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Sobre este libro

A medida que crecemos suele ir instalándose en nosotros el hábito de enfocarnos en todo aquello que no funciona, los defectos y las debilidades. A la vez se nos va haciendo más difícil valorar y disfrutar de las personas y las cosas que nos rodean. El desarrollo de las habilidades apreciativas es una invitación a recuperar capacidades como el asombro, la benevolencia, el foco en los talentos y las fortalezas, las oportunidades y la abundancia.

¿Para qué entrenar la apreciatividad? Para aumentar los niveles de bienestar y felicidad de las personas. El aprecio y la valoración como medio para acceder a una vida más feliz han estado presentes desde siempre en las ideas de líderes y grandes pensadores.

Actualmente sabemos que estas habilidades pueden desarrollarse con práctica específica y sistemática, como una herramienta fundamental para la vida y el trabajo. Las capacidades apreciativas de los empleados son parte del Activo de las empresas.

Las personas apreciativas no están esperando que la realidad se torne favorable para poder valorarla. El gran desafío consiste en rescatar lo valioso del mundo real, sin engaños ni idealizaciones. La belleza, los talentos y las oportunidades se manifiestan sólo a aquellos que son capaces de apreciarlos.

Basado en la experiencia práctica de Laura Isanta, este libro propone un programa de desarrollo de la apreciatividad a partir de su modelo ACOM (Apreciatividad Conmigo, con Otros y con el Mundo), mediante un amplio abordaje que incluye tanto el plano personal como el laboral.

Índice

Sobre este libro

Prólogo de Tojo Thatchenkery

Prólogo de Margarita Bosch

CAPÍTULO 1

Un camino personal

CAPÍTULO 2

Apreciatividad: el arte de percibir lo valioso

CAPÍTULO 3

Escucha apreciativa

CAPíTULO 4

Imagino, luego existo

CAPÍTULO 5

Inteligencia apreciativa

CAPÍTULO 6

Apreciatividad con nosotros mismos

CAPÍTULO 7

Apreciatividad con otros

CAPÍTULO 8

Apreciatividad con el mundo

Bibliografía

Isanta, Laura

Apreciatividad: El arte de percibir lo valioso / Laura Isanta.–1a ed.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Granica, 2018.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-950-641-950-9

1. Desarrollo. 2. Autoayuda. I. Título.

CDD 158.1

Fecha de catalogación: Mayo de 2018

© 2018 by Ediciones Granica S.A.

Diseño de gráficos y foto de tapa: Gustavo De Feo

Diseño de tapa: El Ojo del Huracán

Conversión a eBook: Daniel Maldonado

www.granicaeditor.com

GRANICA es una marca registrada

ISBN 978-950-641-950-9

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Impreso en Argentina. Printed in Argentina

Reservados todos los derechos, incluso el de reproducción en todo o en parte, en cualquier forma.

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En memoria de Diana Levinton, mi maestra y amiga. Por creer incondicionalmente en mí y alentarme siempre a sacar mi lado más brillante.

Dedicado a mis hijos, Ezequiel y Guido, por su enorme corazón y sensibilidad. Por su amor y la inspiración que me dan cada día.

A Alfredo por caminar a mi lado y nutrir mi vida.

A Paco por enseñarme a su modo a sacarle el jugo a la vida.

A mis amigas, Susana Ghisani, Doris Florisi, Valeria Pantuso, Patricia Ayoroa, Susana Siebenrock, Cristina Zumpano y Mariana Raymund, que siempre están y por quererme así, tal cual soy.

A mis clientes y alumnos que confían en mí y me permiten crecer en la experiencia.

A la vida por darme mucho más de lo que algún día soñé.

Prólogo de Tojo Thatchenkery1

Estoy encantado de escribir el prólogo de este libro. Laura Isanta ha compartido excelentes ejemplos propios de diferentes culturas para demostrar la vitalidad del concepto de Inteligencia Apreciativa. Las narraciones de Laura provienen de su larga y distinguida carrera como consultora empresarial y formadora. Ella tiene una habilidad excepcional para apreciar y reconstruir realidades, como lo demostró en su experiencia en La Habana y en la resolución del interesante incidente dentro de un estacionamiento. Laura posee una gran humildad y una mente abierta para mostrar al mundo cómo las nuevas experiencias pueden ampliar nuestra comprensión sobre las organizaciones. Me conmovió el modo en que Laura se inscribió en el programa de IBE Chile, mostrando su capacidad de reencuadre y resiliencia.

