
PRIMERA EDICIÓN
OCTUBRE DE 2013
Autor:
Antonio Landauro
Coordinación de edición:
Víctor Arévalo Marín
Diseño gráfico y diagramación:
Pablo Sepúlveda
Diagramación digital:
ebooks Patagonia
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Derechos reservados.
ISBN Edición Impresa: 978-956-312-220-6
ISBN Edición Digital: 978-956-312-362-3
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Mi nacimiento
Mi nombre es Manuel Jesús Rodríguez Erdoíza. Nací en Santiago un día 24 de febrero del año 1785. Según consta en un acta colonial, al día siguiente de mi nacimiento el doctor Joaquín Gaete, canónigo de la iglesia Catedral, me bautizó en la parroquia del sagrario, tal como correspondía al rito católico que profesaba mi familia.

La ciudad tenía como centro la Plaza de Armas; en un costado de esta se alzaba el palacio de Gobierno, en el otro la Catedral y la cárcel. El resto de los edificios eran pobres arquitectónicamente, donde lo único llamativo eran las arquerías, bajo las que se ubicaban los baratillos y se vendía todo tipo de chucherías: ollitas de Talagante, charqui, zapatos, paños de Castilla, dulces y pan amasado.
Mi padre, don Carlos Rodríguez de Herrera y Zeballos, era oriundo de Arequipa, Perú. Ocupaba el cargo de Oficial Mayor de Aduanas y arribó a Chile en 1780, con 26 años de edad. Hizo carrera como funcionario de la Corona española y alcanzó el cargo de Director de Aduanas de la Gobernación de Chile. Mi padre no fue un hombre dueño de fortuna, pero gracias a la dote de mi madre, doña Loreto Erdoíza y Aguirre, también nacida en Arequipa, tuve una infancia tranquila y feliz.
Mi padre nos educó con gran austeridad a mí, a Carlos y Ambrosio, mis hermanos mayores, y a José Joaquín Fernández de Leiva y Erdoíza, mi hermanastro, hijo menor del primer matrimonio de mi madre.
Niñez
Desde niño me gustaron las calles, en particular caminar sobre el puente de Cal y Canto y correr detrás de las diligencias que traían bultos y gente del puerto de Valparaíso; recorrer los baratillos, las tenderías y barberías que había en el Portal de Sierra Bella. Pero lo que más me complacía era ir al mercado, que siempre estaba repleto de verduras y olor a frutas, lleno de bullicio, con quiltros y vendedores ambulantes.
