todos estamos persiguiendo la felicidad a nuestra manera. Empieza cuando somos muy jóvenes.
Cuando somos niños pensamos, “O, si pudiera tener ese juguete, sería feliz”. Mas entonces llegamos allí y después de un rato nos damos cuenta de que eso no va a satisfacer nuestro deseo de ser felices. Así que ponemos nuestra atención en otra cosa, quizás una bicicleta. Nos decimos, “O, si alguna vez tuviera esa bicicleta, sería feliz”. Obtenemos la bicicleta y, por supuesto, la ansiedad de ser felices no está satisfecha.
Cuando tenemos más edad y las interacciones sociales se vuelven más importantes, tendemos a adjuntar nuestra esperanza de ser felices a la amistad. Ahora pensamos, “Si ella se convirtiera en mi mejor amiga, sería feliz para siempre”. Pero nuestro deseo de ser felices tampoco puede ser satisfecho de esta manera. Ninguna persona puede satisfacer nuestro inmenso deseo de ser felices. Y no es justo adjuntar esa esperanza a cualquier persona. Tantas relaciones han muerto bajo el peso de esta expectativa mal puesta.
En nuestra adolescencia tendemos a volver nuestra atención hacia el placer. Nos decimos, “Si tuviera éste o aquél placer o todos los placeres al mismo tiempo, entonces sería feliz’. Mas el placer es un pobre sustituto para la felicidad que deseamos. Es fugaz y ansiamos algo duradero.
Cuando nos convertimos en adultos, nuestra atención se enfoca en logros. Pensamos, “Ahora sé la respuesta. Si puedo lograr algo grande, dejaré de sentirme vacío e insatisfecho, seré feliz para siempre”. Tal vez logremos algo grande, tal vez no, pero lográndolo o no, las ansias de ser felices, que son mayores y más profundas, continúan.
En este punto, la mayoría de las personas repite el ciclo a través de las mismas cosas. Pensando que más de algo o más de todo es la respuesta a su insaciable deseo de felicidad. De modo que persiguen más cosas, más dinero, más placer, más amigos correctos, y más logros. Pero acaban insatisfechas y preguntándose qué en esta tierra satisfará este deseo increíble de felicidad. La respuesta es nada.
Nada en este mundo puede satisfacer tu deseo de felicidad.
La razón es muy sencilla. Tú tienes un hueco del tamaño de Dios. No puedes llenarlo con cosas, dinero, estatus, poder, sexo, drogas, alcohol, otras personas, experiencias, o logros. Sólo Dios puede llenarlo. Echa todo el dinero y todas las posesiones del mundo en un hueco y encontrarás que todavía está vacío y que tú aún estás ansiando algo más. Echa un Oscar, un Pulitzer, un Grammy o dos, diez o veinte millones de dólares, y un Premio Nobel de la Paz en el hueco y todavía parecerá vacío.
Con frecuencia cometemos el error de esperar que ciertas personas o ciertas cosas llenarán el hueco, pero más tarde o más temprano tenemos que darnos cuenta de que sólo Dios puede llenar ese hueco que representa todas nuestras ansias más profundas. El hueco es más grande que cualquier cosa que esta vida puede ofrecer, pero dejar que Dios lo llene hará que todo lo que esta vida tiene para ofrecer sea mejor.
Ansiamos la felicidad porque fuimos creados para ser felices. “El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar. (CIC, 27) Este es el punto de apertura del primer capítulo del Catecismo de la Iglesia Católica.
¿Qué significa esto para ti?
• El deseo de Dios está escrito en tu corazón. No se puede borrar;
• Fuiste creado por y para Dios;
• Dios nunca deja de acercarte a El; y
• Sólo en Dios encontrarás la verdad y la felicidad que estás buscando.
Todo el significado y el propósito de tu existencia están envueltos en Dios. Separado de El, tú y tu vida pierden su significado.
Este año, alrededor de una semana antes de la Pascua de Resurrección, escuché una conversación entre mi hijo mayor, Walter, que tiene seis años, y mi hija Isabel, que tiene cuatro.
“¡Tú estás envuelta en Jesús, Isabel!”
“Bueno, la Pascua se trata de Jesús, así que es bueno estar envuelta en El”, respondió Isabel.