La Inteligencia Apreciativa es la capacidad de reencuadrar una realidad al ver lo positivo en una situación que no parecía muy prometedora. Con ello, la persona con Inteligencia Apreciativa actuará sobre este reencuadre imaginando las nuevas posibilidades como si ya hubiesen ocurrido. Al articular activamente cómo la nueva realidad se despliega de la situación actual, los líderes con Inteligencia Apreciativa pueden energizar a quienes trabajan para ellos. Un buen ejemplo lo constituye el desaparecido Steve Jobs, cofundador de Apple. Cuando Steve Jobs concibió la idea de un iPhone, sus ingenieros lo desanimaron intensamente. En ese momento, el iPod se encontraba en su máxima popularidad. Había creado una revolución en el modo de escuchar música y destruyó toda una categoría de dispositivos conocidos como Walkman y Discman (originalmente producidos por Sony Electronics). Al mismo tiempo, era popular otra categoría de dispositivos llamados Smartphones. Estos ejemplos incluían el Treo y el BlackBerry. Tenían cámaras y teclado con capacidad para Internet. Steve Jobs quería combinar un iPod con un teléfono inteligente. El nuevo dispositivo iba a reproducir música como el iPod, pero también tendría una cámara y capacidad para conectarse a Internet. Además, tendría pantalla táctil en vez de un teclado, como los Smartphones. Para los ingenieros de Apple, combinar los éxitos del iPod con un Smartphone parecía tratarse de un gran desafío técnico. En vez de ahondar en estos desafíos (viendo lo negativo), Steve creó un prototipo de un Smartphone con una apariencia elegante. Mostró sus cualidades a los ingenieros y habló con fervor acerca de lo grandioso que iba a ser este nuevo iPhone. No profundizó en las dificultades técnicas, estaba entusiasmado con el lanzamiento de esta novedad. Llevaría a una nueva era en la forma en que la gente usaba sus teléfonos. Finalmente, Steve Jobs fue capaz de transferir su entusiasmo a los ingenieros y diseñadores que participaban en el diseño del iPhone. El resto es historia. La habilidad de Steve Jobs de describir el futuro a través de términos concretos del presente fue lo que le permitió la creación de uno de los productos más exitosos de la historia reciente.

Antes de morir, a sus 50 años, Steve Jobs repite, una vez más, su principio de traer el futuro al tiempo presente. Lo hizo al lanzar el iPad. En ese momento, las tabletas como Dell, H-P, Toshiba y Acer ya habían fracasado rotundamente. La promesa de dichos dispositivos no se había concretado. La gente quería utilizar sus iPhones o Smartphones, o bien sus teléfonos móviles. A pesar de todos estos datos abrumadores, Steve Jobs concibió otra tableta. Fue capaz de describirles a sus ingenieros todas las características maravillosas de esta nueva tableta como si realmente ya existiera. Tanto los ingenieros como el personal de marketing permanecían escépticos. Finalmente, el iPad se convirtió en otro gran lanzamiento.

No solo gente tan famosa como Steve Jobs es capaz de reenmarcar realidades, las personas comunes también pueden hacerlo; ver lo positivo y actuar sobre esa nueva realidad como si realmente ya hubiera sucedido. Laura menciona a Jobs a lo largo de su libro, así como su conexión con la tipografía, y nos brinda varios ejemplos de cómo sus clientes logran reenmarcar y percibir lo positivo.

