Mark W. Scarlata
Un nuevo Sabbat
Vivir al ritmo de Dios
en la era digital
NARCEA, S.A. DE EDICIONES
Índice
Prefacio
La belleza del Sabbat
Encontrar el descanso
¿Qué es el Sabbat?
Del sábado al día del Señor
¿Deberían los cristianos obedecer el mandamiento del Sabbat?
Descubriendo la belleza del Sabbat
La belleza de la creación
Del caos al orden
La santidad del tiempo
El tiempo es sagrado
La belleza de la liberación
Libertad de la esclavitud
Liberar la tierra
Descansar con la tierra
El ritmo de la gracia y la confianza
El maná y el descanso en el desierto
Encontrar el descanso en el mundo digital
La comunidad del descanso
La comunidad del Sabbat
Un sábado para todos
Una nueva comunidad del Sabbat
Obras citadas
Colección espiritualidad
Para Bettina, Nathaniel, Madeleine y Annabelle.
Sabbat Shalom
PREFACIO
Durante varios años, mientras escribía un comentario teológico sobre el Éxodo (The Abiding Presence), me llamó la atención la frecuencia con que el Sabbat (el sábado) aparecía en la narración. Ya sea en la historia del maná en el desierto, en el relato de los diez mandamientos o en los elementos que rodean la construcción del tabernáculo, el motivo del Sabbat se abre camino a través de esta historia arquetípica de la salvación de Dios. Sin duda esto se debe, en parte, al hecho de que el Sabbat se convirtió en uno de los signos más significativos del judaísmo en el período del segundo templo, cuando se estaba formando el Antiguo Testamento. A medida que el culto y el estudio se iban formando en torno a las muchas comunidades dispersas en toda Palestina y en sus alrededores, tener un día de descanso sagrado y de cese del trabajo se convirtió en algo fundamental para la vida del pueblo de Dios. Reunirse para leer la palabra de Dios, mantener las relaciones y celebrar el descanso del trabajo preservaron las comunidades judías y su vida de fe en el mundo antiguo, como continúa haciéndolo hoy.
Cuanto más estudiaba y reconocía la importancia del Sabbat en el Pentateuco, los profetas y el período del segundo templo, más me daba cuenta de que, como cristiano, había desatendido en gran medida el mandamiento del descanso. De alguna manera, había relegado el sábado a un asunto de disputa legalista entre Cristo y los fariseos en el Nuevo Testamento, que tenía poco que ver con la vida de fe. Me debatía entre esa interpretación y la de que se había espiritualizado el sábado a través de Cristo y ahora era solo otra forma de hablar del descanso que el Espíritu Santo hace experimentar a los cristianos. Sin embargo, cuanto más investigaba, más se hacía evidente que el Sabbat era un signo del movimiento de Dios en la creación hacia la plenitud y el descanso que era central para el florecimiento de Israel y para la misión de Cristo a través de la Iglesia.
Después de haber reconocido mi propio abandono del sábado, empecé a reservar un período de veinticuatro horas, de puesta de sol a puesta de sol, cada semana. Pensé en ese período como en una disciplina espiritual y quería probar si el ritmo del Sabbat era realmente importante para mi propia formación cristiana. Lo que comenzó como un corto viaje se ha convertido en un largo peregrinaje que continúa llevándome a lugares a los que nunca había esperado ir. El Sabbat ha abierto y profundizado las relaciones familiares, las relaciones con la Iglesia y el deseo de traer la liberación a los oprimidos y a la tierra. Practicar el Sabbat también me ha revelado la inquietud de nuestra sociedad digital y de consumo. De hecho, uno de los mayores obstáculos para mi propio descanso sabático semanal era mi incapacidad para separarme de los dispositivos digitales durante un período de veinticuatro horas. Pasó algún tiempo antes de que me diera cuenta de que para muchos (entre los que me incluyo) dejar nuestro trabajo significa desconectarse del mundo digital y reconectarse con los que nos rodean.
Lo que sigue son una serie de reflexiones no de un experto, sino de un compañero de viaje hacia el descanso del Padre. Ofrezco algunas sugerencias prácticas para mantener el descanso del Sabbat, pero sobre todo he tratado de explorar los textos bíblicos para ofrecer argumentos convincentes de por qué el Sabbat sigue siendo decisivo para la vida y el testimonio del pueblo de Dios hoy en día. Reconozco haber fallado a la hora de guardar muchos sábados, pero sigo aprendiendo de mis fracasos. El Sabbat es una disciplina que no nos llega de forma natural pero, como cualquier disciplina espiritual, nos transforma cuando nos comprometemos a practicarla en nuestras propias vidas.
Este libro es una invitación a descubrir uno de los grandes regalos de Dios a su pueblo. El descanso sabático semanal es urgentemente necesario en nuestra inquieta era digital. Es un descanso ofrecido por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que primero se le dio a Israel y ahora se le ha dado a la Iglesia para ser un signo de la plenitud y de la reconciliación de Dios en el mundo.
Como siempre, este libro no habría sido posible sin el apoyo de mi esposa, Bettina, de mis hijos, Nathaniel, Madeleine y Annabelle. Estoy agradecido a Chris Scarlata, Sara Schumacher y al P. David Neuhaus SJ que leyeron y me hicieron acertados comentarios sobre los primeros capítulos de este libro. También, a los miembros de la comunidad de Cambridge que han seguido influyendo en mi teología: Rowan Williams, Jeremy Begbie, Malcolm Guite y Matthias Grebe. Este libro me ha dado la oportunidad de hablar con mis colegas de la diócesis de Londres sobre el descanso sabático y les agradezco mucho cada uno de sus comentarios, que han contribuido no poco a la formación de estas páginas. Me sentiré siempre en deuda con las ideas y las respuestas de mis colegas y alumnos del Colegio St. Mellitus. Por último, quiero dar las gracias a mi comunidad sabática de San Eduardo, Rey y Mártir, que sigue enseñándome lo que significa experimentar la belleza del descanso, la liberación, la plenitud y la vida en el cuerpo de Cristo.