



Para Sofía y Jimena
...y entonces el Gallo copetón le dijo
a la Gansa:
—¿A qué juegas?
Y la Gansa explicó:
—A picar la luna en el agua.
La Gansa continuó con lo que hacía,
que era muy hermoso y original, porque
a nadie más se le había ocurrido.
Al Gallo copetón se
le pusieron los ojos
completamente de
nube y pensó que nunca
en su galla
vida había conocido
a alguien así.
Entonces el Gallo tuvo
una idea brillante como el color
de sus plumas:
¿Quieres estar conmigo para siempre?
La Gansa sonrió como si
tuviera el sol metido en
su pico.
Pero contestó así:
—Ay, no Gallo, eres
muy ruidoso, cantas al
amanecer, a todos les
echas pleito y siempre
quieres ganar en las
carreras.
Gallo se quedó pasmado.
¡Nunca nadie le había dicho eso!
—Si te haces mi amiga para siempre,
haríamos una fiesta. Invitaríamos
al lobo, a la zorra, al conejo
y hasta a la pequeña
cucarachita.
Y todos bailaríamos y comeríamos pastel
—respondió el Gallo lleno de buenas ideas.