Vivimos en un mundo de crisis y discursos negativos. Cuando encendemos la televisión vemos imágenes de conflictos y rivalidades, ya sea situaciones del país o temas políticos. Las elecciones se ganan asustando al electorado con catástrofes inminentes si el opositor es elegido. Los candidatos políticos gastan millones de dólares en publicidad para mostrar todo lo negativo del oponente. A pesar de este trasfondo de extrema negatividad y desesperación, desarrollar la capacidad de reestructurar y mostrar a los demás lo que es bueno se convierte en lo más importante. Para poder sobrevivir y prosperar como sociedad es preciso construir puentes, y no muros. A nivel organizacional, los líderes necesitan descubrirles a los marginados y a los invisibles que poseen ideas creativas pero no pueden expresarlas. En el libro Making the Invisible Visible: Understanding Leadership Contributions of Asian Minorities in the Workplace2(Convirtiendo lo invisible en visible: contribuciones de liderazgo de las minorías asiáticas en el lugar de trabajo), con Keimei Sugiyama compartimos la investigación sobre la innovación. Descubrimos que un gran número de empleados, que son extremadamente innovadores en el Silicon Valley en California, son líderes silenciosos. No les gusta llamar la atención y no siempre buscan la gloria del reconocimiento. Como consecuencia, quedan relegados dentro de un sistema organizacional caracterizado por la brutal competencia. Encontramos que estos líderes con Inteligencia Apreciativa son capaces de replantearse el modo de ver el liderazgo y de valorar los diversos estilos. No cayeron en la trampa perceptiva de pensar que el liderazgo significa tomar iniciativas y ser visibles. Percibieron otras cualidades, como la capacidad de trabajar en equipo, la habilidad de construir sobre las ideas de otros y la voluntad de dar crédito a los demás como cualidades admirables de liderazgo. Como resultado, muchos de estos líderes fueron capaces de reducir la rotación de personal altamente creativo de sus organizaciones.

Las oportunidades de aplicar la Inteligencia Apreciativa y la Apreciatividad en nuestras vidas son inmensas. Solo necesitamos ser conscientes y aceptar la situación actual sin juzgar. Al ser conscientes, podemos ver nuevas posibilidades que no habíamos visto antes por estar tan preocupados por el pasado. En este libro Laura Isanta nos invita a apreciar y descubrir nuevas posibilidades para enriquecer nuestras vidas a través de su modelo ACOM utilizando los principios de la Inteligencia Apreciativa, como se describe en el libro Appreciative Intelligence: Seeing the Mighty Oak in the Acorn (Inteligencia Apreciativa: ver el poderoso roble en la bellota).3 Laura ha hecho un valioso servicio, al lograr que las ideas de este libro sean accesibles a una gran audiencia de practicantes de habla hispana.

Tojo Thatchenkery

Washington, 10 de agosto de 2017.


1. Profesor y director del programa de Desarrollo Organizacional y Gestión del Conocimiento en la Schar School of Policy & Government, George Mason University, Arlington, Virginia. Su libro Appreciative Intelligence: Seeing the Mighty Oak in the Acorn fue recomendado por Harvard Business Review.

2. Thatchenkery, T., y Sugiyama, K.: Making the Invisible Visible: Understanding Leadership Contributions of Asian Minorities in the Workplace. Palgrave Macmillan, Nueva York, 2001.

3. Thatchenkery, T. y Metzker, C.: Appreciative Intelligence: Seeing the Mighty Oak in the Acorn. Berrett-Koehler Publishers, San Francisco, 2006.

Prólogo de Margarita Bosch

Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, ni el más claro proceder ni el más ancho pensamiento todo lo cambia el momento cual mago condescendiente… solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.

Violeta Parra

Qué sentí y qué me pasó al leer la obra Apreciatividad. El arte de percibir lo valioso. Inmediatamente me vino a la mente una frase muy provocativa que escuché de Humberto Maturana: La historia sigue el camino de nuestros deseos. Amar es dejar aparecer.

Parece importante, pero no suficiente, apenas comentar, transmitir o tratar de enseñar a otros nuevas cosas, teorías, métodos, técnicas. Mejor aún, es crear oportunidades de que uno mismo y los otros puedan vivir la experiencia de descubrir la posibilidad de ver de una nueva forma: a sí mismo, a los otros y a la diversidad de ámbitos en que nos movemos.

Lo viví como una invitación a reflexionar, indagar, compartir y descubrir la sabiduría que existe en cada uno. Somos fuente inagotable de conocimiento y al mismo tiempo, como seres adictos al placer, disfrutamos del bienestar que surge cuando logramos descubrir y apreciar en nuestra fisiología el potencial que tenemos; en nuestro hacer, los talentos y mejores habilidades y lanzar mano a la inconmensurable disponibilidad de recursos existentes en el contexto que habitamos.

