Ana Gabriela Santamaría
Ilustraciones
Lorena Castro
Del mismo modo en el sentido contrario
Primera edición: febrero de 2020
© Ana Gabriela Santamaría, 2020
© de las ilustraciones, Lorena Castro, 2020
Tanuki
http://www.tanukilibros.com
Coordinación y diseño editorial: Juan Camilo Orjuela
Isbn ePub: 978-958-56659-7-2
Isbn de la edición en papel: 978-958-56659-5-8
Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización por escrito de los titulares de los derechos, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento mecánico, telepático o electrónico—incluyendo las fotocopias y la difusión a través de Internet— y la distribución de ejemplares de este libro mediante alquiler o préstamos públicos.
A mis ex, claro
Una vez un hombre me dijo que no le gustaba leer poetas mujeres porque «no le gustaban los poemas de amor». Yo tuve que soltar una carcajada: ¡si son los hombres los que escriben poemas de amor! Lo cual era también una mentira, porque el amor, como todo lo que existe en los límites del lenguaje, es un tema perfecto para la poesía. Pero su idea estaba basada en una «poeta de paja», optimista, romántica, soñadora, «enamorada del amor», y heterosexual sin duda; la mujer que los hombres imaginan cuando no se toman el trabajo de leernos. Yo intentaba decirle que ese estereotipo se parece más a esos poetas heterosexuales, porque a ellos sí les conviene llegar donde «su amada» con «unos versos improvisados en una servilleta»; mientras que una mujer que ame, desee y se atreva a ponerlo por escrito suele causar miedo (al menos a esos mismos hombres).
Neruda acecha como un tigre, disfruta nuestros silencios para no tener que lidiar con lo que pensamos y le parece bello y romántico abandonar a una mujer embarazada #yonoloquieroamadaparaqueno nosunanada. Benedetti en sus poemas de amor, convenientemente talla única y salmo de machiprogres, nos presenta el amor como un objetivo militar para el que se necesita táctica y estrategia. Darío Jaramillo prefiere los amores imposibles al amor real. Y no me malentiendan, no se trata de la calidad de su poesía, sino de su punto de vista, que con frecuencia se convierte en el punto de vista «universal». El amor que escriben los hombres es idealista, bello, parece existir con una nostalgia previa a un final inevitable pero profundamente estético, «como un atardecer».
El amor que escriben las mujeres, en cambio, está atravesado por la distancia, la ausencia y el dolor. Quizás porque mientras ellos se toman selfies