CAPÍTULO 1



El Yin y el Yang en la medicina china

Los chinos han utilizado los conceptos de Yin y Yang para crear un tipo de medicina capaz de tratar de manera efectiva una amplia gama de dolencias. Ésa es la razón por la cual la medicina china es tan eficiente: se trata de un sistema completo, con una visión totalizadora del ser humano y del universo (y de los vínculos entre ellos). Si bien la complejidad de las relaciones entre ambos polos energéticos, Yin y Yang, en el campo médico excede totalmente a un volumen de este tipo, a continuación se ofrecen los lineamientos de cómo el Yin y el Yang se utilizan para los múltiples aspectos de la práctica médica: anatomía, diagnóstico, farmacología, etcétera.

El concepto del Yin y el Yang

El Yin y el Yang (junto con el concepto de Chi) constituyen los dos términos que más se utilizan en la medicina china. ¿Por qué? Porque el equilibrio entre el Yin y el Yang es fundamental para un buen estado de salud. En sus formas más sencillas el Yin y el Yang se refieren al concepto de dos aspectos opuestos y, a la vez, complementarios de la realidad, con independencia de que la realidad se exprese en forma de objetos o de ideas. Desde esta concepción, por ejemplo, la noche es Yin y el día Yang, y la lentitud es Yang mientras que la velocidad es Yin. Con relación a la medicina, el Yin y el Yang no hacen referencia a partes concretas ni a aspectos del cuerpo determinados ya que, en realidad, no tienen un significado específico; no son términos absolutos, sino meros aspectos simbólicos que resultan prácticos para representar conceptos opuestos y complementarios de la medicina. El principio del Yin y el Yang se puede comparar con una fórmula matemática, porque es capaz de expresar de forma sucinta ideas muy complejas. Por esa razón, la significación y las manifestaciones del Yin y el Yang no pocas veces resultan profundas y numerosas. Las principales de ellas, en el campo medicinal, son las siguientes:

• En anatomía y fisiología, el Yin se utiliza para aludir al estado estructural de los órganos del cuerpo, y el Yang para sus respectivas funciones. Por ejemplo, hay desequilibrio entre el Yin y el Yang cuando un órgano deja de funcionar bien, aunque mantenga intacta su estructura.

• Asimismo, se emplean estos dos conceptos para referir a la situación respectiva de cada órgano, su aspecto y otras características. Por ejemplo, al describir el cuerpo en su totalidad, la parte superior es Yang y la inferior, Yin; la zona dorsal es Yang y la ventral, Yin.

• Al describir los órganos internos, el Yang se refiere a los seis que «transforman»: intestino delgado, vesícula, estómago, intestino grueso, vejiga y triple calentador, mientras que el Yin hace alusión a los cinco órganos que “almacenan”: corazón, hígado, bazo, pulmones y riñones. Por supuesto, estos órganos están vinculados mediante un conjunto complejo de meridianos o canales energéticos y el desequilibrio de uno de ellos devendrá, a modo de reflejo, en una desarmonización en otro.

• La medicina china también distingue a las enfermedades en Yin y Yang en el momento del diagnóstico. Las primeras son aquellas dolencias con síntomas como tener frío, heces líquidas, orina clara, respiración débil y pulso lento. Las enfermedades Yang presentan signos tales como fiebre, sed constante, heces duras, orina amarillenta, lengua oscura y pulso rápido.

• En la prognosis, el concepto de Yin se vincula a enfermedades de desarrollo interno que manifiestan debilidad y empeoramiento, mientras que son consideradas dolencias Yang aquellas de desarrollo externo que se caracterizan por excitabilidad y estado febril.

• En farmacología y terapéutica, la medicina Yin suele ser fresca, fría, salada, agria y amarga; en cambio, la medicina Yang es tibia, caliente, insulsa, ácida y dulce.

Interdependencia e intercambio

Como Yin y Yang, tal como lo adelantamos, son complementarios (además de opuestos), muchas veces se establecen relaciones de interdependencia e intercambio de diferente signo, por ejemplo entre la materialidad de un órgano y su función. Como el caso del pulmón, que es un órgano estructural, material, y por lo tanto se representa como Yin. La respiración no tiene forma, es funcional, y se representa como Yang.

Además, el Yin y el Yang son conceptos dinámicos que están en permanente cambio, y esta variabilidad surge de su naturaleza complementaria y de su interdependencia. Los alimentos que consumimos tienen forma y, por lo tanto, se expresan como Yin. Pero esta materia Yin depende de la función Yang del estómago para digerirlos y convertirlos en nutrientes adecuados para nuestro organismo. Y en la estructura Yin del estómago, esta nutrición se convierte en energía Yang para que el estómago siga funcionando.