Al aceptar la invitación compartí el trayecto y la experiencia de vida personal y profesional de alguien que de forma simple, espontánea, con alegría, mucho humor y entusiasmo comparte su jornada de co-aprendizaje, muestra cuál fue su deriva, qué le pasó, con quién se encontró, qué y cómo descubrió, disfrutó y disfruta del vivir que vive.

Me dispuse a dar lugar a la emoción: detenerme, mirar, sentir, percibir y al mismo tiempo, de forma recursiva, dar lugar a la razón: preguntarme, reflexionar y ejercitar. Para lograrlo no hay consejos, ni recetas, ni indicación de caminos que lleven a lugar alguno, tampoco atajos de cómo encontrar la felicidad y el éxito. Apreciar es ver tanto lo que nos gusta como lo que no, lo que funciona y lo que no lo hace; no se trata de negar o luchar contra lo que inevitablemente tenemos de disfuncional en nuestro hacer. Es una oportunidad de elegir deliberadamente mirar lo que cada uno tiene de más valioso y precioso, abrir un espacio para ver lo nuevo que hay en lo que ya poseemos. Apreciar es una cualidad inherente al ser humano, es crear el camino del propio sueño, conectarse con la emoción que surge y, de esta forma, contribuir –sin esfuerzo y con placer– a la construcción de una historia y una cultura de alegría y bienestar para sí y para el entorno. ¡Es crear felicidad! ¡Vemos lo que deseamos ver!

Lo sentí como una invitación a vibrar en lo que hay de mejor y sorprendente en el vivir, en el compartir y aprender conmigo, con todos y con todo lo que nos rodea. Descubrir en nuestro propio hacer lo que es sobresaliente, nuevo, precioso e innovador, y cuáles fueron la forma y la circunstancia que hicieron esto posible para poder potencializarlo y realizar siempre más. Pude percibir que todo gira alrededor de preguntas significativas, de poner el foco en lo que realmente nos es importante, y en definitiva entender que cada uno es absolutamente responsable por lo que le sucede. Es, en conclusión, una forma siempre renovada de estar presente en un mundo en permanente cambio. Nunca somos, siempre estamos.

Sentir íntimo, emoción, conocimiento y entendimiento son componentes inherentes a los seres humanos, es lo que nos distingue entre los seres vivos. Son ellos que de forma equilibrada guían la mirada sobre el significado del vivir y la elección del hacer. Luego, surgen como aspectos centrales, críticos del vivir. Aprender a distinguirlos es crucial, pues según la Ley Sistémica 8: “todo cambia y se transforma en torno de lo que se conserva”, del libro Habitar Humano en seis ensayos de biología-cultural, 2008, de Humberto Maturana Romesín y Ximena Dávila Yañez. La acción de apreciar gatilla transformaciones genéticas, cambios cognitivos y también, gracias a la neuroplasticidad del cerebro, se desarrolla y aumenta la capacidad genética, se aprende con más facilidad, se disfruta al tiempo que se hace. Este fenómeno no se agota con el fin de la acción, antes se incorpora como nueva habilidad y saber capaz de modificar el entorno en que ocurre el vivir, de forma sustentable y generadora de bienestar y felicidad.

Esta obra ofrece también una amplia, rica y actualizada visión del estado del arte de la producción académica pertinente al tema en foco.

Por fin, y no por último, me resta agradecer a Laura Isanta su obra por la generosidad y maestría con que nos permite acompañar su experiencia, conocimiento, entendimiento y su forma de hacer lo que hace al compartir innumerables preguntas reflexivas que ella misma se hizo y nos convida a que nosotros también les demos respuesta. Comparte ejemplos e historias de personas con las cuales convivió y aprendió a lo largo de su jornada. Esto no es algo menor, pues es una forma concreta de reconocimiento, que una vez más pone en evidencia que los seres humanos somos una fuente rica e inagotable de conocimiento. Termino como ella lo hace, diciendo: “Vayan y hagan la experiencia”. Y si lo desean, ¡compartan también lo vivido!

Margarita Bosch

Montevideo, 10 de septiembre de 2017

bosch.marga@gmail.com