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¿POR QUÉ SE HA IDO?

Muerte por suicidio

 

¿POR QUÉ SE HA IDO?

Muerte por suicidio

Anji Carmelo

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1ª Edición: octubre 2014

2ª Edición: marzo 2021

© 2021 – Anji Carmelo

© Portada: Ana Gratacós

Compaginación y maquetación: Verònika Planier

Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece penas de cárcel y/o multa, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, por los quién reproduzcan, plagien, distribuyan o comuniquen públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin autorización.

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© Tarannà edicions

e.mail: info@taranna.es

http://www.taranna.es

Depósito legal: B 2982-2021

ISBN para la edición en papel: 9788412185188

ISBN para la edición en ebook: 9788412185195

 

 

Índice

Nota del editor

Presentación

Prólogo

Para vosotros

¡Esto no está pasando!

Culpabilidad

Desorden y tristeza

Apoyo

Imposibilidad de seguir

Ira

Depresión como causa.

Superación

Creencias

Comprensión

¿Qué es?

Luz

Ampliación de conciencia

La mariposa

Epílogo

Addendum

La autora

Grupos de intervención en duelo (orientativo)

Otras obras publicadas en esta Colección

 

Para Gloria y Bernardo con cariño y gratitud.

Sin ti Gloria no habría libro.

Para Claudia

Para Dirk

 

Nota del editor

La muerte por suicidio es de las más silenciosas que existen, ya que casi nadie quiere hablar de ella. Hoy día son la tercera causa de muerte en España, por encima de los accidentes de tráfico.

Cuando el coronavirus sea historia, los suicidios serán un apartado más del balance de la pandemia que todo lo ha diezmado. La economía quizás se recupere, la sociedad aprenderá a vivir con la amenaza del virus y la vacuna irrumpirá tarde o temprano como el remedio de todos los males, pero habrán llegado tarde para quienes, presa del pánico o del horror de haberlo perdido todo, no supieron o no pudieron afrontar su situación, y decidieron, en un mal momento, abandonar voluntariamente este mundo.

Pero, por desgracia, también hay muchos y variados motivos por lo que una persona decide, en un momento determinado, poner fin a su existencia.

El objetivo y el deseo de esta editorial es la de publicar libros que presten un servicio, como el caso del presente título que tiene en su mano. El hecho de que haya llegado a él es que, con casi total seguridad, está pasando por uno de los peores momentos de su vida, al haber perdido de una forma aún incomprensible a un ser querido.

Esperamos y deseamos que sus expectativas se vean colmadas y que estos breves, pero poderos pensamientos de la autora, Anji Carmelo, le sirvan de alivio y consuelo en estos momentos de dolor.

En esta edición hemos actualizado la relación de centros donde poder gestionar el duelo, a nivel de todo el estado español, siendo conscientes que seguramente no están todos. En caso de saber de algún centro que no figure en dicha relación, le agradeceremos nos lo pueda facilitar, para poderlo incluir en ediciones posteriores.

Gracias

Jaume Salinas

Editor

 

Presentación

Aquel mediodía de primavera mi vida su truncó para siempre. La mirada huidiza de los extraños que me comunicaron la muerte de mi hijo por suicidio, me confirmaría el mal presagio que me hacía temer algo terrible.

Mi mundo, nuestro mundo, se desmoronó sin piedad. Desde el primer momento un dolor abrasador brotó sin control desde mi interior y me envolvió durante días, semanas, meses…, un dolor cargado de preguntas en las que buscaba una lógica a esa muerte inesperada: ¿Por qué? Preguntas que reavivaban mi llanto acallado a la mirada de extraños, ¿cómo poder explicar algo que no entendemos y que nos sobrepasa?

Los tabús, el prejuicio de la gente, nuestro propio temor a los juicios externos por nuestra responsabilidad en la muerte por suicidio de la persona que hemos perdido es, en muchos casos, un juicio muy duro sobre el adiós no pactado del que se ha suicidado y nos causa un enorme sufrimiento.

La culpa aparece con el esfuerzo vano de revivir, hasta la extenuación, el pasado compartido con quien nos ha dejado para siempre: imaginando decir y hacer las cosas de modo diferente, evitando así ese terrible desenlace. Nada más engañoso en la muerte por suicidio que creernos responsables de todo y todos, el creernos omnipotentes.

El proceso de duelo por suicido supone una travesía muy costosa, quizás las más dura de realizar, algo de lo que nada sabía antes ni podía haber imaginado. La constante inestabilidad de las emociones se convierte en la rutina diaria, el proceso te plantea sin remedio el reto de sobrevivir. De pronto eres una superviviente. Una palabra que define muy bien cómo me sentí durante mucho tiempo: naufragando en un día a día sin proyectos; recaídas en el desconsuelo; días de añoranza por lo que fue y lo que ya nunca será; preguntas rondándome sin compasión; levantarme con el vacío de su voz… y el porqué de su decisión.

El oasis de alivio y consuelo sólo llegaba cuando podía compartir mi dolor con la familia cercana y amigos que supieron escuchar con infinita paciencia y el amoroso silencio que resuena más que algunas palabras. Compartir el llanto y los pensamientos en atropelladas frases me fue aliviando poco a poco. Llegar a ser capaz de aceptar y asimilar lo que había vivido me llevó a darme cuenta de que lo que me estaba ayudando era compartir, hablar. Y, aunque duela, aceptar que las preguntas estarán siempre vacías de respuestas, mi hijo se las llevó todas consigo.

Con la paciencia que requiere dejar fluir las fases que el duelo nos va llevando a cada uno y con el compromiso de ayuda de la Dra. Tejedor, pudimos obtener una respuesta a lo que habíamos vivido: constituir la primera asociación de supervivientes a la muerte por suicidio en nuestro país. Con la serena perspectiva de aceptación de que la vida nos había cambiado dejándonos una cicatriz para siempre, y con el apoyo de otros supervivientes pudimos abrir un espacio de escucha respetuosa y de confianza para compartir las trágicas experiencias vividas por el suicidio de nuestras personas queridas.

La asociación procura un espacio para el acompañamiento en el duelo por suicidio con la complicidad de haber vivido una experiencia similar, donde el gesto y el silencio tienen sentido, donde se intercambian pensamientos y emociones sin miedo al juicio ni a la opinión. Un lugar donde cada superviviente comparte su experiencia por la muerte por suicidio de su persona querida, tras la cual hay una historia individual que la hace única.

Tras un suicidio quedamos los padres, las parejas, los hijos, los hermanos, los tíos, los abuelos, amigas, amigos… a quienes se nos plantea el desafío de sobrevivir, en ocasiones en un entorno que dificulta la comprensión de nuestra dolorosa situación. Pero sobreviviremos aún a nuestro pesar y poco a poco volveremos a sentir la vida, aunque nos parezca que quizás ahora nos pueda resultar imposible y lo sintamos como “deslealtad” a nuestro dolor, hacia quien hemos perdido.

Los supervivientes deseamos honrar la memoria y el recuerdo de la vida que tuvieron aquellos que murieron por suicidio para que no sean recordados tan sólo por su forma de morir.

A aquellos supervivientes que lean estas líneas les animo a romper su silencio para buscar la ayuda que necesiten; para reconocer sus emociones y sentimientos tras la muerte por suicidio de su persona querida.

Compartir. Las palabras, como he dicho, ayudan en este difícil camino de nuestra vida, como espero que lo hagan las escritas en este libro.

Cecilia Borràs, superviviente

Presidenta de la Asociación:

“Després del Suïcidi – Associació de Supervivents (DSAS)”