El equilibrio del Yin y el Yang

El intercambio entre el Yin y el Yang debe ser armonioso y equilibrado. Si bien en determinados momentos es posible que uno de ellos destaque sobre el otro, es fundamental mantener un equilibrio global. Si este balance se ve perturbado de manera permanente, entonces comienzan a hacer su aparición las enfermedades o la salud se vuelve precaria y el individuo se torna débil.

El desequilibrio del Yin y el Yang pr ovoca enfermedades. Estos estados de desequilibrio energético adquieren dos formas básicas:

1. Deficiencia de Yin (por sí misma o por exceso de Yang) que suele manifestarse en forma de estados febriles, mucho sudor, un metabolismo rápido, sensación de irritabilidad y angustia y un funcionamiento excesivo de los procesos fisiológicos.

2. Deficiencia de Yang (por sí misma o por exceso de Yin) que suele hacerse evidente a través de sensación de frío, nerviosismo, sudor incesante, pasividad, metabolismo lento y funcionamiento deficiente de los procesos fisiológicos.

En la medicina china, ambas deficiencias constituyen dos términos que se utilizan (tanto a nivel profesional como popular) para explicar y clasificar las causas de las enfermedades. Por ejemplo, si en el estómago hay demasiados alimentos (es decir, demasiado Yin) o si la función digestiva del estómago no se desarrolla adecuadamente (muy poco Yang), la persona cae enferma. Un trastorno también puede deberse a una deficiencia de Yin que puede ser resultado de una insuficiencia de Yin o de un exceso de Yang. Nuestra resistencia natural, nuestro sistema de defensas se considera Yin. Cuando esta fortaleza se debilita, por motivos tales como el exceso de preocupación o de cansancio, se puede producir una deficiencia de Yin, como consecuencia de la cual no podemos hacer frente a los microorganismos patógenos que nos rodean y surge una dolencia.

Como la enfermedad es el resultado del desequilibrio del Yin y el Yang, el método de curación principal consiste en recuperar el equilibrio.

¿De qué manera proceder a la curación? Básicamente, la deficiencia se remedia con métodos como aumentar y tonificar, mientras que el exceso se reduce limpiando y dispersando. Por ejemplo, cuando nos encontramos ante una deficiencia de Yang es posible remediarla aumentando el Yin o limpiando el Yang.

Correspondencias básicas del Yin y el Yang para la medicina china

Posición

– Yin: frontal, inferior, interna.

– Yang: posterior, superior, externa.

Anatomía

– Yin: material, estructural, sangre, los seis órganos “excretores”.

– Yang: sin forma, funcional, Chi, los cinco órganos de “almacenamiento”.

Diagnóstico

– Yin: frío, sin sed, heces líquidas, orina clara, pasivo, pulso lento, lengua clara, respiración débil.

– Yang: febril, sed, heces duras, orina amarillenta, pulso rápido, lengua oscura, respiración profunda.

Prognosis

– Yin: lento, tranquilo, frío, aparente, controlado, con pérdida funcional, débil, interno, inferior, descendente.

– Yang: rápido, activo, caliente, real, irritable, con incremento funcional, potente, externo, superior, ascendente.

Farmacología

– Yin: salado, agrio, amargo, fresco, frío, descendente, que se hunde.

– Yang: insulso, ácido, dulce, tibio, caliente, ascendente, que flota.

CAPÍTULO 10




Medicina externa

La denominada “medicina externa china” no sólo trata de lesiones externas, sino que abarca una amplia gama de enfoques terapéuticos que incluye el uso de la acupuntura, la terapia de masaje y la traumatología. Sin embargo, en sentido estricto, comprende el uso de ungüentos, ventosas, emplastos y, muy especialmente, las terapias de calor y la medicación a través de orificios. Su denominación, terapia o medicina externa, no se debe a que refiera exclusivamente a lesiones externas sino a que sus métodos terapéuticos se aplican externamente. Empero, se utilizan para tratar dolencias externas y enfermedades internas, tanto de forma tópica como para todo el organismo. En lugar de introducir las plantas adecuadas en el estómago de manera tal que fluyan hacia el resto de cuerpo (tal como hace la fitoterapia) en la medicina externa el o los remedios se difunden a través de la piel y penetran en los puntos adecuados del organismo, desde donde los meridianos lo transportan hacia donde sea necesario.