“Me gusta Jesús, pero me interesan más los huevos de chocolate y los conejitos de chocolate”
¡Ah! Ahí está. Con demasiada frecuencia estamos más interesados en otra cosa que en Jesús, en alguna otra cosa que en la felicidad que Dios quiere darnos gratuitamente.
¿Quién o qué está en el centro de tu vida?
Solamente colocando a Dios en el centro de todo es que la vida tiene sentido. Cuando colocamos otra cosa o a alguien más en el centro de nuestra vida, nos preparamos para una insatisfacción que corroe por dentro.
Colocar cualquier cosa que no sea Dios en el centro de nuestra vida crea una desorientación que lleva a una confusión inmensa. Hoy en día, esta confusión se apodera firmemente de tantas personas. De nuevo, con frecuencia vemos esto con mayor claridad en la vida de otras personas que en la nuestra.
Si quieres que todo tenga sentido, coloca a Dios en el centro de tu vida. ¿Lo has tratado realmente alguna vez? ¿Qué tienes que perder?
PUNTO CLAVE
Es tan sólo colocando a Dios en el centro de todo que podemos encontrarle sentido a la vida.
PASO A DAR
Coloca a Dios en el centro de tu próxima decisión escogiendo no lo que tú quieres o lo que es más ventajoso para ti, sino lo que honestamente sientes que es lo que Dios quiere que hagas.
Resistiendose a Dios
Cuando nos resistimos a la felicidad realmente estamos resistiéndonos a Dios. Dios es felicidad. Piensa en eso. La definición de resistirse es “luchar en contra u oponerse”. Oponerse a Dios es la misión de un tonto. Sólo un loco y un ególatra se resistirían a Dios, y no obstante, sospecho que todos caemos dentro de ambas categorías de vez en cuando. Considera esa idea por un momento. No la leas solamente. Reflexiona sobre la locura de tratar de resistirse a Dios.
Lo que me parece fascinante es que aunque la búsqueda de la felicidad es uno de los temas que definen la vida de toda persona, Dios quiere que seamos felices aún más que nosotros mismos.
¿Alguna vez has querido algo bueno para alguien más que lo que esa persona lo quería?
Este es el dilema que todo padre, maestro, párroco, entrenador, y líder confronta. Vemos lo que es posible para nuestros hijos, estudiantes, miembros de la parroquia, jugadores y aquéllos que dirigimos, pero no siempre podemos ayudarlos a ver esas posibilidades por sí mismos.
Mi compañía consultora tiene una gran práctica de asesoramiento. Tenemos asesores de vida para ayudar a las personas a desarrollar un plan estratégico para su vida. Tenemos asesores de negocios para ayudar a empresarios a acrecentar sus negocios. Y tenemos asesores ejecutivos para ayudar a líderes de corporaciones a adquirir una perspectiva sobre los retos más grandes que confrontan sus negocios y organizaciones. Es asombroso cómo puede cambiar la vida este tipo de asesoramiento ¿Sacan más provecho unos que otros? Sí. ¿Por qué? Porque algunas personas están más dedicadas y envueltas en el proceso.
Siempre que les hablo a los asesores les hago esta advertencia. “Van a tener la tentación de juzgarse como asesores por cuán bien actúan sus participantes. Eso es un error y lleva a un mal lugar. Los éxitos y fracasos de sus participantes les pertenecen a ellos. Ustedes no pueden darse crédito por sus éxitos, y no pueden culparse por sus fracasos. Su trabajo es asesorarlos bien siguiendo el programa de asesoramiento fielmente. De otra manera acabarán cruzando una línea que un asesor nunca debe cruzar. Se encontrarán en un lugar que ustedes quieren para ellos más que ellos mismos. Entonces cometerán su primer error. Harán algo por ellos que ellos deben estar haciendo por sí mismos. Pensarán que están ayudando, pero es mentira y ustedes lo saben. Su trabajo es capacitar a quienes asesoran; cuando hacen por ellos lo que ellos deben estar haciendo por sí mismos, crean derechos y dependencia en lugar de capacitar.
Dios quiere que seas feliz aún más que tú mismo.
Imagina cuán frustrado está Dios con nosotros, viendo todo lo que es posible y sabiendo cómo desperdiciamos tanto. Pero El no cruzará la línea. El no pasará por encima de nuestro libre albedrío. Dios quiere capacitarte para la misión. El te ha puesto en este mundo para una misión específica, pero primero quiere prepararte.
