La colección Emaús ofrece libros de lectura
asequible para ayudar a vivir el camino cristiano en el momento actual.
Por eso lleva el nombre de aquella aldea hacia la que se dirigían dos discípulos desesperanzados cuando se encontraron con Jesús,
que se puso a caminar junto a ellos,
y les hizo entender y vivir
la novedad de su Evangelio.
Nuria Calduch-Benages
Los profetas, mensajeros de Dios
Colección Emaús 98
Centre de Pastoral Litúrgica
CENTRE DE PASTORAL LITÚRGICA
Calle Nápoles 346,7. 08025 Barcelona
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Diseño de la cubierta: Mercè Solé
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Primera edición: febrero de 2020
ISBN: 978-84-9165-300-4
Introducción
El rabino Abraham Joshua Heschel (1907-1972), filósofo, teólogo y defensor del diálogo entre judíos y cristianos, plasmó su pensamiento en muchos libros entre los que destaca uno que lleva por título Los profetas, vol. I-III (Buenos Aires: Paidós, 1973; original del 1962). En estos tres volúmenes, el autor nos ofrece unos de los mejores compendios sobre el profetismo escrito en los últimos cincuenta años. Es una obra penetrante e intuitiva que se ha convertido en un clásico en los estudios bíblicos. Entresaco algunos pasajes significativos a modo de introducción:
«Los profetas no tenían ni ‘teorías’ ni ‘ideas’ sobre Dios. Lo que tenían era una comprensión. Su comprensión de Dios no era el resultado de un estudio teórico, de avanzar a tientas entre alternativas sobre la esencia y los atributos de Dios. Para los profetas Dios era real de forma arrolladora y su presencia era aplastante. Nunca hablan de Él con indiferencia. Vivieron como testimonios, impresionados por las palabras de Dios, más que como investigadores comprometidos en averiguar la naturaleza de Dios; sus discursos constituían una liberación de un peso, más que barruntos percibidos en la niebla de la incertidumbre (…).
Para los profetas los atributos de Dios eran impulsos, desafíos, mandamientos, más que nociones fuera del tiempo separadas de su ser. Ellos no ofrecieron una interpretación de la naturaleza de Dios, sino una interpretación de la presencia de Dios en el ser humano, de su preocupación por el ser humano. Revelaron actitudes de Dios más que ideas sobre Dios (…).
Para los profetas el conocimiento de Dios era comunión con Él, una comunión que conseguían no mediante silogismos, análisis o inducción, sino viviendo junto a Él».
En sintonía con las ideas de A. J. Heschel, el objetivo de estas páginas es introducir a los lectores y lectoras en el conocimiento interior de los profetas bíblicos y sus libros, para que de este modo puedan ahondar en su comprensión de Dios y de su palabra. Lo haremos de forma sencilla, insistiendo en lo esencial y sin pretensiones de erudición. En primer lugar, abordaremos una serie de cuestiones básicas como las diferentes clasificaciones de los profetas, la definición de profeta, la profecía pre-clásica, los fenómenos proféticos en el medio oriente antiguo, las profetisas del Antiguo Testamento, la formación de los libros proféticos y los géneros literarios proféticos. Luego haremos una breve presentación de cada profeta y de su obra, situándola en su contexto histórico e ilustrándola con algunos de sus textos más importantes. Por último, ofreceremos una pequeña selección bibliográfica para que todas aquellas personas interesadas puedan ampliar su conocimiento de los profetas y sus libros mediante ulteriores lecturas. Algunas obras son de carácter más científico y otras, como se puede apreciar en sus títulos, más pastorales. Sea como sea, todas pretenden el mismo objetivo: que los lectores y lectoras se familiaricen con los textos proféticos y que aumente su interés por ellos; que la lectura de estos textos, a veces extraños e incomprensibles, les abra a una dimensión de la fe más dinámica y más comprometida con la vida.
El criterio que hemos escogido para dicha presentación es cronológico, es decir, empezaremos con los profetas del siglo VIII a.C. (Amós, Oseas, Isaías y Miqueas), luego seguiremos con los del siglo VII a.C. e inicios del siglo VI a.C., es decir los del tiempo del exilio en Babilonia (Sofonías, Nahum, Habacuc, Jeremías, Ezequiel y Deuteroisaías), y los del postexilio (Ageo, Zacarías, Malaquías, Tritoisaías, Jonás, Joel y Abdías), para terminar con Daniel en el período helenístico (siglo II a.C.). Por obvias cuestiones de espacio, algunos profetas los trataremos por separado (Amós, Oseas, Isaías, Miqueas, Jeremías, Ezequiel, Deuteroisaías, Tritoisaías y Daniel) y otros, todos profetas menores, en grupos de tres (Sofonías, Nahum y Habacuc; Ageo, Zacarías y Malaquías; Jonás, Joel y Abdías). De este modo, intentaremos ofrecer una visión panorámica de la literatura profética del Antiguo Testamento sin descuidar a ninguno de sus protagonistas.