Emplastos

El emplasto medicinal es una de las numerosas técnicas de aplicación externa de la medicina. En general, se muelen las hierbas que componen la receta hasta reducirlas a polvo y se tratan con miel o vino de arroz; otros elementos usuales para conformar la base son harina y barro. La esencia del medicamento, su calor o su frío, se difunden a través de la piel y penetran en el cuerpo donde el sistema de meridianos transmite sus efectos terapéuticos a los órganos internos y a otros lugares del cuerpo donde sea necesario tratar una desarmonía.

Los lugares de aplicación más comunes son el pecho, las palmas de las manos, las plantas de los pies y ciertos puntos específicos de energía situados en los brazos y piernas.

Ungüentos

Consiste en una variedad de la técnica anterior, los emplastos.

En este caso, en lugar de usar como base harina o barro, la mezcla medicinal se prepara con vaselina y se aplica en forma de ungüento. Hay que aclarar, sin embargo, que se trata de una técnica “occidentalizada” ya que la vaselina es una sustancia que los chinos han asimilado de Occidente.

Compresas

Las compresas (toallas o paños húmedos) son otra técnica de la medicina externa china. Una toalla húmeda y fría aplicada en la espalda debajo del cuello (en el punto denominado dazhui) resulta sumamente eficaz contra la insolación, las hemorragias nasales y el resfriado originado en los factores viento-calor. Por otro lado, las compresas tibias o directamente calientes se utilizan para otro tipo de dolencias. Una toalla humedecida en agua tibia o caliente y aplicada sobre la frente, tiene el poder de aliviar el dolor de cabeza originado en un resfrío, así como también auxiliar en casos de pérdida de consciencia. La causa de ello reside en que el efecto del calor de la toalla sobre la frente “abre” los meridianos de la cabeza, lo cual hace que la energía fluya de mejor manera.

Las terapias de calor

Se trata de un grupo de técnicas terapéuticas conocido como Yun Tang, lo que literalmente significa “planchar con calor”, que puede adoptar muchas formas, resulta sumamente económica y es muy eficaz, aun en dolencias graves. Es importante tener en cuenta que están contraindicadas en caso de enfermedades calientes y cuando existen hemorragias.

Algunas de las recetas más extendidas son las siguientes:

• Para aliviar esguinces, espasmos, evacuaciones frecuentes y vómitos: calentar un poco de sal en una sartén, envolverla en un paño limpio y seco y hacerla rodar sobre la palma de las manos, la planta de los pies, la espalda y el abdomen para que se difunda el calor. Se trata de un método que resulta adecuado para todas las enfermedades debidas a la retención de fríohumedad en el abdomen ya que el calor del envoltorio de sal mejora el flujo de energía, elimina el frío y seca la humedad.

• Para resfriados y flema: freír sal en una sartén y, cuando esté bien caliente, agregarle un diente de ajo en rodajas. Continuar calentando durante, aproximadamente, unos dos minutos, teniendo en cuenta que el ajo no debe calentarse en exceso para no perder sus propiedades terapéuticas. Envolver la mezcla en un paño limpio y seco y colocar en el pecho y el cuello.

• Para tratar flatulencias, eliminar dolores, aliviar extremidades frías, fiebre, dispersar la congestión y aliviar las congestiones infantiles: echar sal en una sartén caliente, añadir un poco de vinagre, mezclar y utilizar la preparación para mojar un paño o toalla. Pasar el envoltorio caliente sobre las zonas enfermas como si se estuviera planchando.

• Para aliviar el frío y la fiebre, el frío-humedad en el abdomen y las evacuaciones frecuentes originadas en el colapso: hervir un huevo, después de comprobar que no tenga la menor grieta en su cáscara, y, cuando todavía esté caliente pero sin que llegue a quemar la piel, hacerlo rodar rápidamente sobre la piel del paciente, de modo tal que el calor del huevo ayude a eliminar las dolencias y molestias originadas en el frío y la humedad mala. ¡Atención! No se debe comer el huevo luego de haberlo utilizado para los fines terapéuticos antes mencionados.

• Para aliviar sabañones, dolor abdominal provocado por el frío intenso y humedad y la congelación: frotar una piedra con jengibre fresco, calentarla, envolverla en un paño y colocarla sobre las zonas afectadas, de manera tal de que el calor de la placa se difunda para disipar el frío malo.