Dios quiere el Cielo para ti más que tú mismo.
Cuando nos resistimos a la felicidad, nos resistimos a Dios y a la mejor versión de nosotros mismos. Resistirnos a Dios es resistirnos a nuestro más verdadero yo. Cuando nos resistimos a la felicidad, colocamos una barrera entre nosotros y el Dios increíble que nos creó, una barrera entre nosotros y la vida maravillosa que Dios soñó para nosotros antes de que estuviéramos en el vientre de nuestra madre.
Es hora de que dejes de resistirte a la felicidad. Es hora de ponerle fin a la resistencia.
PUNTO CLAVE
Cuando nos resistimos a la felicidad nos resistimos a Dios.
PASO A DAR
Aprende a reconocer cuándo quieres algo bueno para otras personas más que ellas mismas.
La Vida es
Complicada
La vida es complicada. Cuando empecé a dar conferencias y a escribir, era tan joven – tenía diecinueve años. No obstante, lo sobreviví. Ahora me parece imposible que hiciera lo que hice a esa edad. ¿Cómo llegué de ser ese joven de diecinueve años en Sidney, Australia, a este adulto de cuarenta y dos años viviendo en los Estados Unidos? ¿Cómo se logra tanto? La verdad es que no lo sé. No puedo comprender cómo pasó todo. No sé por qué me pasó a mí.
Sí sé esto. En esos años, no tenía idea de que la vida era tan complicada. Supongo que, de alguna manera, eso fue una buena cosa, porque si hubiera sabido cuán difícil, descorazonador, y complicado este camino iba a ser, no estoy seguro de que hubiera tenido el valor para emprenderlo. Quizás es por eso que Dios sólo nos revela nuestra jornada paso a paso.
De otras maneras, mi ingenuidad a cerca de lo complicado de la vida limitó mi habilidad para llegar a la gente durante esos primeros años. Para llegar a lo más profundo de la vida de las personas, se necesita tener un sentido de sus angustias, de qué las mantiene despiertas por la noche. Yo era demasiado joven y demasiado inexperto para saber mucho sobre estas cosas.
Una gran parte de acompañar a las personas y ayudarlas a descubrir quiénes son y para qué están aquí es misericordia. Y una gran parte de la misericordia es simplemente estar con las personas en su dolor y en su sufrimiento, apoyándolas física o espiritualmente, aunque no haya nada más que podamos hacer por ellas. Pero cuando empecé, era demasiado inmaduro espiritualmente para saberlo.
Muchos años después, cuando me diagnosticaron que tenía cáncer, recuerdo salir de la consulta del médico. Era un día de sol brillante, y la luz cegaba. Yo estaba aturdido. Las cosas me daban vueltas. Tuve que sentarme en mi automóvil y tranquilizarme por unos minutos antes de manejar hacia la casa. Pero lo que más me impresionó fue que todos a mi alrededor seguían con su día sin tener una idea de lo que estaba pasando en mi interior. Esa experiencia me cambió para siempre. Cambió la manera como me relacionaba con mis familiares y con mis amigos. Cambió la manera en que dirigía y administraba a las personas. Cambió mi manera de hablar y de escribir.
La lección que aprendí fue que alguien puede parecer perfectamente bien, pero uno nunca sabe qué está pasando en su interior, y todo el mundo tiene algo pasándole por dentro.
La mayoría de las personas puede esconderlo bastante bien y seguir con lo que el día requiera para poder mantener a su familia y criar a sus hijos, o mantener su escuela, su iglesia, su negocio o su hospital funcionando. Mas no cambia el hecho que cada uno de nosotros está luchando con algo a su manera.
Una de mis grandes pasiones es leer biografías y autobiografías. Me parece fascinante ver cómo se desarrolla la vida de las personas, especialmente cómo se afanan para honrar su talento en medio de un éxito mundano extraordinario, Hace unos años estaba leyendo la autobiografía de Bob Dylan, Crónicas. Dylan estaba hablando de su abuela – la madre de su madre – quien vivió con su familia cuando él era niño: “Ella estaba llena de nobleza y bondad…y una vez me dijo, sé bondadoso porque todas las personas que conocerás están librando una dura batalla”. ¡Ah! Qué fabulosa visión.