La medicación a través de los orificios

Según la filosofía de la medicina tradicional china, los orificios se conectan directamente con los respectivos órganos a través de los meridianos. Por esa razón, el médico chino puede hacerse una idea aproximada del estado de los órganos internos examinando estos orificios y, además, también le es posible administrar medicación para esos órganos. ¿De qué manera están conectados? Los ojos se conectan con el hígado; la nariz con los pulmones; la boca lo hace con el estómago; la lengua con el corazón y los oídos y los riñones con los órganos sexuales externos y con el ano. Si los orificios correspondientes están sanos y fuertes, entonces, actúan a modo de eficaces defensas para impedir que las enfermedades afecten sus respectivos órganos internos.

En general, para llevar a cabo esta forma terapéutica se muelen plantas medicinales hasta reducirlas a polvo y luego se opera de manera distinta de acuerdo al orificio sobre el que se quiera actuar.

Por ejemplo, para proceder sobre los ojos se puede echar el polvo en la comisura del ojo una o dos veces al día y mantener los ojos cerrados unos minutos después de aplicar la medicación. Como los ojos se comunican con el hígado, la esencia del medicamento actúa a nivel hepático.

Si, en cambio, lo que se desea es llegar a los pulmones, se deberá soplar el polvo en las fosas nasales del paciente. Otra modalidad para el mismo fin consiste en echar el polvo correspondiente en un recipiente, verter encima agua hirviendo y aspirar el vapor, de tal modo que la esencia penetre por la nariz.

Para llegar a los riñones, se puede introducir la medicación en el ano, dándole al polvo a utilizar la forma de un tubo pequeño y recubriéndolo luego con aceite que actúe a modo de lubricante.

Ventosas

Se trata de un método sencillo, eficaz y económico. Para llevarlo a cabo, se calienta el interior de un cuenco, una taza o un vaso, haciendo arder dentro un pequeño trozo de algodón empapado en alcohol. Luego, se apoya el recipiente invertido sobre las zonas afectadas del cuerpo. Una alternativa consiste en pegar una vela sobre una moneda y colocar la vela, con la moneda a modo de base, sobre la parte del cuerpo que se desea tratar. Hecho esto, se enciende la vela y se coloca el recipiente encima. En ambos casos, el vacío parcial del recipiente tiene el poder de extraer del cuerpo el Chi malo en estado gaseoso. La presión que ejerce el vacío puede producir algunos moretones superficiales totalmente indoloros que desaparecen a los pocos días. Los lugares más usuales para colocar ventosas de acuerdo a las diferentes dolencias son los siguientes:

– Ombligo: para dolor abdominal debido al frío y a la humedad, evacuaciones frecuencias e incontinencia urinaria.

– Mitad del abdomen: para vómitos, constipación y lombrices.

– Pecho: para tos, congestión torácica y dolor de pecho.

– Mitad de la espalda: para fiebre, resfrío y falta de aire.

– Zona inferior de la espalda: para lumbago y entumecimiento de las piernas.

CAPÍTULO 11




Acupuntura y moxibustión

La acupuntura es, por lejos, la técnica terapéutica china que más divulgación y alcance ha tenido en el mundo occidental. Se utiliza para realizar diagnósticos, mejorar el sistema de defensa del organismo, aliviar dolencias varias y hasta sirve para el control de la natalidad, al operar sobre algunos puntos, tanto como para incrementar la fertilidad, si se acciona convenientemente sobre otros. Asimismo, puede utilizarse como anestesia, aun en operaciones de cirugía mayor.

Algo importante: abordar el estudio de esta técnica en profundidad resulta imposible en un libro de estas características. Se ofrece a continuación un acercamiento al tema y el lector que se interese por el tema podrá encontrar un estudio más detallado si consulta algún libro dedicado especialmente a la acupuntura.

Cómo actúa la acupuntura

El eje central de la acupuntura es el sistema de meridianos (ver capítulo correspondiente), o sea, esos “ríos” corporales encargados de la circulación de energía vital, sangre y fluidos por todo el organismo. Cuando ese sistema de meridianos funciona con normalidad, el hombre es capaz de vivir sano y adaptarse a los constantes cambios del ambiente, tanto externo como interno.

Un desequilibrio leve, o que dure poco tiempo, no suele resultar de gravedad y, a veces, ni siquiera es advertido por quien lo padece.

Pero, si la interrupción energética o el desequilibrio en cuestión son graves o se prolongan en el tiempo, entonces hace su aparición la enfermedad. El fallo de determinados meridianos origina condiciones patógenas que se pueden transmitir a la superficie del cuerpo y se manifiestan como síntomas patógenos. El objetivo de la acupuntura es, entonces:

– Diagnosticar la causa de la enfermedad.

– Averiguar en qué meridiano(s) se ha interrumpido el flujo de energía.

– Manipular con las agujas los puntos de energía apropiados, para recuperar la armonía energética y devolverle la salud y el bienestar al paciente.

Los puntos de la acupuntura

Decíamos en el apartado anterior que las agujas deben operar sobre los puntos de energía apropiados. ¿A qué nos referimos con la expresión “puntos de energía”? A determinados lugares sumamente específicos que se encuentran en una zona de los meridianos y que, accediendo a ellos se pueden revertir los síntomas.

Existen, básicamente, dos maneras de nombrar estos puntos. Por un lado, la forma tradicional china que es sumamente metafórica y hasta, podríamos decir, poética. Allí encontramos los siguiente puntos energéticos: “Puerta a la Esperanza” y “Eje del cielo”. Si queremos traducir esos nombres a la nomenclatura moderna internacional, tenemos que Puerta a la Esperanza se convierte en H14: punto 14 correspondiente al meridiano del hígado que se utiliza para tratar el síndrome premenstrual y la indigestión. De la misma manera, Eje del Cielo pasa a ser Es25, o sea, punto 25 del meridiano del estómago que tiene el poder de aliviar problemas intestinales, tales como la constipación y la diarrea.

De los numerosos puntos que se encuentran a lo largo de un determinado meridiano, el punto del cual surge la energía para ese meridiano en particular se denomina jing (que significa “pozo” o “manantial”). Los puntos de energía jing de los doce meridianos principales son, a menudo, utilizados para realizar el diagnóstico. ¿Y cuáles se utilizan para el tratamiento, una vez hecho el diagnóstico? Existen centenares de puntos de energía sobre la que un acupuntor puede accionar. Para ayudar a recordarlos (algo ya adelantamos líneas más arriba) se clasifican de distintas maneras: según el meridiano sobre el que se hallan situado, según los síndromes o enfermedades para los que sirven, etcétera.

Las agujas

Existen muchos tipos de agujas para realizar acupuntura. La que más se usa en la actualidad es una de ellas llamada hao zhen. Se trata de una aguja larga y fina que puede ser de plata o acero inoxidable y que puede medir entre 15 y 125 milímetros. Otros tipos son las llamadas agujas de flor de ciruelo: se trata de un conjunto de pequeñas agujas que se utilizan juntas para golpear la piel del paciente con el objetivo de estimular la circulación sanguínea y la energía de defensa. Las denominadas agujas de carne son agujas o alfileres cortos que se dejan en el cuerpo del paciente durante uno o dos días.

Técnicas de manipulación

Elegir y combinar los puntos de energía a los que aludíamos en el apartado anterior es parte muy importante del proceso de curación por acupuntura, pero sólo la primera de ellas. La otra parte consiste en la manipulación de los puntos seleccionados. ¿Por qué “manipulación”? Porque la acupuntura no consiste en, simplemente, “clavar agujas”, sino en manipularlas de la manera más conveniente.

Por ejemplo, existen tres maneras de insertar la aguja:

– Vertical: es la forma más usual.

– Inclinada: en un ángulo de unos 45º, con el objetivo de esquivar órganos internos o huesos.

– Horizontal: formando un ángulo de 20º, modalidad que se suele usar en la cabeza y la cara.

Una vez que la aguja se inserta en el punto de energía, el paciente suele experimentar sensaciones de calor, leve corriente eléctrica o hinchazón, entre otras. Esto se debe a que se ha detenido la energía, factor fundamental para que el tratamiento resulte exitoso. La clave para saber que, efectivamente, se ha detenido la energía es que esa fuerza paralizada sostiene la aguja al imponerle una resistencia.

Una vez que la aguja está insertada en el lugar correspondiente, se pueden efectuar tres manipulaciones principales:

- Empujar y levantar la aguja varias veces sin retirarla de la piel.

- Hacer que dé una vuelta completa en el sentido de las agujas del reloj y, luego, en sentido contrario.

- Dejar la aguja inmóvil.

Finalmente, la manera de extraer la aguja del cuerpo también es importante. Si se la retira de forma rápida y se cierra enseguida el punto de energía masajeándolo con un dedo, se produce un efecto de tonificación. Contrariamente, cuando se retira lentamente y se la empuja de manera tal que agranda el agujero, se produce un efecto dispersante.

A pesar de su antigüedad, la acupuntura está en constante evolución. Sirva como ejemplo el hecho de que hace dos milenios sólo se conocían 170 puntos de energía donde aplicarla, mientras que hoy se sabe de 1700.